Predicas Cristianas
Predicas Cristianas Texto Biblico: “Y sucedió en el año treinta y siete del cautiverio de Joaquín rey de Judá, en el mes duodécimo, a los veinticinco días del mes, Evil-merodac rey de Babilonia, en el año primero de su reinado, alzó la cabeza de Joaquín rey de Judá y lo sacó de la cárcel. Y habló con él amigablemente, e hizo poner su trono sobre los tronos de los reyes que estaban con él en Babilonia. Le hizo mudar también los vestidos de prisionero, y comía pan en la mesa del rey siempre todos los días de su vida. Y continuamente se le daba una ración de parte del rey de Babilonia, cada día durante todos los días de su vida, hasta el día de su muerte”. Jeremías 52:31-34
Introducción
El Señor te rescato del cautiverio en que te mantenía el enemigo, y no solo que abrió las puertas de tu cárcel, sino que además levanta tu cabeza para que muestres el rostro lleno de su presencia.
Presta atención pues el Señor quiere hablar contigo para que puedas entender que el mal tiempo ha pasado ya. A partir de que tu lo comprendas, dejarás de usar ropa de prisionero para comenzar a usar ropas blancas, limpias y resplandecientes. A partir de ese momento te sentarás a la mesa del rey de gloria y Él te proveerá del alimento cada día hasta el día de tu muerte terrenal.
Trasfondo histórico
Para entender mejor el mensaje del Señor, veamos el momento histórico de esta porción. Joaquín había asumido el reinado de Judá, aunque fue un reinado sumamente breve puesto que duró solamente tres meses. Vemos que mas que para gloriarse en él, este reinado solamente sirvió para mostrar cuan justamente debió sufrir las consecuencias de haber hecho lo malo ante los ojos de Jehová continuando con el mal obrar de sus padres, (2 Reyes 24:9).
Al poco tiempo de haber tomado el reinado, Jerusalén fue sitiado por el ejército babilónico y fue allí cuando su fe flaqueó. EL pueblo quitó su confianza de Dios, y junto a su familia se entregaron prisioneros. Finalmente ellos fueron deportados, y el enemigo tomo como trofeo todas las cosas del templo y del país. Joaquín permaneció treinta y siete años prisionero hasta llegar al relato que leímos.
Lo que sucede en la vida de muchos creyentes
Esta es una situación bastante compatible con lo que sucede en la vida de muchos creyentes, a consecuencia de que no logran asumir la obra que el Señor quiere llevar adelante en su vida y en la de su familia.
Él siempre nos busca, pues quiere mantener un diálogo permanente con nosotros para poder guiarnos. Él nos habla a través de sus siervos y a través de los profetas (Jeremías 7:23-26). Él nos advierte y nos muestra Su propósito ministerial para con nosotros. Y con todo esto, ante la menor dificultad o asedio del enemigo nuestra fe flaquea, y no nos damos cuenta que nuestra confianza no esta totalmente puesta en Jesús. Rápidamente nos olvidamos que “Sin fe es imposible agradar a Dios” Hebreos 11:6.
Nuestro enemigo
El enemigo esta siempre atento. “Porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” 1 Pedro 5:8. Ese enemigo permanentemente esta tratando de hacer cerco alrededor nuestro, para despojarnos de nuestras pertenencias materiales y espirituales.
Es ese enemigo el que impide que llevemos adelante el propósito de Dios, y podamos desarrollar ese ministerio del que nos ha hablado, y nos sigue hablando cada vez que le buscamos desde el corazón a Dios.
Por cierto que el enemigo nos quiere destruir, que nos quiere encarcelar nuevamente en la cárcel del pecado. Es cierto que el enemigo tratará de deportarnos nuevamente al reino de las tinieblas, como también es cierto que tratará de arrebatarte todas las bendiciones materiales y espirituales que el Señor ya te ha entregado como también las que están por llegar a tus manos.
La lucha no será fácil
Es una verdad que la lucha no será fácil, pues se trata de un enemigo espiritual, al que no ves ni puedes golpear. Como creyentes sabemos que: “No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” Efesios 6:12.
Pero el peso de esa lucha disminuirá cuando tengamos claro dos cosas. Primero, que estamos en medio de la batalla y somos parte de ella. Pero aún así: “No es nuestra guerra, sino de Dios” 2 Crónicas 20:15.
Segundo, que la batalla ya ha sido ganada por Cristo en la Cruz del Calvario, donde exhibió su triunfo, “Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” Colosenses 2:15.
Cuando estas verdades están firmes en el corazón, habremos comprendido que no debemos entregarnos tan fácilmente como lo hizo Joaquín y su familia. Pues antes de comenzar la batalla ya sabemos que “En todas estas cosas somos mas que vencedores por medio de aquél que nos amó” Romanos 8:37.
Sabemos que por mas dura que se presente la lucha, por mas terrible que parezca el enemigo, Jesús ganó esa guerra hace 2005 años atrás, y ahora solo nos queda tomar para nosotros ese triunfo que Él nos diera.
No podemos rendirnos
No podemos bajar nuestros brazos y dejar que el enemigo nos robe lo que Dios nos ha dado. No podemos permitir que el enemigo saquee el templo de Dios y nos quite la salud, la felicidad, el gozo ni la prosperidad. Sino que debemos pelear la buena batalla de la fe, y poner toda nuestra confianza en el Señor que será quien nos lleve ha la victoria final.
Cuando estemos verdaderamente convencidos y convertidos, es cuando comprenderemos que el Señor nos ha sacado ya de esa cárcel sin barrotes en que nos mantenía prisionero el demonio engañador y nuestras han sido cambiadas por otras, limpias por la sangre del Cordero Santo.
Comprenderemos también que es el Señor quien nos habla para que nos ubiquemos en esa nueva posición que nos ha entregado con su sacrificio, coheredero junto a él y sentado en los lugares celestiales, porque además ahora puedes sentarte a la mesa con el Rey de Gloria.
Y todo esto porque al Señor le ha placido bendecirte, sustentarte con una nueva bendición cada día hasta que estés en su presencia, una porción de alimento material y espiritual te ha asegurado si le has podido comprender.
El Señor habla
El Señor te ha hablado a ti, que abriste tu corazón y tu mente para escucharle. El Señor te hablado a ti que has comprendido el mensaje, y a pesar del cerco del enemigo. A pesar de que parece todo terrible a tu alrededor, y puede que hasta el saqueo del enemigo a comenzado en tu vida, has dicho: “Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza” (Salmo 3:3). Y como el Señor ha levantado tu cabeza ahora puedes mirar mas allá, en la dirección que Él te marca, para comenzar a trabajar por tu futuro material, físico y espiritual.
En tu vida
En lo material, pon en las manos de Dios todas y cada una de tus necesidades, de tus deseos y de tus pertenencias, deposita toda tu confianza en Él. Comienza a cumplir con sus mandatos y haz tuya su Palabra cuando dice: “Probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra” Malaquías 3:10-11.
En lo físico, quita el yugo de la enfermedad que te ha cercado, reprende la mentira del demonio y hazle ver que tu confianza esta puesta en Jesús y por lo tanto hiciste tuya la escritura cuando dice: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores. “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por sus llagas fuimos nosotros curados” Isaías 53:4-5.
Y en lo espiritual, sabiendo que: “Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” Efesios 4:11-12.
Solo debes escuchar su voz, levantar tu mirada a Él para conocer cuál es su propósito contigo, y luego solo resta que te prepares, que trabajes para cumplir con ese propósito de Dios.
Conclusión
La carne es débil y nuestra fe muchas veces flaquea, pero el Señor quiere fortalecer a todos aquellos que abren su corazón para escuchar su voz y disponen su vida para cumplir con su guía.
Estos son los verdaderos creyentes que han asumido que están adorando a un Dios Todopoderoso capaz de cambiarle la situación de su vida. Un Dios que les levanta la cabeza, no para se llenen de orgullo y de de soberbia, sino para que puedan ver su futuro ministerial y comiencen a prepararse trabajando para ello.
El Señor te levanta la cabeza y te entrega dones (1 Corintios 12:1-31). Pero no para que te vanaglories y te creas dueño de ellos, y así te transformes en un curandero o en un negociante de la prosperidad. Sino para que los uses en la congregación y ordenadamente, como el Señor lo quiere (1 Timoteo 4:14-16).
El Señor te sacó de la cárcel, habla contigo ahora, y ha cambiado tus vestiduras; también ha levantado tu cabeza y cada día te dará una nueva porción de alimento material y espiritual, pero para lograr retener todo, debes abrir tu mente para recibir el mensaje de Dios, ponerte a trabajar y prepararte para que el Señor concrete su plan contigo.
© Roberto Torres. Todos los derechos reservados.






