No siendo oidor olvidadizo

José R. Hernández

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No siendo oidor olvidadizo

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Predica de Hoy: No siendo oidor olvidadizo

Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Santiago 1:22-25

Introducción

Una gran realidad es que estamos viviendo en tiempos de incertidumbre.  No creo que exista una persona en el mundo que en ocasiones no haya pensado que su futuro es incierto.  Ya que a diario vemos cosas suceder que nos alarman y preocupan.  Con cada día que pasa las situaciones políticas alrededor del mundo se ponen peor.  Por ejemplo, tomemos en cuenta lo que está sucediendo en el medio oriente.

Las noticias más reciente son que los líderes de las potencias mundiales han entrado en un acuerdo con la nación de Irán, referente a la producción de plutonio.  Según el acuerdo, Irán continuara produciendo plutonio a cambio de sanciones más livianas de las que están en lugar en contra del país. Y como seguramente muchos han escuchado, el plutonio puede ser enriquecido para construir bombas nucleares.  Pero no todos los países están de acuerdo con lo que ha sucedido.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Canadá, John Baird, dijo que su país mantendrá sus sanciones contra Irán [1]. El Primer Ministro de Israel, Netanyahu, condenó duramente el acuerdo nuclear de la comunidad internacional con Irán, calificándolo como un “error histórico” y declaro que él no estaba obligado a cumplir con el acuerdo.

En declaraciones a su gabinete, el Primer Ministro Benjamin Netanyahu dijo que el mundo se había convertido en un “lugar más peligroso”, como resultado del acuerdo y reiteró la amenaza pendiente de utilizar acción militar contra Irán si fuese necesario, declarando que Israel “tiene el derecho y el deber de defenderse a sí mismo ” [2].

Y como si todo esto fuera poco, Arabia Saudita ha invertido en proyectos de armas nucleares de Pakistán, y cree que puede obtener bombas atómicas a voluntad.  Si bien, la búsqueda del reino a menudo se ha establecido en el contexto de la lucha contra el programa atómico de Irán, y ahora es posible que los saudíes sean capaces de implementar este tipo de armamento con mayor rapidez que la república islámica [3].

Los estudios bíblicos acerca de las profecías nos conducen a pensar que estos acontecimientos son el inicio de la profecía en Zacarías 12:3 que dice: “…Y en aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos; todos los que se la cargaren serán despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella…”

Pienso que estamos viendo el inicio de esta profecía porque con este acuerdo reciente, tal parece que casi todas las naciones de la tierra se han vuelto en contra de Israel.

Si las cosas siguen como van, dentro de muy poco Israel se verá completamente rodeada de naciones armadas con misiles nucleares. Y deseo que notemos muy bien que estamos hablando de naciones, que en más de una ocasión, han declarado que Israel es su enemigo y que desean destruirla.  Pero en medio de este torbellino, en medio de todas estas cosas que pueden preocuparnos, y alarmarnos, ahora debemos preguntarnos; ¿existe algún lugar de refugio para los cristianos?

Las respuesta es ¡SI! El cristiano fiel encuentra su refugio en la Palabra de Dios; la Palabra de Dios es el único lugar donde encontramos paz.  En la Palabra de Dios nosotros encontramos la esperanza de un brilloso futuro, y más importante aún, encontramos la fortaleza para mantenernos firmes [4], ya que las profecías sirven para confirmarnos que Dios está en control de todo.  Así que la Palabra de Dios es bendición para todo cristiano fiel.

Pero desdichadamente, existen muchos cristianos que no reciben las incontables bendiciones que Dios nos ofrece a través de Su santa y divina palabra.  ¿Por qué no las reciben?

No las reciben porque para recibir las bendiciones existe una gran condición, que muy pocos cumplen.  ¿Están intrigados?  Continuemos ahora con nuestro estudio bíblico y encontremos lo que tenemos que hacer para recibir las bendiciones de Dios.

No siendo oidor olvidadizo – Desarrollo

Santiago 1:22-25Pero sed hacedores de la Palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. 23 Porque si alguno es oidor de la Palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. 25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

En el primer versículo del estudio bíblico de hoy encontramos que dice: “…Pero sed hacedores de la Palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos…”  En éste versículo encontramos la clave para recibir la paz en medio de todas estas cosas que estamos viendo suceder, y las bendiciones de Dios.

Hermanos, si queremos recibir las bendiciones de Dios, y la paz a pesar de todo lo que estamos viendo acontecer, tenemos que ser: “…hacedores de la Palabra…”  Pero, ¿qué quiere decir “hacedores de la palabra”?

Cuando tomamos el tiempo de prestar atención a este primer versículo, podemos confiadamente concluir que la palabra “hacedores” es una palabra de acción.  Pero es exactamente esto lo que muchos no están dispuestos a hacer.

Tener un buen entendimiento y conocimiento de la Palabra de Dios es importante.  Digo esto porque Dios le revela al hombre su voluntad para con nosotros, pero a pesar de que el conocimiento es de gran importancia, el conocimiento sin acción equivale a nada.

Por ejemplo, examinemos a un cirujano.  Ser un cirujano no es algo que se logra de hoy para mañana.  El cirujano primero tiene que graduarse de la escuela de medicina, y después especializarse en el área quirúrgica.

Así que ser un cirujano tomas años de intenso estudios, la memorización de numerosos términos médicos, y quizás más importante de todo, la memorización de procedimientos quirúrgicos.  Pero a pesar de que un doctor pueda tener todo este conocimiento, de nada le valdrán si no los pone en práctica.  La Palabra de Dios es igual; ¿por qué digo esto?

Lo digo porque la realidad es que Dios no nos ha entregado Su palabra para que nos la memoricemos, y la guardemos.  Dios nos ha entregado Su palabra para que a través de ella conozcamos Su voluntad, y para que la compartamos con otros.

Pero lo que ha sucedido es que muchos cristianos han desarrollado una actitud errónea en cuanto a la Biblia.  La razón por la que digo esto es porque existen muchas personas, que con muy buena intención han decidido leer la Biblia, pero que tratan de lograr su propósito leyéndola como si esta fuese un libro normal y corriente.

Pero el problema que existes que la biblia no puede ser leída de esta manera, cuando tomamos la determinación y nos hacemos el propósito de leer la biblia, no solamente tenemos que leer, sino que tenemos que meditar y reflexionar en lo que hemos leído.

La realidad es que si no tomamos el tiempo de meditar y reflexionar en lo que hemos leído, entonces por mucho que leamos, nunca llegaremos a experimentar las bendiciones y beneficios que la Palabra de Dios nos ofrece.

Si genuinamente deseamos recibir las abundantes bendiciones que Dios desea y quiere entregarnos, tenemos que convertirnos en hacedores de la Palabra. Así que lee, reflexiona, pero más importante aun vívela (hacedores).  ¿Por qué digo que tenemos que vivirla? 

Digo esto porque Dios llama a los cristianos a vivir de forma completamente opuesta a cómo vive el mundo.  Preguntémonos ahora, ¿a qué somos llamados?

A lo primero que estamos llamados es a genuinamente aceptar a Cristo como nuestro Rey y Salvador [5]. Si no damos este primer paso, entonces no tenemos nada. Fíjense bien que dije “genuinamente”. 

¿Por qué reitero esto?  Reitero esa declaración porque la realidad de todo es que por muy religiosos que seamos, y por muy santos que pensemos que somos, nuestras acciones nunca podrán redimirnos de nuestros pecados [6].

Nuestra salvación y redención de pecado depende de solo una cosa [7].  De lo único que depende nuestra salvación es del sacrificio perfecto que Jesucristo hizo en la cruz del calvario por todos nosotros.

A lo segundo que estamos llamados es a amarnos los unos a los otros, y a amar a Dios por encima de todas las cosas [8].  ¿Por qué estamos llamados a hacer esto?

Hemos recibido este llamado porque cuando amamos a Dios por encima de todas las cosas, y cuando amamos al prójimo de la misma forma que nos amamos a nosotros mismos, entonces nunca haremos nada que desagrade a Dios, y nunca haremos nada que ofenda o hiera a los que nos rodean.

A lo tercero que estamos llamados es a perseverar en todo momento.  Esto es algo que el Señor nos dice claramente en Mateo 10:22 cuando leemos: “…Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo…” ¿Por qué se nos llama a perseverar hasta el fin?

Estamos llamados a perseverar hasta el fin porque si no perseveramos en nuestra fe, cuando lleguen las tentaciones tropezaremos y caeremos del lugar de bendición que Dios nos ha proporcionado.  Estos son los primeros tres llamados que Dios hace de todo cristiano.

La realidad es que sería imposible cubrir completamente a todo lo que somos llamados en este pequeño espacio de tiempo que compartimos, pero pienso que con estos detalles que hemos explorado todos podemos fácilmente concluir que para recibir las bendiciones que Él tiene para nosotros, y agradar a Dios en todo momento, tenemos que convertirnos en hacedores de Su palabra.  Dile a la persona que tienes a tu lado: conviértete en hacedor.

Continuando con nuestro estudio leemos: “…Porque si alguno es oidor de la Palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era…” No tomar acción es tomar una acción; ¿qué?  Si no somos hacedores, automáticamente somos oidores.

Desdichadamente existen muchos que asisten y participan en eventos de las iglesias, con regularidad, pero que permanecen sentados en las sillas y bancos de las iglesias domingo tras domingo.  Existen numerosas personas que participan de los estudios bíblicos y escuchan con atención las predicas cristianas; pero que no logran recibir todas las bendiciones que Dios quiere entregarles.

Seguramente que algunos ya se estén preguntando, ¿por qué no las reciben?  Una de las razones por la que esto sucede, y quizás sea la razón principal, es porque muchos no reconocen sus errores.  Existen muchos que piensan que son más santos que el santísimo, pero que en realidad no son nada más que santurrones (hipócrita que aparenta ser devoto).

Como he dicho en numerosas ocasiones, todos aquí cometemos errores.  Ninguno de nosotros somos perfectos, pero la diferencia entre el cristiano fiel y el santurrón es la convicción que recibimos a través del Espíritu Santo, y la acción que tomamos al recibir la convicción.

Sin excepción de uno, todos aquí le fallamos a Dios, y es exactamente por eso que estamos llamados al arrepentimiento.  Pero cuando solo somos oidores de la Palabra y no hacedores de ella, entonces se nos hará muy difícil recibir la convicción y arrepentirnos de nuestras faltas. Existe una gran distinción entre simplemente oír la palabra de Dios, y ser un hacedor de ella.

Si hacen memoria de las últimas predicaciones y estudios bíblicos que les he presentado, creo que todos reconocerán que todas tienen algo en común. ¿Qué tienen en común?  Lo que tienen en común es que nos instan a entrar en acción.

No podemos permitir que los afanes de ésta vida nos desvíen de nuestro camino, o que obstruccionen nuestro caminar.  No podemos permitirle al enemigo de las almas que destruya la obra que Dios ha iniciado en nosotros.

Cuando no entramos en acción, es decir, no somos hacedores de la Palabra de Dios, entonces se nos hará muy fácil justificar acciones y comportamientos que bien sabemos que desagradan a Dios.  Se nos hará fácil justificar nuestras faltas en nuestra mente, pero les aseguro que por mucho que las justifiquemos en nuestra mente, nuestras malas acciones nunca serán justificadas ante Dios.

Dios no puede ser engañado.  Fíjense bien como esto es algo que el Señor nos deja muy claro en Lucas 16:15 cuando leemos: “…Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación…”  Dile a la persona que tienes a tu lado: nadie puede engañar a Dios.

Continuando con nuestro estudio leemos: “…Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace…”  Aquí encontramos la promesa que debe motivar a todo cristiano.

Las cosas en el mundo continuaran empeorando lentamente; las profecías bíblicas se cumplirán una por una, y no existe nada que alguno de nosotros podamos hacer para evitarlo.  Noticias de eventos que nos alarman continuaran surgiendo.

Pero cuando nos convertimos en hacedores de la Palabra, Él aclarara nuestros pensamientos y preocupaciones.  La persona que escucha y es hacedora de la Palabra siempre será bendecida.  Dile a la persona que tienes a tu lado: seremos bendecidos.

¿Qué bendición recibiremos primero?  Para contestar esta pregunta tenemos que notar de la forma que Santiago aquí se refiere a la Palabra, él dice: “…la perfecta ley, la de la libertad…” Pero, ¿qué nos dice esto?  Lo que estas breves palabras nos dan a conocer claramente es que la Palabra de Dios libra a las personas de la esclavitud del pecado, y de la muerte.  Ésta es la primera bendición que recibimos cuando nos convertimos en hacedores de la Palabra.

La segunda bendición que recibiremos es que la Palabra de Dios nos enseña claramente como vencer las tentaciones que a diario enfrentamos. 

Fíjense bien como esto es algo que queda muy bien declarado por el apóstol Pablo en 1 Corintios 10:13 cuando leemos: “…No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar…”  La Palabra de Dios es la ley de la libertad, la ley que nos libera para que le podamos conocer, y entrar en comunión con Él.

Para concluir. 

Como les dije al inicio, estamos viviendo en tiempos inciertos.  La situación mundial, tanto política como económica se encuentra en un estado bastante volátil.   Estos eventos y noticias son cosas que nos alarman, y preocupan, pero como seguidores de Cristo nosotros tenemos donde refugiarnos.

¿Dónde encontramos nuestro refugio?  Nuestro refugio es encontrado en la Palabra de Dios.  Pero para encontrarlo, tenemos que convertirnos en hacedores.  Escuchar la Palabra de Dios es muy bueno, pero no es suficiente.

De nada te vale oír estudios bíblicos, predicas cristianas, y mensajes cristianos veinte y cuatro horas al día, siete días a la semana, y trescientos sesenta cinco días (24-7-365) al año si no lo aplicas a tu vida.  La persona que solamente escucha y conoce la Palabra de Dios se miente así mismo.  No podemos solamente escuchar y memorizarnos versículos, tenemos que vivirla.

La persona que simplemente escucha y aprende, pronto se le olvidara lo que ha aprendido.  ¿Por qué?  Porque cuando uno no practica lo que aprende, el conocimiento pasa a ser parte de la memoria, pero nunca forma parte de quien somos.

Permítanme hacer una pregunta que mejor ilustra el punto que deseo hacer; visitemos la ilustración del cirujano y hagámonos una pregunta.  ¿Si necesitas una cirugía para salvar tu vida, quién deseas que se el cirujano, uno acabado de graduar y sin practica, o uno con años de experiencia? La respuesta es obvia, todos escogeríamos al cirujano con experiencia.

Pon en práctica todo lo que has aprendido; permite que sea Dios el que guie todos tus pasos.  Recordemos siempre que como cristianos nosotros estamos llamados a guardar la Palabra de Dios en todo momento.

Aprendamos de lo que Santiago nos dice en estos versículos y reconozcamos que si no ponemos en práctica lo que hemos aprendido, entonces el enemigo podrá fácilmente distraernos con el bullicio de este mundo, y separarnos de las bendiciones que Dios quiere entregarnos.

Dejemos de ser oidores de la Palabra, y convirtámonos en hacedores de ella.  Recuerden que lo que no se practica, será olvidado. 

Permite que la Palabra de Dios sea la parte integral de tu vida, y recibirás la paz y la bendición de Dios en todo momento.

[1] CNN – Iran reaches nuclear deal with world leaders — now what? – By Reza Sayah. Holly Yan and Josh Levs, Monday, November 25, 2013.
[2] Obama calls Netanyahu after Israeli leader slams Iran nuke deal – Published November 24, 2013 – FoxNews.com
[3] BBC – Saudi nuclear weapons ‘on order’ from Pakistan – Diplomatic and defence editor, Mark Urban – 6 November 2013
[4] Juan 14:1-4
[5] Juan 14:6; 1 Timoteo 2:3-5
[6] Marcos 8:37
[7] Hechos 4:11-12
[8] Marcos 12:30-31

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José R. Hernández
Autor

José R. Hernández

Pastor jubilado de la iglesia El Nuevo Pacto, en Hialeah, FL. Graduado de Summit Bible College. Licenciatura en Estudios Pastorales, y Maestría en Teología.

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