Predicas Cristianas
Predicas Cristianas Predica de Hoy: Pidamos crecimiento espiritual
Predicas Cristianas Lectura Bíblica: 1 Corintios 3:5-9
Introducción
Se llama nuevo nacimiento al cambio de corazón por el cual somos hechos hijos de Dios, y se lo compara con la germinación de la buena semilla sembrada por el labrador, o se habla de los recién convertidos a Cristo como niños recién nacidos que deben ir creciendo hasta llegar a la estatura de hombres en Cristo Jesús, de modo que: “crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo” Efesios 4:15.
En este pasaje, la Escritura utiliza el término “crezcamos”, que proviene del griego auxánō (αὐξάνω, Strong’s G837), el cual describe un crecimiento progresivo, continuo y saludable. Esto nos revela que la vida cristiana no es estática, sino un proceso constante de desarrollo en Cristo.
Tal como la buena semilla, tienen que crecer y dar fruto, a lo que Isaías dice: “serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya” Isaías 61:3.
Y el crecimiento cristiano resulta de nuestra confianza en Jesucristo, ya que “El justo por la fe vivirá” Gálatas 3:11, lo que nos está diciendo que una vida con fe nos permitirá confiar más en Dios en todas las áreas de la vida, pero además nos va a permitir llegar a Dios a través de la oración, y “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” Juan 15:7.
Leer la Palabra de Dios todos los días, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así Hechos 17:11; obedecerle a Dios en todo momento y circunstancia, ya que el Señor dice: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” Juan 14:21.
Podremos testificar de Cristo mediante nuestra vida, puesto que “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” Juan 15:8; confiar en Dios a pesar de las dificultades, “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” 1 Pedro 5:7; y además, permitirá que el Espíritu Santo controle nuestra vida y que le demos el poder de testificar, pues “recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” Hechos 1:8.
Pidamos crecimiento espiritual – Desarrollo
Leamos la Palabra de Dios en 1 Corintios 3:5-9 “¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios”.
El Padre espera que quienes profesamos la fe en Jesucristo, testimoniemos mediante hechos concretos lo que afirmamos con nuestras palabras, y testimonio de vida cristiana es llevar a la práctica aquello que predicamos, y ese cambio debe verse reflejado en nuestra manera de actuar con los demás.
No se testimonia de Cristo si continuamos exprimiendo a nuestro prójimo, siendo avaros o egoístas, ni con “adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas” Gálatas 5:19-21, pues estas son obras de la carne y no de Dios.
Pero el testimonio de vida cristiana está íntimamente ligado al crecimiento en el conocimiento de Dios, la solidez doctrinal y el prepararnos para ser útiles para la obra de Dios gracias a los dones que otorga Cristo a cada uno, de lo que vemos que la vida cristiana no es estática sino dinámica, es decir, está llamada al crecimiento espiritual.
Piense entonces…., Ud está llamado al crecimiento, no a que siga en los rudimentos de la fe, y:
“Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez” Hebreos 5:11-14.
Y cuando tomamos conciencia de la importancia que tiene el proceso de crecimiento, se manifiesta la necesidad de someternos con humildad y honestidad a una auto evaluación respecto a cómo está nuestra vida cristiana, entonces.
Pensemos ahora por un momento, ¿Estamos creciendo espiritualmente, o llegamos ya a un nivel de estancamiento a causa de que nuestro amor por Cristo se ha enfriado?; y si es así, “Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras” Apocalipsis 2:5.
Solamente por la nueva vida que Dios mismo les ha dado pueden vivir las plantas y sólo mediante la vida de Dios, podemos ser hechos participante de la vida de Cristo, pues Dios es el que hace florecer el capullo y hace a las flores dar fruto, su poder es el que hace a la semilla desarrollarse, “primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga” Marcos 4:28.
El niño no puede por su afán o poder propio añadir algo a su estatura ni tú puedes por tu esfuerzo conseguir el crecimiento espiritual, pues es Cristo quien sostiene la vida de los que confían en Él; mientras permanezcas en Cristo, “Jehová te será por luz perpetua” Isaías 60:19, “Porque sol y escudo es Jehová Dios” Salmos 84:11, y todos los que decidan renovar la vida, crecerán y vivirán hasta alcanzar la estatura de hombres y mujeres en Cristo.
Muchos creen que deben hacer alguna parte de la obra de Dios solos, confiaron en Cristo para tener el perdón de sus pecados, pero ahora quieren vivir una vida cristiana por sus propios medios, pero su esfuerzo fracasará, pues el Señor dice: “Separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará” Juan 15:5-6
Por lo que nuestra felicidad, nuestra utilidad, nuestra prosperidad, y todo depende de nuestra unión con Cristo, “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados” Colosenses 2:6-7
Y es por eso que tienes que darle todo, el corazón, la vida, la voluntad, darte a Él para obedecerle en todo lo que te pida; y también debes recibirlo todo, a Cristo, la plenitud de la bendición, para que sea tu fuerza, tu ayuda, tu justicia, y te dé poder para obedecer.
Cuando pensamos demasiado en nosotros nos alejamos de Cristo, por esto Satanás se esfuerza por mantener nuestra atención apartada del Señor, y a través de los placeres del mundo, las circunstancias, las cosas de la vida, nuestras propias faltas e imperfecciones, o las ajenas; el diablo procura desviar nuestra atención hacia todas estas cosas para impedir la unión y comunión con Cristo.
Entonces, no nos dejemos engañar por las maquinaciones de Satanás, ya que con demasiada frecuencia logra que muchos realmente deseosos de vivir para Dios, se detengan en sus propios defectos y debilidades, y así logra separarlos de Cristo; no debemos hacer de nuestro “yo” el centro de nuestros pensamientos, ni alimentar la ansiedad ni el temor de si vendrá la bendición, la sanidad, la prosperidad, o la unidad familiar, pues todo esto desvía la mirada de la fuente de nuestra fortaleza.
La madurez nos lleva a entregar nuestra vida a Dios y a confiar en Él, como cristianos, hablemos más de Jesucristo y pensemos más en Él para que se pierda en Él nuestra personalidad, y podamos decir cómo el apóstol: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios” Gálatas 2:20; descansemos en Dios, pues si nos ponemos en Sus manos nos hará más que vencedores por medio de Aquél que nos amó.
Arrancamos diciendo que el cristiano está llamado a dar testimonio de vida, y la mejor forma de predicar de Jesucristo es con nuestros hechos, y alguien que experimenta el poder transformador del evangelio, lo testimonia con sus palabras y acciones; y sobre esta base, recomienda Pablo que haya en los seguidores del Señor: Humildad, amabilidad, paciencia, perseverancia, y tolerancia; y tú, ¿estás logrando estas cualidades que nos recuerda Pablo?.
También el cristiano está llamado a tener solidez doctrinal, ya que en una sociedad como en la que existen diversidad de enseñanzas y filosofías que buscan responder a los interrogantes del género humano, se manifiesta la necesidad de mantener la unidad como creyentes en Jesucristo, y esa unidad se refleja en la paz que une a todos los creyentes, creer en un solo Señor, una fe, un bautismo, la resurrección y la esperanza del regreso del Jesús.
Pero para lograr todo esto, el cristiano está llamado a avanzar hacia la madurez, llegando a la unidad de la fe y del conocimiento, preparados para el servicio y para edificar el cuerpo de Cristo, pues solamente de esta manera el cristiano alcanza solidez espiritual y no fluctúa en cuanto a sus convicciones de fe, está firme y avanza hacia la madurez.
Conclusión
Todo lo que Cristo fue para los primeros discípulos desea serlo para Sus hijos hoy, pues en su última oración dijo: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” Juan 17:20-21.
Oró por nosotros y pidió que fuésemos uno con Él, como Él es uno con el Padre, y también dijo: “El Padre que mora en mí, él hace las obras” Juan 14:10
Si Cristo está en nuestro corazón, obrará en nosotros “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” Filipenses 2:13, y obraremos como Él, y manifestaremos el mismo espíritu viviendo en Él, y creceremos “en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor” Efesios 4:15-16. Amén.
© Luis Alberto Coria. Todos los derechos reservados.
Aleluya aleluya aleluya pastor Coria que forma de exponer la Palabra de Dios, es un un lleno del Espíritu Santo lleno del fuego de Dios nos llena de gozo leer sus predicas el cielo se goza y el demonio tiembla que poder transmite esto es lo que el mundo necesita siga así se lo pedimos