Predicas Cristianas
Predicas Cristianas Prédica de Hoy: Poderosas Señales de los Tiempos
Predica Cristiana Lectura Bíblica: Mateo 24:3
Tema: Prepárate para la Segunda Venida de Cristo
Introducción
Queridos hermanos y hermanas, nos encontramos en un tiempo de gran incertidumbre y agitación en el mundo. Los desastres naturales, las pandemias y los conflictos parecen multiplicarse a un ritmo alarmante. Y en medio de todo esto, como cristianos, nos preguntamos: ¿Qué está sucediendo? ¿Cómo debemos interpretar estos eventos a la luz de la Palabra de Dios?
Hace más de 2000 años, los discípulos del Señor Jesús le hicieron una pregunta similar: “¿Cuál será la señal de tu venida y de la consumación de este siglo?”. Y el Señor, en su infinita sabiduría, respondió prediciendo eventos que, hoy en día, parecen ser una realidad palpable: “Y habréis de oír de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No os alarméis, porque es necesario que todo esto suceda; pero todavía no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. Pero todo esto es solo el comienzo de dolores” (Mateo 24:6-8).
Estas palabras, escritas hace tantos siglos, resuenan con una claridad asombrosa en nuestro mundo actual. Vemos cómo las naciones están en conflicto, cómo la naturaleza misma parece estar en rebelión, y cómo una pandemia global ha trastornado la vida de todos nosotros. Pero, ¿qué significan realmente estos eventos? ¿Cómo debemos interpretarlos a la luz de las Escrituras? ¿Qué podemos hacer como creyentes para estar preparados para lo que está por venir?
Es fundamental que, en estos tiempos, comprendamos que las Escrituras no solo predijeron estos eventos, sino que también nos proporcionan una guía clara para navegar a través de ellos. No debemos ver estas señales con temor, sino con un sentido de propósito y preparación.
I. Las Señales de los Tiempos
La Biblia es clara: los eventos que estamos presenciando son señales, señales de que podemos estar viviendo en los últimos días. ¿Por qué digo esto? Lo digo porque como hemos visto, en Mateo 24:6-8 el Señor nos advirtió que escucharíamos de guerras y rumores de guerras, que habría hambre, terremotos y pestilencias en varios lugares. Y esto es algo que vemos hoy, con el aumento de los desastres naturales, las pandemias y los conflictos globales, que parece coincidir perfectamente con estas profecías.
a. Profecías Bíblicas Cumplidas
Pensemos en un ejemplo concreto. En diciembre de 2019, un nuevo tipo de coronavirus surgió en Wuhan, China. En pocos meses, el virus se había propagado a casi todos los países del mundo, causando caos y sufrimiento sin precedentes. Esto, junto con otros desastres naturales, como incendios forestales, terremotos e inundaciones, nos lleva a preguntarnos: ¿estamos presenciando el cumplimiento de las profecías bíblicas?
La respuesta, si consideramos las Escrituras, parece ser un sí rotundo. La Biblia nos dice en Mateo 24:7: “Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos.” Estos eventos no son aleatorios; son señales, indicadores de que estamos viviendo en tiempos que la Biblia ya había predicho.
b. El Desarrollo de los Eventos Globales
Al observar los eventos actuales, es evidente cómo se están cumpliendo estas profecías. Desde los incendios forestales en Australia hasta las inundaciones en Indonesia, pasando por la pandemia de COVID-19, parece que el mundo está en un estado de constante agitación.
Pero, como dijo el teólogo John Stott, “La profecía bíblica no se trata de predecir el futuro como un adivino; se trata de comprender el presente a la luz de la revelación divina” (Stott, “Understanding the Times”).
Este enfoque nos permite ver los desastres naturales y las crisis globales no solo como eventos trágicos, sino como partes de un plan mayor. Un plan que nos ha sido revelado a través de las Escrituras. Y es aquí donde debemos prestar atención, porque estos eventos están destinados a despertarnos, a hacernos reflexionar sobre nuestra relación con Dios y sobre el estado del mundo.
c. Comprendiendo “El Comienzo de Dolores”
El Señor se refirió a estos eventos como “el comienzo de dolores.” Esta frase es importante porque indica que lo que estamos viendo es solo el inicio de algo mucho más grande. Es como las primeras contracciones de una mujer en trabajo de parto, que anuncian la llegada de algo nuevo y significativo.
Pero, ¿qué significa esto para nosotros? Esto significa que estamos en un período de preparación. Estos eventos no son el fin en sí mismo, sino una advertencia de lo que está por venir.
La pregunta que debemos hacernos es: ¿Estamos preparados para lo que viene después? ¿Estamos listos para enfrentar los desafíos que estos dolores de parto traerán, y para recibir al Señor cuando regrese?
La Biblia nos insta a estar siempre vigilantes, a no dejarnos llevar por la complacencia, porque lo que sigue a estos dolores será aún más impactante.
II. La Naturaleza del Regreso de Cristo
Ahora, exploremos un tema que ha sido fuente de mucha especulación y discusión en la iglesia: la naturaleza de la segunda venida de Cristo y el concepto del rapto. Muchos cristianos no aceptan la doctrina del rapto, sono que creen que cuando Cristo regrese, lo hará de manera visible, en las nubes, con gran poder y gloria. Esta creencia está basada en versículos como Mateo 24:30, que dice: “Verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria.”
a. La Expectativa de la Segunda Venida y el Rapto de la Iglesia
Es natural que nosotros, como seguidores de Cristo, tengamos esta esperanza en su regreso visible. Sin embargo, también debemos considerar las Escrituras que hablan de un evento específico conocido como el rapto de la iglesia, en el cual los creyentes seremos llevados al cielo antes de la gran tribulación.
Este concepto está claramente afirmado en pasajes como 1 Tesalonicenses 4:16-17, donde Pablo escribe: “Porque el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”
Este evento, conocido como el rapto, es una manifestación del amor y la misericordia de Dios hacia su iglesia, protegiéndonos de la tribulación que vendrá sobre la tierra. Apocalipsis 3:10 también refuerza esta idea, donde Jesús promete a la iglesia en Filadelfia: “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran en la tierra.”
b. La Venida Secreta y el Rapto de la Iglesia
El concepto del rapto también se relaciona con la idea de una venida secreta de Cristo, que se menciona en varios pasajes bíblicos.
Por ejemplo, en 1 Corintios 15:51-52, Pablo revela un misterio: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.”
Esta transformación y el arrebatamiento de los creyentes se llevará a cabo antes de la tribulación, lo que significa que nosotros, los fieles, seremos llevados al cielo para estar con el Señor antes de que el juicio final se desate sobre la tierra.
El teólogo Charles Spurgeon también señaló la importancia de estar espiritualmente preparados para este evento inesperado: “El Señor vendrá como ladrón en la noche, y aquellos que no estén preparados quedarán atrás para enfrentar las tribulaciones. Pero aquellos que han mantenido la fe serán llevados con Él en gloria” (Spurgeon, “Morning and Evening”).
c. Entendiendo “El Hijo del Hombre” en el Contexto del Rapto
Cuando el Señor se refiere a sí mismo como el “Hijo del Hombre,” está enfatizando su naturaleza encarnada y su papel como mediador entre Dios y la humanidad. En Lucas 17:24-25, Él dice: “Porque como el relámpago al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro extremo del cielo, así será el Hijo del Hombre en su día. Pero primero es necesario que Él padezca mucho y sea rechazado por esta generación.”
Aquí, comprendemos que aunque Cristo regresará con poder y gloria, también habrá un tiempo en el que vendrá en secreto para llevarnos a nosotros, su iglesia, como se describe en 1 Tesalonicenses y 1 Corintios. Este rapto es un evento donde nosotros, los fieles, seremos llevados al cielo para estar con Cristo, evitando así la tribulación que vendrá sobre la tierra. Es un recordatorio de la necesidad de estar preparados espiritualmente, pues aquellos que no lo estén enfrentarán las dificultades de los últimos días sin la protección directa del Señor.
III. El Papel del Juicio en los Últimos Días
Uno de los temas más importantes en la Biblia con respecto a los últimos días es el juicio. El juicio es central en la obra de Cristo en los últimos días, y es algo que todos debemos entender y prepararnos para enfrentar.
a. El Proceso del Juicio
La Biblia nos dice en 1 Pedro 4:17: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios.” Esto significa que el juicio comenzará con aquellos que son parte de la iglesia, aquellos que profesan seguir a Cristo. Este juicio no es algo que debemos temer, sino algo que debemos abrazar, porque es a través del juicio que seremos purificados y transformados.
El teólogo C.S. Lewis escribió: “El juicio de Dios no es solo para condenar, sino para purificar y redimir. Es un acto de amor que nos transforma en lo que siempre fuimos destinados a ser” (Lewis, “Mere Christianity”). Este enfoque nos ayuda a ver el juicio no como un castigo, sino como una oportunidad para crecer y acercarnos más a Dios.
b. La Separación del Trigo y la Cizaña
El juicio también implica la separación del trigo y la cizaña, las ovejas y las cabras, como se describe en Mateo 25:31-46. Esta separación es necesaria porque en los últimos días, Dios está preparando su reino, y solo aquellos que han sido purificados podrán entrar en él.
Este proceso de separación ya está en marcha. Lo vemos en el mundo de hoy, donde las personas están siendo llamados a tomar decisiones difíciles sobre su fe y su lealtad a Dios. Aquellos que eligen seguir a Cristo, incluso cuando es difícil, serán recompensados (Mateo 16:24-25). Aquellos que eligen rechazarlo enfrentarán las consecuencias de su elección como nos dice el Señor en Juan 3:36: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.“
c. La Importancia del Arrepentimiento y la Obediencia
En este contexto, la importancia del arrepentimiento y la obediencia no puede ser subestimada. La Biblia nos dice en Hechos 3:19: “Arrepentíos, pues, y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.”
Este llamado al arrepentimiento es vital, porque es a través del arrepentimiento que podemos ser purificados y preparados para el reino de Dios.
Debemos recordar que el arrepentimiento no es solo un acto único, sino un proceso continuo. Es un reconocimiento constante de nuestras fallas y una disposición a cambiar, a conformarnos más a la imagen de Cristo. Es a través de esta transformación constante que seremos considerados dignos de entrar en el reino de Dios.
IV. Cómo Prepararse para el Regreso del Señor
Con todo lo que hemos discutido, la pregunta final es: ¿Cómo podemos prepararnos para la venida del Señor? La respuesta se encuentra en las Escrituras, que nos dan una guía clara sobre lo que debemos hacer.
a. Reconocer la Voz de Dios
El primer paso para prepararnos es aprender a reconocer la voz de Dios. El Señor nos dijo en Juan 10:27: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen.” Esto significa que debemos estar en sintonía con lo que Dios está diciendo en el mundo de hoy, a través de las Escrituras, pero también a través de los eventos que están ocurriendo a nuestro alrededor.
Los desastres naturales, las pandemias y los conflictos globales no son solo tragedias; son también mensajes de Dios, llamándonos a prestar atención, a despertar de nuestra complacencia y a prepararnos para su regreso. La clave aquí es mantener un corazón humilde y abierto, dispuesto a escuchar y discernir la verdad en medio del ruido del mundo.
b. Abrazar el Juicio de Dios
El siguiente paso es abrazar el juicio de Dios. Como mencionamos antes, el juicio no es algo que debamos temer, sino algo que debemos recibir con un corazón abierto. Es a través del juicio que seremos purificados, que nuestras imperfecciones serán eliminadas, y que seremos transformados en las personas que Dios siempre quiso que fuéramos.
El teólogo Jonathan Edwards escribió: “El juicio de Dios es el fuego que purifica el oro de nuestras almas, eliminando todo lo que es impuro y dejándonos brillantes y resplandecientes” (Edwards, “Sinners in the Hands of an Angry God”).
Debemos ver el juicio como una parte esencial de nuestro crecimiento espiritual, un proceso que, aunque puede ser doloroso, es necesario para alcanzar la santidad y la pureza que Dios requiere de nosotros.
c. Vivir en Expectativa
Finalmente, debemos vivir en expectativa. Esto significa que debemos estar siempre listos, siempre preparados, para el regreso de Cristo. Fijense bien en lo que nos dice el Señor en Mateo 24:44: “Por eso, también vosotros estad preparados, porque a la hora que no pensáis vendrá el Hijo del Hombre.” Este versículo nos recuerda que debemos vivir cada día como si fuera el día en que Cristo regresará.
Vivir en expectativa no significa vivir con miedo o ansiedad, sino con esperanza y alegría. Es un llamado a la acción diaria, a vivir nuestras vidas de manera que honremos a Dios en todo lo que hacemos. Es un recordatorio de que nuestra fe debe ser activa, no pasiva; que debemos ser fieles en las pequeñas cosas, sabiendo que nuestro Señor podría regresar en cualquier momento.
Conclusión
En esta predicación hemos recorrido un largo camino, desde las señales de los tiempos, hasta la naturaleza de la segunda venida de Cristo, el papel del juicio en los últimos días, y cómo podemos prepararnos para su regreso. Cada uno de estos puntos es crucial, porque juntos forman un cuadro completo de lo que significa vivir en los últimos días.
Quiero animarles a que no tomen estas palabras a la ligera. Creeo firmement que estamos viviendo en tiempos profetizados por la Biblia, y es nuestra responsabilidad estar preparados. Así que estén atentos a las señales, abracen el juicio de Dios y vivan en expectativa, porque el día del Señor está cerca.
Recuerden las palabras del Señor en Mateo 24:13: “Pero el que persevere hasta el fin, ese será salvo.” Perseveren, mantengan la fe y estén siempre listos, porque el día del Señor vendrá como ladrón en la noche, y solo aquellos que estén preparados recibirán la recompensa eterna.
© Marco A. Hernández. Todos los derechos reservados.