Predicas Cristianas
Prédica de hoy: Salir de nuestra zona de confort
Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Job 14:18
Introducción
La paz y la tranquilidad son factores imprescindibles para vivir de manera saludable y respecto a la voluntad del Padre. No debemos ser partícipes del estrés y el afán que el mundo impone, pero sin embargo estamos expuestos al inerte conflicto de que las cosas cambien de lugar.
Es normal y necesario que debamos salir de nuestra zona de confort.
Necesitamos del movimiento para fluir, y aunque no nos guste, a veces éste causa un poco de desorden. Cualquier persona que se haya cambiado de casa, puede afirmar que es un proceso bastante estresante, pero que se sustenta por un bien mayor. La vida es bastante parecida a ese proceso.
Muchas situaciones pueden amenazar con qué salgamos de nuestra zona de confort y para enfrentarlas necesitamos abrazarnos a una gran cantidad de valor y fortaleza. Es allí cuando Dios nos recuerda que no estamos solos y que ante la tormenta, él siempre es capitán de quiénes lo buscan.
Sí algunas veces la vida es un desastre, quizá es porque algo mejor está por venir, debemos dar paso a que Dios ponga las cosas en su lugar. Debemos ser semejantes a las peñas que ante la tormenta, son removidas, construyendo así montes nuevos, siempre en constante transformación.
I. Salir de nuestra zona de confort – estar incómodos
1. Nos ayuda a estar dispuestos (Lucas 22:46)
Amar a Dios es un acto de servicio y para poder aceptarlo con verdad, necesitamos habitar la incomodidad de la manera en que él lo pide. Salir de nuestra zona de confort es precisamente el primer paso. Tal cómo un montañista qué necesita escalar caminos vertiginosos para llegar a la cima y disfrutar de una vista irreemplazable. Es nuestro esfuerzo lo qué nos lleva hasta la cima.
Debemos estar dispuestos a la entrega total, con todo lo que esa palabra significa. Sufrir a causa de una verdad, orar, ayunar, sacrificar y amar, de eso se trata la pasión y para poder llegar a la meta debemos abordarla con compromiso.
Ninguna guerra es ganada estando cómodo mirando la televisión en la sala de estar. Ningún explorador puede conocer algo, sí no hace un viaje primero. Nada de lo que vemos ahora podría haber existido sí no hubiesen personas dispuestas a salir de su zona de confort por un bien mayor.
2. Como Noé lo estuvo (Génesis 6)
Dios precisa qué seamos fieles a su nombre para poder hacer justicia. La fidelidad y la lealtad implican esa dosis de estar incómodos, pero traen consigo una fuerza que nada puede reemplazar. Tal fue el caso de Noé, uno de esos siervos ejemplares qué supieron lo que es salir de su zona de confort, a causa de un bien mucho mayor.
¿Sería normal construir un arca de trescientos codos de longitud? ¿cuánto tiempo nos llevaría? ¿ imaginamos convencer a todos de qué es parte de un plan de Dios para limpiar la tierra? Sí lo pensamos bien, Noé fue muy valiente. De la misma manera cada uno tiene sus propias “arcas” y debemos estar dispuestos a construirlas.
Dios le dio un motivo, le alentó y le ayudó, él debió encarar ese mandato con amor y valor, porque así es como debemos actuar los buenos hijos. La incomodidad puede llevarnos a lugares maravillosos sí está proyectada por el Padre, y Noé es un ejemplo de ello.
II. Salir de nuestra zona de confort – para habitar la paz
1. A pesar del conflicto (Juan 16:33)
Algunas personas piensan que solo puede experimentarse paz en momentos muy específicos y efímeros de la vida. Cuando celebran alguna fecha especial, al irse de vacaciones o en el aire fresco de la mañana; y aunque en realidad estos puedan ser momentos de paz, debemos saber que saliendo de nuestra zona de confort también podemos ser capaces de sentirla.
Puede parecer paradójico pues ¿cómo podemos estar en paz sí nos sentimos incómodos? Jesús dio la respuesta en muchas ocasiones inscriptas en la Biblia.
La paz no es solo la meta, también debe formar parte del recorrido. Se convierte en consuelo, esperanza, escudo y espada. Tener paz no es solo una reserva de momentos gratos, sino también un abrigo para el frío que quiebra los huesos.
Precisamente la paz de Dios es capaz de movilizarnos, pues al sentirla sabemos que todo va a andar bien, aunque parezca imposible de verlo.
2. Para potenciar la fe (Juan 14:27)
Cuando nos atrevemos a salir de nuestra zona de confort y somos capaces de sentir paz, significa que nuestra fe está siendo abundante. Estamos confiados qué Dios es quién nos indica el camino, de ésta manera el miedo no es un obstáculo, sino una circunstancia posible de atravesar.
La valentía no se trata de postergar los miedos, sino de saber qué no hay nada qué temer sí tenemos a Dios como guía, delante de ellos.
La fe de Noé, por ejemplo, fue voraz. Pudo dedicar su vida a lo qué Dios había pedido, siempre manteniendo firme su fe. Es decir, aunque por fuera el mundo parecía estar muy lejos de lo qué él creía; él no dudó, sino que cada vez tuvo mas fuerza para obedecer la palabra del Padre.
III. Salir de nuestra zona de confort – Dios pone las cosas en su lugar
1. Tiempo para todo (Eclesiastés 3:1-15)
Los momentos de aflicción no son para siempre. Suelen ser necesarios, porque de ellos aprendemos y crecemos, pero no duran una eternidad, pues solo el amor de Dios es infinito. Entonces ¿hay que vivir saliendo de nuestra zona de confort todo el tiempo?
Hay que confiar en qué todo lo qué sucede es parte del plan de Dios. Todo tiene su tiempo y se acomoda en lo que él quiere para nosotros. Eso significa qué habrán momentos donde la paz será desmedida, mientras qué en otros debemos tomar previsiones.
Lo importante es qué sepamos estar dispuestos y disponibles para cada momento, sabiendo qué Dios siempre pone las cosas en su lugar.
2. Dios no cambia (Malaquías 3:6)
Mientras nosotros nos movemos, guiados por su presencia, y aprendemos de lo qué vivimos, Dios se mantiene firme e inmutable. Esto es un gran alivio pues significa qué podemos confiar en él.
Sus promesas y bendiciones son para siempre. No se arrepiente ó falla. No tiene las inseguridades qué nosotros enfrentamos porque él es Todopoderoso. Nada puede dar mas paz qué saber sobre su incomparable amor y qué aún sin ser dignos, él nos recibe en su gracia.
¿Sientes miedo? Dios nos espera, nos hace valientes y junto a él no hay nada qué perder.
Conclusión
A todos nos gusta disfrutar de la paz, estar confortables y qué las preocupaciones se aíslen. Sin embargo, a veces por miedo de perder la “estabilidad” perdemos oportunidades qué Dios nos entrega para bendecir nuestras vidas. ¿Imaginas perderte de la salvación por miedo de afrontarla?
Necesitamos ser valientes, abrir los ojos y estar a disposición de su voluntad superior a la nuestra. Nada puede vencer lo qué el Padre construye para nosotros.
Salir de nuestra zona de confort nos hace fuertes. Enfrentar miedos hace qué podamos superarlos. Todos alguna vez debimos aprender algo qué parecía imposible ¿valió la pena? Ese valor qué expresamos tiene un gran mérito ante los ojos de Jehová.
Siempre es un regalo reconocer a Dios como nuestro guía , siendo así sabemos qué todos los altibajos de la marea nos acercan mas a la meta. Todas las pruebas pueden ser atravesadas y nuestra seguridad ya no depende de una circunstancia, sino de qué él está con nosotros. Eso nadie nos lo puede quitar.
© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.






