Predicas Cristianas
Predicas Cristianas Predica de Hoy: Ocúpate de tu parte: cómo vencer la iniquidad y vivir en la verdad de Dios
Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Eclesiastés 3:16-22
Introducción
Una cosa que sorprende, es que a pesar del avance de la ciencia, a lo largo de toda la historia no se podido conseguir brindar una respuesta a las dificultades básicas de la raza humana; deberíamos preguntarnos debido a qué llegamos a un punto, con grandes bendiciones y ayuda para todos, y luego parece como si todo se desmorona, y esto se ha venido repitiendo a lo largo de la historia.
El hombre ha controlado y aprovechado el poder del átomo, pero no ha podido poner freno a las pasiones de los hombres; ese es el problema, la iniquidad, el espíritu de rebelión en contra de la autoridad, que es siempre el mayor peligro con el que se enfrenta cualquier persona, y que se acrecienta en el caso de los cristianos.
Pablo dice que hay algo que durante siglos ha estado frenando esa iniquidad, evitando que se produzca la iniquidad total y Jesús les dijo a sus discípulos: “Vosotros sois la sal de la tierra; ……..14 Vosotros sois la luz del mundo” Mateo 5:13-14
Nosotros somos la sal que impide que se extienda la corrupción en la tierra, y la luz hace que se disperse la oscuridad en los gobiernos, y es la presencia del pueblo de Dios en la tierra lo que está limitando las fuerzas del mal, esa es la verdad, y siempre que disminuye la santidad en la iglesia o en los gobiernos, el espíritu de iniquidad se apodera de ellos y extiende.
El apóstol nos está advirtiendo además, que esa restricción va a ser eliminada y entonces todo el mal quedará libre en la tierra, y cuando eso suceda llegará un tiempo de sufrimiento que el mundo jamás ha vivido, pero nos dice también que:
“entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia” 2 Tesalonicenses 2:8-12, de donde vemos que la característica del espíritu de iniquidad, que es la mentira y el engaño, será destruido con la venida de Jesús.
La iniquidad – Desarrollo
Leamos la Palabra de Dios en Eclesiastés 3:16-22 “Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí impiedad; y en lugar de la justicia, allí iniquidad. Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace. Dije en mi corazón: Es así, por causa de los hijos de los hombres, para que Dios los pruebe, y para que vean que ellos mismos son semejantes a las bestias. Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad. Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo. ¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el espíritu del animal desciende abajo a la tierra? Así, pues, he visto que no hay cosa mejor para el hombre que alegrarse en su trabajo, porque esta es su parte; porque ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser después de él?”.
El Espíritu Santo es también llamado “Espíritu de verdad”, mientras que en la iniquidad hay otro espíritu, el “espíritu de mentira” que viene de Satanás, y que tiene limitaciones impuestas por el Espíritu de verdad, “Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio” 2 Tesalonicenses 2:7.
En este pasaje, la Escritura utiliza el término “iniquidad”, que proviene del griego anomía (ἀνομία, Strong’s G458), el cual describe una condición de desprecio por la ley de Dios y un rechazo consciente de Su autoridad. Esto nos revela que la iniquidad no es solo pecado visible, sino una actitud interna que se opone al gobierno de Dios.
Es la fuerza del Espíritu Santo la que se opone al poder del maligno, pero la Escritura también advierte que: “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía” 2 Tesalonicenses 2:3, señalando claramente el contexto de la segunda venida de Cristo.
Vemos entonces que aquel que se cierra conscientemente al obrar del Espíritu Santo, se está entregando al poder de Satanás, es decir, al espíritu de mentira que ya estaba obrando en la época apostólica, pero que llegará a su máximo poder en los tiempos finales.
Dios entregó a Israel la ley para que fuera un pueblo santo, Ley que muchos se preguntan si está realmente vigente hoy, y si bien no es más la ley ortodoxa, sino la del Espíritu la vigente, igual tiene la función de preservar al hombre del poder de la mentira y del engaño que según 2 Tesalonicenses 2:9, vendrá acompañado de señales y prodigios, frente a lo cual, no sólo la Palabra de Dios es la que nos da leyes y reglamentos para mantener una vida que agrade a Dios, sino que el Estado también tiene la comisión divina de velar por la justicia y el orden.
Pero en la actualidad podemos ver como se dejan de lado los valores bíblicos, o son mal interpretados con el argumento de que vivimos en tiempos más modernos, hecho que se manifiesta por ejemplo en la homosexualidad, que es aceptada en vez de ser reconocida como pecado; y cosas similares vemos a nivel del sistema judicial, donde se habla del humanismo y se olvida el temor de Dios.
Se habla de derechos humanos y se olvidan los mandamientos de Dios; o en la libertad de expresión, donde se trasmite cada vez menos el mensaje de salvación, relativizando de esta forma la verdad de Dios, y detrás de esto se encuentra el engaño del diablo, que a través del fraude y el engaño guía hacia la injusticia.
La realidad es que Dios mismo permite el despliegue de ella y del mal, cosa que sucederá plenamente cuando el Espíritu de verdad sea quitado, y Jesús mismo dijo de los últimos tiempos, que “por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” Mateo 24:12
Y vivimos actualmente en esta era de la “iniquidad”, en la que debemos velar para que, a pesar de la adversidad, no se enfríe el amor que Cristo puso en nuestros corazones a través del Espíritu Santo, ya que: “la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” Romanos 5:5, y para quienes conocemos a Jesús es una señal de que el arrebatamiento de la Iglesia está muy próximo; y por otro lado, esta señal también es un desafío para que no fracasemos en lo que falta hasta su regreso.
Frente a esta realidad, vemos también que se usan los términos gracia y misericordia para crear una línea de pensamiento totalmente apartado de la verdad, y la finalidad es promover actitudes y acciones pecaminosas entre los cristianos, y que llegando a creer estar justificados por esa presunta gracia y misericordia, puedan seguir en su iniquidad, sin ser redargüidos por sus conciencias, transformando la gracia en libertinaje.
Uno de los procedimientos que le está dando resultado al diablo, sobre todo entre la juventud, es en asimilar la música con lo emotivo; es así que muchos, para acallar sus conciencias, “buscan a Dios” en lo emocional, y la música es el vehículo ideal para alcanzar el corazón.
Y hasta lloran y gimen pareciendo quebrantarse, pero sólo permiten que sus emociones aumenten, y las lágrimas o las risas afloren; se engañan a sí mismos creyendo que Dios les justifica sin arrepentirse de sus pecados, sólo porque creen sentir la “presencia de Dios” en sus vidas, y se transforman en buscadores del sentir de Su presencia, más que buscadores de Su santidad.
Buscan a Dios en lo emocional, realmente buscan el favor y la comprensión de Dios basándose en el emocionalismo, pero se olvidan que no existe verdadera adoración a Dios cuando la persona, al mismo tiempo, se mueve en el pecado, “Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” Salmos 51:16-17; olvidan que Dios aborrece la hipocresía, y que Él escudriña los corazones, entonces….., “Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo” 2 Timoteo 2: 19.
Debemos acallar nuestras conciencias con el arrepentimiento genuino y no con hipocresías, Dios quiere que nos arrepintamos de toda iniquidad, pecado oculto y no oculto, pues: “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño. El recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación” Salmos 24:3-5; porque “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” 1 Juan 1:9, y podremos alabarle con libertad y confianza.
Había personas en Tesalónica que decían lo mismo que hoy dicen muchos: ¿Por qué vamos a preocuparnos por ganarnos la vida eterna? Vivamos y disfrutemos, mientras esperamos que venga el Señor:
“Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros. Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros, ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros” 2 Tesalonicenses 3:6-8.
Recuerda que tu responsabilidad es seguir viviendo normalmente y trabajando, ocupándote en tus responsabilidades, pues la vida cristiana es una vida normal y en la que es necesario cumplir todas las responsabilidades que Dios nos da, rechazando toda actitud de fanatismo y llevando a cabo la tarea que Dios nos ha encomendado.
Los hijos de Dios hemos sido llamados a limitar la iniquidad, es decir, la mentira y el engaño, y ¿Qué estamos haciendo para impedir que se practique esa iniquidad? Pues en la medida en que nos opongamos cada uno de nosotros a la mentira, al engaño, a la iniquidad, será la medida en la que la iniquidad no se va a enseñorear ni en nuestro corazón, ni en nuestra vida, ni en nuestro pueblo o vecindario, sabiendo que es “Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño” Salmos 32:2.
La voluntad de Dios para nuestras vidas es buena y perfecta, sin embargo mientras la iniquidad no sea desarraigada, seguiremos siendo cristianos salvos.
Pero atados al fracaso, sufriendo con enfermedades crónicas, con desiertos interminables, con deudas que nos ahogan, con maldiciones como matrimonios que terminan en divorcios, y cuantas maldiciones vivimos el pueblo de Dios, sin darnos cuenta que es producto de la iniquidad no confesada:
“porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” Romanos 8:13.
Cuando el hombre peca continuamente, la parte de Dios que está conectada a su conciencia, que es el temor de Dios, se aparta y esto produce el endurecimiento de la conciencia que lo va haciendo cada vez más insensible a la voluntad de Dios, produciendo cauterización, y: “el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” 1 Timoteo 4:1.
Es cierto que la gracia de Dios sobreabunda ante la abundancia del pecado del que peca, pero sólo cuando genuinamente se arrepiente y se aparta; es cierto que el amor cubre multitud de pecados, pero eso no nos da vía libre para pecar, pues el amor cubre el pecado del que se arrepiente, y la sangre del Hijo limpia ese pecado, y podemos tener comunión unos con otros, y con Dios.
Conclusión
La iniquidad es algo que cuesta ver porque está muy profundamente arraigada en nuestro ser, hasta pasa inadvertida y hace división entre el hombre y Dios, pero la sangre de Cristo cambia nuestra vida, es otra…una nueva vida.
Y Jesús nos restaura y restituye todo, y todo es TODO, el Espíritu Santo completará la obra en cada uno, pero necesitamos orar en forma específica, arrepentirnos, pedir perdón y ser libres de pecados, rebeliones e iniquidades; Jesús murió por nuestra libertad total y cada parte de la cruz y de su pasión tiene que ver con áreas en que Dios pagó el precio por nosotros, para que tengamos una total plenitud en Él.
© Luis Alberto Coria. Todos los derechos reservados.







Aleluya aleluya aleluya pastor Coria que felicidad que gozo nos da leer sus predicas llenas de fuego Santo esto es lo que necesita la iglesia esto es no que necesita el mundo esto es lo que necesita cada ser en este mundo para volverse al Señor Jehová con todo su corazón aleluya aleluya aleluya
Aleluya aleluya aleluya pastor Coria que gozo nos da leer sus predicas llenas de fuego Santo que quebranta y enciende nuestros corazones nos gozamos hay fiesta en el pueblo de Dios con sus predicas el Reino de Dios se expande por medio de sus enseñanzas y las tinieblas se disipan