Siguiendo al Señor

Pastor Jose R. Hernandez

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Predica de Hoy: Siguiendo al Señor

Introducción

La semana anterior analizamos unos versículos que nos llevaron a la meditación; unos versículos que nos llevaron a meditar en el camino que nos hallábamos, con el fin de decidir qué posición le hemos otorgado a la obra de Dios en nuestra vida.

Como hallamos, el inconveniente que existe es que en muchas situaciones el creyente no le da a Dios el sitio que le corresponde. En muchas situaciones el creyente no coloca a Dios en frente de todo, sino coloca todo en frente de Dios.

Esto es algo que ocurre debido a que en demasiadas situaciones las personas creen que cumple con Dios, o satisfacen su obligación a Dios con sencillamente frecuentar a la iglesia una o dos veces en la semana.

Pero lo verdadero de esta situación es que si discernimos de este modo, entonces estamos muy desacertados. Comento esto porque Dios no está llamando a personas que le sirvan por imposición, Dios está llamando a personas que estén a su disposición de corazón. Dios está llamando a personas que estén a su disposición por amor a Él.

El inconveniente que hay es que servir a Dios verdaderamente es algo muy caro. Tal vez algunos disciernen que lo que les comento no tiene sentido alguno, pero les reitero, servir a Dios, caminar con Cristo verdaderamente es algo muy caro. Descubramos ahora en la Palabra de Dios para que puedan observar de lo que les comento.

Siguiendo al Señor: Lectura Bíblica

Lucas 9:57-62Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. 58 Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 59 Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. 60 Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. 61 Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa.62 Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.

Como logramos observar vemos a primera vista, aquí hallamos una enseñanza partida en tres pedazos que nos instruye que servir y seguir a Jesús no es una cosa etérea. Aquí tenemos tres ejemplos que nos enseñan que servir y seguir a Jesús no es algo que se puede realizar sin solemnidad.

Siguiendo al Señor

En estos versículos nosotros hayamos la gran enseñanza sobre servir a Dios verdaderamente y del costo que debemos que cancelar cuando tomamos la decisión de seguir a Jesús. Coméntale al hermano que tienes a tu lado, existe un costo que cancelar. Analicemos ahora estos versículos para que comprendamos bien lo que les comento.

En la primera parte de nuestra enseñanza observamos que este hombre acá le comento a Jesús “Señor, te seguiré adondequiera que vayas.” Ahora preguntémonos, ¿por qué deseaba este hombre seguir a Jesús? Estoy completamente confiado que ese hombre tenía los mismos motivos que todos nosotros tuvimos.

Confío en que fue porque a él le regocijo la presencia del Señor y sus seguidores. Estoy completamente confiado que fue porque el conocimiento y las enseñanzas del Señor lo cautivaron. Sin duda alguno creo que todos aquí nos acercamos a sus pies por los mismos motivos, ¿verdad? Nos acercamos a la iglesia y en Él hallamos la paz que tanto deseábamos, en Él hallamos la tranquilidad que necesitábamos, en Él hallamos un amor y perdón verdadero. ¿Entonces qué ocurrió?

Lo que ocurre es que realizamos una determinación consciente, y de la misma manera que este hombre, le manifestamos que le seguiremos. Con nuestras bocas declaramos que le seguiremos en todo instante, pero esto no es bastante.

Testificamos con nuestras bocas que le seguiremos este es el primer paso, pero seguirle verdaderamente significa que deberemos que cancelar un gran costo. Observemos atentamente la respuesta de Jesús hacia este hombre, y observaran que esto es fielmente lo que Él le dice. Jesús le dijo: “Las zorras tienen cuevas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recline la cabeza.” ¿Lo pueden ver?

Hermanos, Jesús acá se está utilizando como el ejemplo principal. Comento esto debido a que cuando analizamos el ministerio y la vida de Jesús, algo que es extremadamente evidente es que Él se había negado totalmente. Jesús no tenía pertenencias, ni tenía una casa en donde lograra tomar un descanso, es por eso que comento “más el Hijo del hombre no tiene donde recline la cabeza.”

Así pues acá observamos visiblemente que Jesús le estaba indicando que ser un discípulo suyo no sería para nada sencillo. Él le estaba indicando que para seguirle debería que cancelar un costo alto, para seguirle verdaderamente debería que alejarse del aburguesamiento y negarse a sí mismo. Examinemos esto atentamente y observemos como esto se aplica a nuestra vida.

Cuando realizamos un corto repaso de historia, hallamos que en este momento Jesús estaba en proceso de ir a Jerusalén. Hallamos que Él estaba en proceso a para ejecutar con la misión que Él Padre le había encomendado realizar. Si estos versículos se leen superfluamente, yo comentaría que las muchas de las personas acá presentes discernieron que Jesús fue un poco fuerte con este hombre.

La gran cantidad de las personas comentarían que Jesús en vez de motivar a este hombre para que le siguiera, lo que realizo fue desanimarlo, ¿verdad? Pero existe un gran motivo por la que Jesús le respondió a este hombre de esta forma, y existe un gran motivo por la que Jesús le habla a Su rebaño de la misma forma el día de hoy.

El motivo por la que Jesús le respondió a este hombre con esas palabras, y se dirige a nosotros por medio de ellas en el día de hoy, es para que no tengamos razón que cuando nos volvemos discípulos de Cristo, cuando cogemos en serio el llamado que nuestro Padre nos ha otorgado, cuando cogemos en serio el mandamiento de la gran comisión, entonces no podemos reposar en conocemos que estamos salvados.

No podemos tomar asilo en ese únicamente en esto que sabemos, sino tenemos que trabajar y realizar todo lo posible por agigantar el Reino de Dios acá en la tierra.

Como les comente anteriormente, Jesús estaba en trayecto a Jerusalén, Él estaba en trayecto a realizar con su misión. Les comento en el día de hoy que nosotros también estamos en ese trayecto a Jerusalén. Nosotros estamos en un trayecto largo y en ocasiones arduos, y desafortunadamente demasiados son los que no logran ni llegar a la mitad de camino.

Observe con cuidado como lo dijo el Señor en Mateo 7:14 cuando leemos “porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” Ahora, claramente está en que nosotros no vamos en trayecto al Jerusalén de aquella época.

Pero si vamos en trayecto a la nueva Jerusalén como hallamos en Apocalipsis 3:12 cuando leemos “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.“ Con cada día que transcurre estamos aproximándonos más y más cerca de llegar a la presencia de Dios.

Siguiendo al Señor: ¿Cuántos anhelan arribar e instalarse en esa ciudad?

Por supuesto que todos aquí anhelamos arribar a ese lugar de armonía. Todos anhelamos arribar a ese lugar donde no existirán los padecimientos. Todos anhelamos llegar a ese lugar donde estaremos a los pies de la presencia divina de nuestro Dios, pero para arribar existe un costo sumamente alto que deberemos que cancelar. Coméntale a tu hermano que tienes al lado, existe un costo que cancelar. Déjenme dibujarles el punto que les estoy diciendo de otra forma.

Hipotéticamente vamos a presenciar a un suceso público, ya sea un suceso deportivo, un obra de teatro, un función, una ópera o algo similar, cuando poseemos una gran disposición de asistir al evento, ¿qué intentamos de realizar?

Estoy seguro que todos estarán acordes conmigo cuando comento que la gran parte de nosotros intentaremos de conseguir las boletas para los mejores lugares, ¿verdad? Y es por este mismo motivo como en múltiples evento hemos visto que aparece en las noticias que las personas pasan la noche afuera de los estadios y teatros para ser los primeros en la cola para adquirir las boletas.

En naturaleza, ¿qué han realizado estas personas? Lo que han realizado es que se han negado ellos mismo. Es decir, estas personas se han apartado de su zona de confort para adquirir lo que tanto desean. Les comento ahora, ¿si el mundo puede realizar esto para una cosa mundana, una cosa superflua, una cosa que solo sirve para complacer un anhelo superfluo de la carne, cuanto más debe realizar el pueblo de Dios?

Pero desafortunadamente, demasiados son los que no están disponibles a cancelar el precio, demasiados no están disponibles a dejar su zona de confort y a dejar los anhelos vanos de la carne. Pero si disciernes de esta forma, piensa lo que estas desaprovechando.

Comento esto porque cuando seguimos a Cristo realmente, cuando somos convertidos a Dios, entonces no estamos conservando un asiento común. Cuando seguimos a Cristo realmente no estamos conservando un asiento excelente, para un evento pasajero.

Al seguir Cristo verdaderamente entonces estamos manteniendo el mejor lugar en el universo, para algo que jamás tendrá terminación. Cuando seguimos a Cristo realmente estamos manteniendo el legítimo poder sentarnos en frente del Señor.

Siguiendo al Señor estamos manteniendo el legítimo poder de permanecer junto al Rey de Reyes y el Señor de Señores. Siguiendo al Señor, estamos manteniendo la legitimidad de hallarnos delante de la presencia del eterno Yo Soy, y jamás más ser separarnos de Su santa y divina presencia tal como lo hallamos en Juan 14:2-3 cuando leemos “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”

Hermanos, esto es algo que no se le logra colocar valor, esta exclusividad es algo que todos debemos buscar. ¿El señor que nos ha deseado enseñar con esto? Jesús nos ha ilustrado que para servirle debidamente, lo primero que debemos realizar es negarnos a nosotros mismos. Debemos que apártanos de nuestra zona de confort, y debemos que colocar las cosas de Dios frente a todas las demás cosas.

Revisemos ahora la segunda parte de nuestra enseñanza. Aquí observamos que Jesús le comento a este otro hombre que lo siguiera, pero este le respondió: “Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre.” Si leemos esto velozmente, la respuesta de nuestro Señor cuando le dice: ” Deja los muertos que entierren a sus muertos; y tú, ve, y anuncia el reino de Dios” nos puede parecer reiteradamente un poco fuerte.

Esta respuesta nos puede parecer como una respuesta helada, una respuesta que da consideración el dolor de este hombre. Pero la realidad de este no es el caso. Lo que está sucediendo acá en actualidad es que este hombre estaba utilizando la muerte de su padre como un pretexto para no responder a la convocatoria del Señor de una.

Demasiados son los que disciernen que Jesús le respondió a este hombre de una manera fuerte, pero esto es porque demasiados no han entendido lo que el Señor quiso decirle. El Señor le dijo: “Deja los muertos que entierren a sus muertos.” Es decir Él le estaba comentando que Dios debía que estar antes de cualquier otra cosa, hermanos Jesús en naturaleza le dijo lo que hallamos en Éxodo 20:3 cuando leemos “No tendrás dioses ajenos delante de mí.” ¿Se percatan del significado de este mandamiento?

Lo que este mandamiento nos comenta, y lo que Jesús le estaba comentado a este hombre es seguirle es más importante que cualquier otra acción en este mundo. Lo que le aconteció con este hombre no es algo fuera de lo normal y es algo que le acontece a demasiados.

Comento esto porque cuando el Señor ingresa en la vida de una persona, Él hace un llamado a la aflicción, pero en múltiples sucesos lo único que oye son pretextos. Pretextos para no parar lo que se está realizando, y seguirle instantáneamente. Es por este motivo que con reiteración oímos esas palabras “es que no puedo.”

Pero si hayas que has pronunciado estas palabras, te comento en el día de hoy que el motivo por el que no puedes, el motivo por el que vives acabado es porque no has colocado el Reino de Dios en frente de todo, sino has colocado todo de ti entre tú y el Reino de Dios.

¿Qué nos ha deseado instruir el Señor con todo esto? Jesús nos ha instruido que para servirle debidamente, lo segundo que debemos que realizar es no permitir que nada ni nadie nos aleje de Su presencia.

Examinemos ahora la tercera parte de nuestra enseñanza. Aquí hallamos a un hombre tal como el primero. Un hombre que le comento a Jesús que le seguiría, pero otra vez hallamos que este hombre también utilizo una pretexto.

Observen atentamente como es el asunto, él dijo: “Te seguiré, Señor; mas déjame que me despida primero de los que están en mi casa.” Con esto observamos que este hombre tal como los otros dos anteriores, le requirió a Jesús un tiempo. Aquí otra vez hallamos que este hombre le estaba otorgando más importancia a las cosas materiales que el seguir a Dios, y es por esto que observamos que Jesús le respondió de una forma que otra vez puede ser deducida como un poco fuerte.

Al oír a este hombre Jesús le dijo: “Ninguno que poniendo su mano al arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.” Pero ¿qué quiere comentar esto? Paremos por un corto momento y discerniremos en lo que Jesús dijo aquí. ¿Cuantos aquí han observado cómo se ara un lote?

Yo he observado en reiteradas ocasiones como se realiza, y estoy confiado que demasiados aquí, sino todos, hemos observado el resultado final de un buen arado realizado. La tierra termina partida y los surcos quedan rectos unos al lado de los otros.

Ahora, ¿cómo se puede realizar esto? sencillo, el que estaba haciendo esa tarea no estaba observando hacia atrás. Esa persona sostuvo su mirada en lo que estaba realizando. Esa persona sostuvo su mirada en abrir esos surcos en línea recta.

Nuestro servir a Dios tiene que ser de la misma manera. Nosotros no podemos estar observando hacia atrás, lo que está detrás de nosotros no es lo imprescindible. Lo importante es lo que tenemos en frente. Lo importante es que estamos en trayecto hacia el nuevo Jerusalén y no podemos dejar que nuestra mira sea colocada en ningún otro sitio. ¿Por qué comento esto?

Comento esto porque cuando nos colocamos a ver hacia atrás, entonces le estamos regalando una oportunidad al adversario para que ingrese otra vez en nuestra vida y nos quite la visión que Dios nos ha otorgado. Le estamos regalando otra oportunidad al adversario para que nos envié por otro lado del camino que Dios nos ha hecho.

Le estamos regalando otra oportunidad al adversario de imputarnos de cosas las cuales ya fuimos perdonados, y para provocarnos con los anhelos de la carne. Debemos que no brindarle atención a las cosas que hemos desamparado atrás, y enfocarnos en las cosas que tenemos enfrente. Tenemos que enfocarnos en el trayecto que interesa, tenemos que enfocarnos solo en Él.

Para finalizar

La enseñanza que nuestro Señor nos ha dejo acá es que el servirle no es una acción que podemos tomar a la ligera. El servirle debidamente, el servirle debidamente no es el ir a una iglesia una vez por semana, no es el empollar una silla de iglesia proclamando “amen” y “aleluya” de cuando en vez. El servirle debidamente, el servirle debidamente es mucho más de eso.

Servirle debidamente desea decir que tiene que realizar un cambio entero en tu vida. Lo que ocurre muy a reiteradas veces en el rebaño de Dios es que existen demasiadas personas tal como estos tres hombres. Existen demasiadas personas que sienten el menester de servirle, pero desafortunadamente dejan que las cosas mundanas, las cosas que no son eternas los paren.

Oigan hoy Su voz. Jesús te comenta en el día de hoy, sígueme. Pero ten presente que para poder seguirle debidamente existen tres pasos que debes concretar.

  • Primero, tienes que negarte a ti mismo, es decir que no te permitirás guiar por los impulsos perversos de la carne.
  • Segundo, no debes dejar que nada ni nadie te separe del Reino de Dios, esto solo se alcanza cuando le das a Dios la importancia que Él merece.
  • Tercero, tienes que olvidar el ver hacia atrás, es decir que no dejaras que las experiencias del pasado se interpongan en tu futuro.

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José R. Hernández
Autor

José R. Hernández

Pastor jubilado de la iglesia El Nuevo Pacto, en Hialeah, FL. Graduado de Summit Bible College. Licenciatura en Estudios Pastorales, y Maestría en Teología.

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