Predicas Cristianas Predica de Hoy: Mira tu Interior
Introducción
El llamado de Dios a mirar dentro de uno mismo
Muchos se han preguntado sin tener respuesta, ¿Cómo conectarse con esta fuente inagotable de vida, abundancia, poder y riqueza a la cual accedemos en la oración?; en primer lugar, a esa fuente inagotable de bendiciones debes llamarle Dios, o puedes llamarle verdad o Señor, pero debes saber que para llegar a Él no hay muchos caminos, sino uno solo, y lo marcó Jesucristo, cuando Él dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” Juan 14:6.
El Señor es la única fuente de poder, no son fuentes el dinero, la sabiduría humana, ni la posición social, pues todas ellas, sin Cristo, no son absolutamente nada, pero el hombre que no mira su interior no puede conocer cuál es la fuente de la cual se está alimentando.
Leamos la Palabra de Dios en Efesios 3:14-21 “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén” Efesios 3:14-21.
I. El poder de Dios en el interior del creyente
Hay muchas fuentes que pueden hacer ruido en el interior del hombre, pero lo que debemos saber como cristianos es que nadie puede arrebatarnos la fuerza de Dios porque vive dentro nuestro, solo puedes alejarlo de tu corazón tú mismo, y lo haces cuando cometes un pecado.
“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” Romanos 6:23
El poder de Dios permanece para siempre en tu interior si crees y amas a Dios con todas tus fuerzas, y ésta permanece actuando sin que te des cuenta, aconsejándote y animándote en los momentos difíciles, “Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás” Lucas 10:25-28.
Con la ayuda del poder de Dios, eres capaz de llevar a cabo cualquier tarea y de superar cualquier dificultad ya que Él te dará consejos e inteligencia para resolver los problemas, por difíciles que parecieran; ahora….., si sabes que el poder de Dios mora en tu interior, a través de la oración debes pedirle que te ayude siempre, que te enseñe lo que debes de hacer en cada una de tus necesidades ya que aquél que vive en gracia, con el corazón limpio y sin pecado, tiene poder de Dios dentro, y por lo tanto tiene esas cualidades especiales que se llaman frutos y que son el tener “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” Gálatas 5:22-23.
II. El silencio interior y la voz de Dios
Pero es una realidad que la mayoría de las personas, cristianos y no cristianos, tienen muchos ruidos interiores que no le permiten escuchar claramente la voz del Señor con la consecuente incapacidad de hacer su perfecta voluntad.
Los hombres naturales porque ya olvidaron la voz de Dios y “andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza” Efesios 4:17-19
Y los cristianos porque olvidan que el Señor nos dice: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” Romanos 12:2, y “el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” 1 Corintios 2:14.
Estos ruidos interiores son producidos por distintos motivos como pueden ser los recuerdos no aceptados, las reacciones descontroladas que después nos dejan mal, las dudas y mentiras que el diablo pone en la mente y que hacen que nos volvamos rebeldes y desobedientes entre muchas otras cosas; es por esto que tenemos que aprender a mirar nuestro interior para poder silenciarlo, o lo que es lo mismo, tenemos que tener silencio en nuestro ser ya que en el silencio es la única forma en que podemos tener una verdadera y profunda comunicación con el Señor en oración.
Para hacer callar ese interior que nos molesta y nos impide una auténtica y profunda relación con Dios tenemos que considerar la mente y la voluntad:
“Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová” Hageo 1:5-8;
Cuando meditamos se utiliza la mente para pensar, pero no es ésta la única capacidad de la mente, pues con la mente podemos “mirar en silencio” y “ver” nuestra realidad ante Dios con una auténtica humildad, para luego, a partir de la fe, irnos zambullendo en la comunión intensa de Dios, tenemos que sentirlo en lo más profundo de nosotros mismos, y entonces habremos logrado la paz que Jesús nos prometiera diciendo:
“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” Juan 14:27, entonces se va creando en nosotros una mayor capacidad para el amor.
III. La madurez espiritual y la verdadera integridad cristiana
Muchas veces llevamos una vida complicada, multiplicada, y en la cual aunque somos creyentes, no vemos a Dios, no percibimos su presencia porque no somos humildes y es cuando nuestra mente no está en consonancia con la fe, debilitándonos espiritualmente y haciéndonos más frágiles ante la acechanza del diablo, “porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” 1 Pedro 5:8
Tenemos que apaciguar nuestra mente ya que nuestra conciencia y nuestro cerebro son parte de nuestra respuesta al amor de Dios, y el soporte fundamental para nuestra oración sencilla y profunda.
La fe cristiana enfatiza el cambio interior en la conversión y los cambios posteriores al aceptar a Cristo como el Señor de nuestras vidas y permitiendo a Dios que nos imparta y pula sus virtudes espirituales en nosotros, imprima sus motivaciones y estilo de vida de siervo en nuestras vidas y ministerios, moldeando nuestro carácter, siendo a partir de esta forma de ser que atraemos a otros a Cristo, y luego les podemos compartir con autoridad:
“la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal” 1 Pedro 3:15-17.
Si miramos en nuestro interior, tenemos que hacernos algunas preguntas que nos podrían incomodar:
- ¿Quién soy realmente, en este momento, en Cristo?
- ¿Qué estoy revelando a otros sobre mi persona al ser cristiano?
- ¿Habrá algunos asuntos no resueltos correctamente en mi interior que quizá nadie más conozca pero que me están afectando?
- ¿Son puras mis intenciones para estar en la iglesia o para alcanzar a otros?
- ¿Estoy mirando mi “espejo interior” para ver lo que hay en mí?
- ¿Estoy involucrado en un proceso para desarrollar mi personalidad cristiana, o sea, estoy desarrollándome espiritualmente?
Como cristianos tenemos que mantener una honestidad reflexiva respecto a nosotros mismos, mirando con sinceridad hacia dentro en nuestras vidas para descubrir lo que realmente somos con nuestras virtudes, valores y limitaciones ya que éste es el requisito para ingresar en la búsqueda la integridad, y vivir en integridad es alcanzar madurez.
Y la persona que ha alcanzado esta madurez ya no es llevada de aquí para allá por ilusiones y engaños humanos y mentiras del diablo, sino que se caracteriza por creencias firmes, con un corazón sin divisiones, en obediencia y lealtad a Cristo, a su obra y a las personas.
Siempre habrá una diferencia entre lo que somos en un momento determinado de nuestras vidas y en lo que Dios en última instancia desea para nosotros, “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección” Hebreos 6:1, pero lo que tenemos que cuidar es que esta diferencia no se convierta en un abismo por nuestro descuido, nuestra falta de disposición de permitirle a Dios obrar en nosotros.
Podemos decidir ser transparentes delante de Dios y honestos antes los demás y con nosotros mismos, confesando diariamente nuestras necesidades y humildemente recibiendo el regalo de la gracia de Dios para nuestras vidas por los medios que Él decida utilizar, y que a veces podrían ser las personas que menos esperamos.
Pero la realidad del mundo cristiano nos muestra que son más felices los idealistas que los materialistas, o los creyentes que los agnósticos, y los que viven integrados al cuerpo de Cristo, congregándose regularmente, muestran mayor grado de felicidad que los que viven en solitario, de manera que todo aquel que critica o juzga cualquier situación conforme a su mente carnal es porque tiene mal enfocados los lentes por los que ve la vida, ya que la felicidad es una elección y no cuestión de suerte, aquellos que toman sus decisiones de vida sin estar pensando en la aprobación del Señor son los que no logran ser felices, pues la vida es un regalo que nos da Dios para vivirla, pero la mejor forma de vivirla es empezando hoy a someter nuestras decisiones a la voluntad de Dios, y digo hoy, porque es el mejor día de tu vida, es el día en que el Señor te llama a ser el arquitecto de tu destino y a tomar la ruta que te conduzca a la felicidad.
Conclusión
Una vida de transformación interior en Cristo
“Una mujer sabia encontró una piedra preciosa en un arroyo, y al otro día se cruzó con un viajero hambriento, entonces la mujer abrió su bolsa para compartir su comida. El viajero vio la piedra preciosa, se quedó admirado de su belleza y le pidió que se la regalara. La mujer lo hizo sin dudar.
El viajero partió, alegrándose de su buena suerte pues sabía que la joya valía lo suficiente como para darle seguridad por el resto de sus días, pero al poco tiempo regresó en busca de la mujer, y cuando la encontró, le devolvió la piedra y le dijo: Sé cuán valiosa es esta piedra, pero se la devuelvo con la esperanza de que me obsequie algo mucho más precioso, deme lo que hay en su interior que le permitió regalarme la piedra”.
Permitamos que Dios siga moldeando y desarrollando nuestro interior para que cada día nos parezcamos más y más a Cristo, y seamos la calidad de cristianos que nuestro tiempo exige; cierra ahora tus ojos, mira tu interior y reflexiona sobre lo que ves allí para estar en el camino correcto, embarcándonos diariamente en una búsqueda íntima de Dios, viviendo de transformación en transformación a fin de cumplir nuestra misión personal como cristianos y nuestra misión colectiva como iglesia en el mundo que nos ha tocado vivir, ya que de esta manera, podemos hacer una gran diferencia en el mundo para la honra y gloria de Dios.
© Luis A. Coria. Todos los derechos reservados.










Aleluya aleluya aleluya pastor Coria que enseñanza tan poderosas sus predicas son como si el mismo Espíritu Santo las escribiera, en sus enseñanzas encontramos el Reino de Dios y hay fiesta en la iglesia con cada predica que sube siga así el mundo entero lo necesita