La impaciencia

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La impaciencia

Predicas Cristianas Predica de Hoy: La impaciencia

Introducción

Es la enfermedad que esta atacando a una gran parte de la humanidad en este tiempo, afectando a los no creyentes, que viven y se desviven por sus afanes que no son otros que los deseos de la carne, las vanidades de una vida pecaminosa.

Pero lamentablemente también muchos cristianos son afectados por ella en este tiempo y es por esto que muchos se levantan a si mismo en ministerio pastorales, proféticos o apostólicos, sin que exista voluntad de Dios para esto, se establecen sus propias iglesias sin mirar si verdaderamente esta Dios en ellas.

La Palabra nos dice en 1 Timoteo 3:1 “Si alguno anhela obispado, buena obra desea”, porque esta bien anhelar servir a Dios en lugares ministeriales, pero dentro de su perfecta voluntad, no por la nuestra solamente ya que de no ser por voluntad de Dios tarde o temprano terminaremos en un rotundo fracaso que lo único que provocará es la destrucción esas almas por las cuales el Señor derramó su preciosa sangre.

Desarrollo

Leamos la Palabra de Dios en Santiago 5:7-8 “Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. 8Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca”.

En los tiempos que corren, la humanidad parece haber entrado en una frenética carrera hacia los afanes personales y en la cual no se tiene contemplación de nada con tal de llegar a la meta propuesta y que para el mundo no es otra cosa que los deseos de la carne:

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” Gálatas 5:19-22

Producto de sus propias concupiscencias, y “cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” Santiago 1:14-15.

Quienes están en el mundo, o quienes piensan como el mundo lo hace, pareciera que tienen un solo objetivo, la obtención de fama, lujos y dinero. En función de estas metas que fijan para su vida, quitan la mirada de todo lo demás, incluso de los que esta sucediendo a su alrededor, en su propia familia, y es así que en el afán de dinero pierden el control de lo que les esta sucediendo a sus hijos quienes quedan a merced de la droga, el alcohol o la prostitución.

En ellos, en estos hijos abandonados a merced del enemigo y por el mismo roce con el pecado, también se establece este espíritu de ambición desmedida que les hace olvidar la moral o las enseñanzas recibidas para poner su mirada en los mismos objetivos que sus padres, el dinero o los placeres de la carne, quedando así toda la familia bajo el poder del demonio como producto del mal, de la impaciencia.

Estas actitudes o razonamientos podrían llegar a considerarse lógicas pues no conocen que la Palabra dice: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” Mateo 6:33.

El mundo esta convencido que la gran solución de la vida se encuentra en la fama, los lujos o el dinero, es así que “El que ama el dinero, siempre quiere más; el que ama las riquezas, nunca cree tener bastante. Esto es también vana ilusión” Eclesiastés 5:10 (Dios Habla Hoy).

Como cristiano debemos tener esto siempre presente, el dinero no es mas que una vana y temporal ilusión puesto que “Nadie puede salvarse a sí mismo ni pagarle a Dios porque le salve la vida. ¡No hay dinero que pueda comprar la vida de un hombre, para que viva siempre y se libre de la muerte!” Salmo 49:7-9 (Dios Habla Hoy).

Entre los cristianos también hay quienes han caído en esta trampa que el demonio tiende, la llamada impaciencia. Muchos, como lo hace el mundo, en pos de los deseos de la carne, pero otros que cediendo a sus propios deseos y ambiciones no permiten que los planes de Dios se cumplan en su tiempo y conforme a su voluntad.

Es por esto que debemos mantenernos firmes, orando y velando para cuando venga la tentación (Mateo 26:41) “Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” Tito 3:3-5.

Los impacientes, entonces, pretenden acelerarlos arrogándose facultades, conocimientos, ministerios y dones por sobre la voluntad divina, en una total falta de temor que solo puede conducir a un desastre espiritual que no solo les afectará a ellos, sino que también afectará a quienes han confiado en ellos y les han seguido creyendo seguir el camino correcto del Señor ya que:

“La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto” Salmo 25:14

Efectivamente, los planes y la voluntad de Dios solamente se cumplirá con aquellos que temen al Señor y que aprenden a buscar su perfecta voluntad en estrecha comunión con Él.

El mundo dice: “Tengo que tener con que gozar y disfrutar la vida”, pero el cristiano piensa: “Debo creer para ver el propósito de Dios realizado en mí”, pero en su tiempo.

Aunque ahora solamente tenga una palabra, tengo una visión en Cristo que me hace vivir para Él, y conforme a esta visión es que me preparo llenándome de su conocimiento, para no morir en el Espíritu y retomar la vida en la carne; y lo hago pues el Señor nos dice: “Mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed” Isaías 5:13.

Si antes fui prisionero de la impaciencia igual que el mundo, hoy soy libre para servir al Dios de la perfección, conforme a su tiempo y voluntad; si deseo ser un líder en la obra de Dios, no puedo ser impaciente ya que los líderes no miran el día de hoy, sino que los líderes ven la vida cómo podría ser, siempre ven un poco más adelante, ven un poco más que aquellos que lo rodean.

Cuando las multitudes sacuden sus cabezas con desesperación diciendo: “Es el momento más oscuro de la humanidad”, el líder en medio de la oscuridad dice: “La hora más oscura siempre es la anterior al amanecer”, y mañana puede ser el amanecer de mi ministerio, por esto me estoy capacitando, estoy estudiando, me estoy preparando.

Cuando puedas comprender la necesidad de no ser impaciente y prepararte para el momento en que el Señor te requiera para su servicio, “Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios” Proverbios 2:5.

CONCLUSIÓN:

Como cristianos debemos tener mucho cuidado de no involucrarnos en los afanes del mundo. Debemos tener mucho cuidado de no establecer en nuestra vida esos anhelos y prioridades que el mundo tiene pues esto solamente les lleva a alejarse cada vez mas del Señor siendo que como cristianos debemos anhelar estar cada día mas cerca del Él y de su sabiduría:

“Porque la sabiduría protege lo mismo que el dinero, pero la sabiduría tiene la ventaja de darle vida al sabio” Eclesiastés 7:12 (Dios Habla Hoy). Si hay temor a Dios hay sabiduría, y si hay sabiduría tenemos vida en Cristo.

Los verdaderos cristianos, temerosos del Señor, debemos alejarnos de los impacientes, pues no solo que se desvían ellos sino que arrastran tras de si a otros que son afectados por ese mismo espíritu de soberbia y rebeldía:

“Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error. Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció” 2 Pedro 2:18-19.

Los verdaderos cristianos son aquellos que saben que “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia” Proverbios 9:10. Y han aprendido a esperar en el Señor, sabiendo que “Se complace Jehová en los que le temen, Y en los que esperan en su misericordia” Salmo 147:11

¡Gloria a Dios por los buenos creyentes! Por aquellos que saben esperar, sabiendo que si alguno anhela obispado, pastorado, maestría o cualquier ministerio en el Señor, buena cosa desea, pero sabiendo también que para esto es necesario prepararse hasta que llegue el momento de cumplir con su tarea en la obra de Dios.

Si consideras que eres un buen cristiano, no seas como el mundo, no seas impaciente, recuerda que “el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” Gálatas 5:22-23.

© Luís A. Coria. Todos los derechos reservados.

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Luis Alberto Coria
Autor

Luis Alberto Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, soy un Pastor jubilado. Estoy casado con Nora Griselda Correa; tenemos cuatro hijos. Tuvimos una iglesia en Córdoba, Argentina, que formaba parte del ministerio El Nuevo Pacto. Somos fieles seguidores de la palabra de Dios.

1 comentario en «La impaciencia»

  1. Aleluya aleluya aleluya que poderosa predica por pastor Coria no cabe duda que usted es un hombre con la unción del Espíritu Santo, es un verdadero hombre de Dios y su trabajo en pos del pueblo será grandemente recompensado siga así lo animamos somos muchos los beneficiados

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