Los valientes

Roberto Torres

Updated on:

Los valientes

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Predica de Hoy: Los valientes

Introducción

Los valientes son aquellos que nutren las filas del ejército del Señor, ese batallón que recorre las calles, que visita todo lugar arrebatando almas que están bajo el poder del maligno; a esos valientes no les importa sus propios problemas, no les importa lo que les pueda suceder pues saben que tienen una misión que cumplir, Mateo 28:19-20.

Leamos la Palabra de Dios en 1 Crónicas 11:10-19Estos son los principales de los valientes que David tuvo, y los que le ayudaron en su reino, con todo Israel, para hacerle rey sobre Israel, ………. . Y aquellos tres rompieron por el campamento ….”.

Nos ubiquemos un poco en la historia para comprender la situación y la valentía de éstos hombres que estaban dispuestos a perder la vida por su rey, leamos también el capítulo 10: Saúl había muerto en manos de los filisteos y junto con él sus hijos, 10:6.

El pueblo de Israel que habitaba en el valle huyó dejando sus ciudades para que las habitaran los filisteos, 10:7; dice la Escritura que cortaron sus cabezas y junto con las armas las presentaban a sus ídolos como señal de triunfo, 10:9.

Y oyendo todos los de Jabes de Galaad lo que los filisteos habían hecho a Saúl, se levantaron todos los hombres valientes” (10:11-12), se levantaron contra el enemigo que les había derrotado, no se quedaron llorando y lamentando la derrota sufrida sino que se prepararon para la lucha que tenían por delante para reconquistar lo perdido.

De igual manera debemos prepararnos para reconquistar las bendiciones perdidas, para reconquistar nuestra familia, nuestra economía y sobre todo para reconquistar la comunión con nuestro Padre Celestial que el enemigo nos hizo perder.

Como cristianos, es hora de dejar de lamentar lo malo que pasó, es hora de dejar de lamentarnos por aquellos a quienes no le predicamos la Palabra o por lo trabajos que pudimos haber hecho y no los hicimos; no es hora de lamentos sino de conquista.

Es hora de ganar almas, es hora de predicar, es hora de trabajar para el Señor en su obra, es hora de prepararnos para lo que Dios tiene para nosotros.

Pero lo primero que hicieron fue proclamar un rey, 11:1-3; en un tiempo estuvimos de esta manera, el enemigo nos cercó con el pecado y nos hizo caer en él, fuimos muertos no solo nosotros sino también nuestra familia, y así se encargo de mostrarnos el enemigo como señal de triunfo, sumido en la droga, en el alcohol, en los vicios y en cuanta perversión tiene el mundo.

Espiritualmente muertos fuimos expuesto en sus altares para que sus ídolos nos vean como ofrenda, sumidos en nuestra miseria nos presentaba en el trabajo, en la familia, ante el vecindario y nos hacía visitar cuanto lugar de perversión fuese posible.

Pero tu tiempo ha llegado, tiempo de levantarte en lucha de conquista de la mano de Jesús; con Él como tu rey y Salvador podrás volver a conquistar todo cuanto perdiste y añadir aún más bendiciones a tu vida.

Eran treinta los valientes de David y entre ellos se destacaban tres, 11:15, tres valientes que estaban dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de cumplir con los deseos de su rey, tres valientes que se metieron en medio del campamento de los filisteos solamente para traer el agua que David anhelaba tomar, 11:17; sin importar que pudieran perder todo, tenían un rey a quien responder y a un Dios que estaba con él a quien honrar sirviendo sin mirar su propio esfuerzo.

Somos mucho mas de treinta en la iglesia del Señor sobre la tierra, y seguramente mucho más de tres los dispuestos a cumplir la voluntad de nuestro rey.

La pregunta sería: ¿Soy yo uno de esos valientes que están dispuestos a cualquier cosa, para cumplir lo que nuestro Señor y Rey nos pide?; el Señor me habló de un ministerio ¿Establecí en mi corazón la palabra recibida y estoy trabajando por ella?; ¿Estoy dando todo lo necesario para hacer la voluntad de nuestro rey?.

El título del pasaje es: “Los Valientes de David”, y por cierto que eran muy valientes como lo vemos en los hechos relatados, uno solo de ellos con su lanza mató a trescientos; cuantas veces dejamos de predicar la Palabra porque nos asusta hacerlo frente a un grupo y nos quedamos con el deseo de cumplir la voluntad del Señor, esperando que venga el pastor o un líder para hacerlo sin darnos cuenta que no somos nosotros quienes hacemos la tarea sino que el mismo Espíritu Santo es quien fluirá a través de nuestros labios para impactar esos corazones.

David anhelaba beber agua del pozo de Belén, como nuestro Señor anhela alcanzar al mundo entero con su Palabra y con su Salvación, Marcos 16:15.

Tres valientes se despojaron de todo temor, se propusieron algo en el corazón y atravesando el campamento enemigo llevaron a cabo la tarea para cumplir el deseo de David, lograron su propósito; sin importar lo que debían hacer, si era mucho o era poco, sabían que tenían un objetivo que alcanzar y por ello trabajaron.

Dios ama al mundo, y anhela salvar al mundo, Juan 3:16, a esa humanidad corrompida que al estar en tinieblas no puede visualizar su luz de vida; si tú sientes ser parte del ejército del Señor.

Si tú te sientes un valiente con deseos de cumplir con la voluntad del Señor, déjame decirte que no puedes quedarte en el lugar que has estado hasta ahora sino que debes afirmar en tu corazón el anhelo de cumplir con tu rey y poner manos a la obra, a la obra de Jesús.

Si verdaderamente el amor de Dios ha llenado tu vida no puedes hacer otra cosa que proponerte cumplir con su voluntad, no puedes hacer otra cosa que salir en busca de eso que anhela tu rey, no puedes hacer otra cosa que llevar su Palabra, su luz de salvación a ese mundo en tinieblas para ellos también recompongan su relación con el Creador, rindiendo su vida a los pies del Hijo, nuestro amado Jesús.

Sería bueno preguntarnos cuántos estamos dispuestos a enfrentarnos y vencer a una muchedumbre que sin Cristo en su corazón vaga perdido por el desierto del mundo, envueltos en el pecado; sería bueno que cada uno nos preguntáramos si en verdad estamos dispuestos a pelear la buena batalla de la fe, 1 Timoteo 6:12, pero enfrentándonos con ánimo vencedor y sin desmayar, sabiendo que con ello estamos sirviendo al Señor y no a los hombres.

Estos tres valientes lo arriesgaron todo y finalmente trajeron el agua a David, pero esa agua se transformó en ofrenda para Jehová; así es nuestro trabajo en la obra de Cristo, trabajamos, tal vez nos arriesgamos pero sabemos que finalmente nuestro trabajo lo hacemos para el Señor, y no para la iglesia ni para el pastor o los hermanos.

Trabajamos en la obra del Señor a fin de hacer tesoros en los cielos, Mateo 6:19-21. Sabiendo que allí obtendremos nuestro galardón, Mateo 5:12. Trabajamos y servimos al Rey de Reyes, “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor Siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58).

CONCLUSIÓN: 

Quizás toda o parte de lo sucedido al pueblo de Israel es lo que te esté sucediendo y puede que el motivo de todo esto sea el mismo: “Así murió Saúl por su rebelión con que prevaricó contra Jehová, contra la palabra de Jehová que no guardó, y porque consultó a una adivina, y no consultó a Jehová” (10:13-14)

Tal vez tu piensas que no consultaste a nadie, pero cuando te hiciste sabio en tus propios pensamientos, dejaste de consultar al Señor; quizás no supiste guardar su Palabra o aquella Palabra que el Señor te hablará en muchas ocasiones y por distintos medios, todo esto puede que te llevará a la muerte espiritual.

Ya tienes la solución para tu vida, lo primero es ungir un rey en tu vida, lo primero es entronar a Jesucristo en tu corazón como tu rey y Salvador, dejando que él sea quien te guíe, verás cómo sin darte cuenta estarás caminando junto a muchos y “Atravesando el valle de lágrimas lo cambiarán en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques. Irán de poder en poder; verán a Dios” (Salmo 84:6-7).

El segundo paso es convertirte en un valiente del ejército del Señor, un valiente a quien no le importe perder la vida por su rey, un valiente que no le importe nada con tal de cumplir con la voluntad de su rey, un valiente capaz de dejar la cueva en que lo tiene encerrado el enemigo para comenzar a batallar sabiendo que ya no es su guerra sino la de Dios, 2 Crónicas 20:15.

¡¡Levántate, hijo de Dios!!, es tiempo de salir de la cueva para conquistar nuevamente las bendiciones que habías cedido al enemigo, es tiempo de tomar el lugar y todo aquello que el Señor desea entregarte; sal de tu cueva de privaciones, de enfermedades, de destrucción familiar, entrona a Jesucristo el Rey en tu vida y lánzate a la conquista de las bendiciones nuevas y de aquellas que perdiste.

© Roberto Torres. Todos los derechos reservados.

Predicas Biblicas.. Predicas Cristianas Escritas

Roberto Torres
Autor

Roberto Torres

Siervo de Cristo y seguidor de la palabra de Dios. Es mi oración que los mensajes que redacto le sirva de bendición.

Deja un comentario