Navidad de pobre en espíritu

Pastr.Coria

La Maravillosa Luz de la Navidad

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Predica de hoy: Navidad de pobre en espíritu

Introducción

Llega la navidad y al igual que cada año las familias comienzan con los preparativos para las fiestas que dicen tener tanta significación espiritual, aunque la realidad es que no todos conocen, ni le dan, el significado real de las mismas; los comerciantes han trastornado la mente de la humanidad a fin de involucrarles en su negocio y que les proporcionen suculentas rentas, pero sin profundizar demasiado en la verdad, no sea cosa que la verdad les haga fracasar el negocio.

Se dieron cuenta que se habla del niño Jesús que trae regalos, se representa el nacimiento de nuestro amado Jesús en el pesebre, y también se habla de ese hombre gordito y de barba a quien llaman Santa Claus o Papá Noel que trae regalo, mezcla rara como dice el tango, mezcla rara pero que los cristianos deben saber separar a fin de valorar a cada uno de los componentes en su justa medida, dejando de lado lo pagano, las historias inventadas por el hombre y su comercio, de lo que para nosotros es realmente importante, el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo.

Y otro ingrediente de esta mezcla rara son las cantidades anormales de comidas y bebidas que se consumen en esta fiesta, pues desde este punto de vista parece más una degustación alimenticia muy, muy regada de alcohol, que una fiesta espiritual, además de gastarse una cantidad de dinero que muchas veces no se tiene, con lo cual queda la economía comprometida por meses.

Se fijó que los gobiernos se preocupan en estos día para que la gente no pase una Navidad de pobre, como muchos dicen, pero refiriéndose a lo material; ahora, como cristianos, estos aspectos deberían pasar a un segundo plano, “Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne” Romanos 13:12-14, si es que verdaderamente queremos darle el aspecto espiritual a la fiesta ya que para el Señor son más importantes los pobres en espíritu que los ricos dinero, comidas o bebidas.

Desarollo

Leamos la Palabra de Dios en Mateo 5:1-3Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo: Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”.

Para llevar luz sobre el tema debemos saber que todo esto de Papá Noel, tiene su origen en el siglo IV a consecuencia de un regalo que efectuara un joven llamado Nicolás de Bari quien vestía ropa de sacerdote siendo que no lo era, vemos así que desde el principio ya nos encontramos con una mentira; luego, la tradición, ya tomada por el catolicismo, se extendió por Europa y se la mezcló con costumbres paganas aunque la imagen que hoy tiene llega en el año 1931 de la mano de una campaña navideña de una gaseosa.

Con el fin de oponerse a lo pagano y teniendo en cuenta que la tradición luterana reformista, obviamente liderada por Martín Lucero, era muy sólida en ese momento es que intentó suplantar al gordito que traía los regalos por el mismo Niño Jesús, objetivo que se cumplió parcialmente y por esto es que muchos hablan del niño que trae regalos.

Con esto ya deberíamos preguntarnos qué tiene que ver Papá Noel, Santa Claus, o como quiera que se le llame con la navidad, término que procede del latín “nativita” y que significa Nacimiento, por lo que la razón de la fiesta se centra en el nacimiento del Señor Jesús, hijo de María y José, Lucas 2:1-20, a pesar de que realmente este hecho no haya ocurrido en esta fecha, y por este motivo se la enmarca dentro de un mensaje de esperanza, de unión, de paz, y de amor.

Con esto ya sabemos de qué se trata la fiesta y que no deberíamos hablar de ningún papá quien nos proporciona regalos, más que nuestro Padre Celestial quien comienza regalándonos la vida eterna a través del sacrificio de su Unigénito Hijo, “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” Lucas 19:10, y a partir de allí sus más ricas bendiciones, Malaquías 3:10-12; como tampoco podemos hablar de ningún santa o santo, más que nuestro Santo y amado Dios, Levítico 11:44-45, pues en Él hallamos la santidad más grande.

Algo que debemos tener claro es que cuando el Señor habla de “pobre de espíritu”, no esta hablando de esa pobreza espiritual que en vez de bendición, es una maldición y pecado como puede ser la altanería, la soberbia o el orgullo; el pobre de espíritu del cual habla la Palabra es aquel que tiene un corazón tan pobre, tan humilde, que se siente tan pequeño e insuficiente que le resulta necesario depender siempre y en todo de Dios.

Éste es el verdadero pueblo de Dios del que nos habla diciendo: “Dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, el cual confiará en el nombre de Jehová. El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa; porque ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice” Sofonías 3:12-13, de manera que quienes no ponen su mirada en las riquezas temporales de este mundo son quienes viven siempre contentos en la abundancia o en la escasez, y como Pablo decía: “He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” Filipenses 4:11-13.

Lo cierto es que todas las clases sociales, y entre ellos muchos cristianos, están en estos días preocupados por presentar una mesa sobreabundante en alimentos y bebidas sin importar muchas veces hasta donde llegan los gastos, comprometiendo la economía por meses con tal de satisfacer los deseos de su estómago y su mente, anteponiendo y considerando la mesa material como más importante que la gran mesa espiritual que el Señor nos ofrece, “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón”, “vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús” Efesios 4:17-18, 20-21.

Esta bien que celebremos la Navidad, pero como cristianos debemos hacerlo concientes de que no se trata de una ocasión apropiada para comer y beber en exceso ni para empeñar nuestras finanzas, sino como la ocasión perfecta para recordar el nacimiento de nuestro amado Señor y Salvador Jesucristo, “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” Mateo 6:25; como cristiano debemos comenzar a darle a cada cosa su lugar, y darle el lugar correcto a la navidad es valorarla como celebración espiritual, como una ocasión propicia más para refrescar ese espíritu pobre que pide el Señor para ser llamados bienaventurados.

Es tiempo de que los cristianos dejemos de pesar como el mundo lo hace, es el tiempo en que dejemos de hablar de navidad en abundancia o navidad de pobre por el solo hecho de que no haya alimentos, bebidas o regalos en abundancia; los cristianos debemos pensar en lo espiritual, y conforme a esto, en una navidad de pobre, donde la pobreza este dada por la humildad de espíritu, en el dejar de lado los gastos desmedidos, las comidas y bebidas en exceso que solo dañan la salud, y en dejar de lado la ostentación en los regalos, para dar paso a la relevancia de lo verdadero y que es proporcionar a nuestra mesa abundancia espiritual, que no falte Jesús en ella pues Él debe ser nuestro alimento prioritario, “Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” Juan 6:35.

Como hijos de Dios, dejemos de prestarnos al juego de las tradiciones paganas, dejemos de hablar a nuestros hijos y al mundo de papá Noel o Santa Claus para comenzar a hablarles de nuestro Padre Celestial, de aquél Padre eterno que no escatimó a su Unigénito Hijo con tal de mostrar su amor por la humanidad, Juan 3:16; dejemos de mostrar a un Jesús preocupado por dar regalos, para mostrar al Jesús verdadero, a aquél que sacrificó su vida por la humanidad, “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” 1 Juan 4:9-10.

Conclusión

Son muchos los lugares e iglesias en las cuales se representa el nacimiento de Jesús, con obras de teatro o con pesebres vivientes, éstas son cosas buenas y agradables a la vista, pero lo que el Señor más anhela es que, desde esta navidad y hasta que Él venga a buscarnos, hagamos de nuestro propio corazón un pesebre en el cual pueda nacer nuevamente cada día; hagamos un pesebre en nuestro corazón para que a cada instante Jesús cobre vida y nos entregue el mejor de los regalos que un hombre puede recibir, la salvación y vida eterna en Cristo Jesús, y no siendo egoísta, comencemos desde ahora a mostrar al mundo entero el nacimiento de Jesús en nuestro corazón a través de nuestro testimonio de vida, a través de los cambios que Él nos está pidiendo.

“Y en esto doy mi consejo; porque esto os conviene a vosotros, que comenzasteis antes, no sólo a hacerlo, sino también a quererlo, desde el año pasado” 2 Corintios 8:10; deja de preocuparte si tu mesa será abundante o no ya que esto solamente alimenta a la carne, y ocúpate de pasar una NAVIDAD DE POBRE…..en espíritu y llena de Jesús, nuestro mejor y eterno alimento, porque entonces serás bienaventurado y tendrás parte en el reino de los cielos.

© Luis A. Coria. Todos los derechos reservados.

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Luis Alberto Coria
Autor

Luis Alberto Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, soy un Pastor jubilado. Estoy casado con Nora Griselda Correa; tenemos cuatro hijos. Tuvimos una iglesia en Córdoba, Argentina, que formaba parte del ministerio El Nuevo Pacto. Somos fieles seguidores de la palabra de Dios.

1 comentario en «Navidad de pobre en espíritu»

  1. Aleluya aleluya pastor Coria que maravilloso que usted comparta la Palabra pues usted tiene unción para anunciar el evangelio con poder y autoridad ay fiesta hay gozo el cielo se alegra con cada mensaje que nos comparte siga así se lo pedimos

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