En esta poderosa predica cristiana, Dios te llama a no endurecer tu corazón y a liberarte de las ataduras espirituales que impiden que Sus bendiciones fluyan en tu vida. Aprende a revisar tu interior, romper con la idolatría, y entrar en el reposo que solo el Señor puede ofrecerte.
Predicas Cristianas
Predicas Cristianas Prédica de Hoy: No endurezcas tu corazón
Introducción
El deseo del Señor es, sin dudas, que su pueblo sea bendecido y pueda entrar en la tierra del reposo en donde sus bendiciones son múltiples y abundantes, “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios” Deuteronomio 28:1-2.
Hallamos en este pasaje la clave que necesitamos para que todo esto suceda, esto es: “Si somos obedientes a lo que el Señor nos manda”, “Si obedecemos lo que Él nos ordena hacer sin cuestionamientos y en el tiempo en que Él lo ordena y no cuando nosotros tengamos tiempo o ganas de hacerlo”.
Recordemos que “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza” Proverbios 1:7, y son muchos en el pueblo de Dios que no pueden alcanzar el reposo y las bendiciones a consecuencia de la falta de temor en su relación con Dios que les lleva a desechar las enseñanzas, éstos son los duros de cerviz a quienes quiere hablar el Señor.
Leamos la Palabra de Dios en Hebreos 3:7-10 “Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, Y no han conocido mis caminos”.
No endurezcas tu corazón
Como dije anteriormente, son muchos en el pueblo de Dios que se preguntan y aún cuestionan al Señor a causa de que no reciben respuestas a sus oraciones o las bendiciones que están esperando, y por el contrario, mientras ellos continúan vagando por el desierto de las dificultades y limitaciones de todo tipo, hay dentro del mismo pueblo quienes han alcanzado el reposo y pareciera que ya no les hace falta hacer nada para recibir las bendiciones, diríamos que no alcanzan a abrir sus bocas para pedir y ya están recibiendo respuesta a sus peticiones.
Aquellos que no ven respuestas a sus peticiones cuestionan a la iglesia, al pastor y de esta forma cuestionan al mismo Señor en lo que para ellos pareciera un trato discriminatorio de Dios, sin tener en cuenta que Él es justo, “Dios es juez justo, Y Dios está airado contra el impío todos los días” Salmo 7:11, y por lo tanto su Palabra nos dice por siempre: “Sea, pues, con vosotros el temor de Jehová; mirad lo que hacéis, porque con Jehová nuestro Dios no hay injusticia, ni acepción de personas, ni admisión de cohecho” 2 Crónicas 19:7.
Es bastante común en el pueblo escuchar a quienes dicen que el pastor no tiene unción o poder de Dios. También hay quienes dicen que el problema esta en la iglesia, y se van de la congregación porque no reciben lo que ellos anhelan y de esta forma comienzan un largo peregrinaje de una congregación a otra.
Pero su propia soberbia es la que no les permite reconocer que el problema se encuentra dentro de ellos mismos a consecuencia de su desobediencia, rebeldía y falta de temor a Dios; si no recibimos las bendiciones debemos, antes de cuestionar a nadie, revisarnos a nosotros mismos, verificar que estemos haciendo lo correcto ante los ojos del Señor.
Y hacer lo correcto ante los ojos de Dios no es solo el cumplir con nuestra asistencia a la iglesia, con ofrendar o diezmar, “Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma cohecho” Deuteronomio 10:17.
Por lo tanto todo lo que le demos o todo lo que hagamos por Él no puede ser tomado en pago para comprar su voluntad o sus bendiciones; Él no recibe cohecho o soborno sino pide que “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” 2 Corintios 9:7.
Y lo primero que el Señor pide de cada uno de nosotros es nuestro corazón en una entrega sincera y total, sin condicionamientos de ningún tipo; una entrega sin límites de tiempo, de trabajo en su obra o de cualquier tipo; en realidad lo que el Señor quiere de sus hijos, es: ¡¡todo!!, sencillamente que seamos del todo para Él, pues no admite compartirnos con nada ni con nadie.
La Escritura nos dice en 1 Corintios 6:12 “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna”, y acá hallamos una de las causas por la cual las oraciones no son contestadas; un cristiano puede hacer todo lo que desee igual que cualquier mundano, pero aquel que se ha convertido verdaderamente a Cristo sabe que aunque puede hacer muchas cosas, no todas le convienen, pues aquellas que le desagradan a Dios le son piedras de tropiezo en la relación con el Señor, son obstáculos a la hora de elevar una petición al Señor.
“¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. Huid de la fornicación” 1 Corintios 6:16-18.
Esta es una de las mayores piedras de tropiezo en la oración de aquellos que no se han entregado verdaderamente al Señor pues están cometiendo fornicación espiritual ya que se unen al mundo y a las cosas del mundo de manera que éstas llegan a formar parte de ellos mismos; están tan habituados a repartir su vida entre las cosas de Dios y las del mundo que todo les resulta normal y llegan a dejarse dominar por todo lo que el mundo les ha introducido en su vida.
“Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él”, y si nuestro espíritu se ha unido verdaderamente a Él no puede unirse a nada que lo relacione con las cosas del mundo, “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos. Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto” Efesios 5:5-12.
Un verdadero hijo de Dios no participa de fornicaciones espirituales pues sabe que “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen”. Cuando el Antiguo Testamento habla de fornicación, en muchos casos se esta refiriendo a esa fornicación espiritual llamada idolatría, la que cometen aquellos que profesan ser cristianos y conocedores de la Palabra de Dios, pero no han podido aún rompen con el nexo que los une al paganismo o con doctrinas equivocadas lo cual les lleva a conservar en sus hogares altares de adoración o imágenes rechazadas por el Señor.
Es así que el Señor nos requiere: “Cuando hayáis pasado el Jordán entrando en la tierra de Canaán, echaréis de delante de vosotros a todos los moradores del país, y destruiréis todos sus ídolos de piedra, y todas sus imágenes de fundición, y destruiréis todos sus lugares altos” Números 33:51-52.
Si aún conservas en tu hogar esas imágenes, esos lugares de adoración, si aún mantienes en tu vida la idolatría por cualquier cosa, déjame decirte que aún no estás en verdad unido a Cristo como Él quiere estarlo, aún no le diste todo tu ser y por lo tanto tienes un grave inconveniente al elevar tus oraciones.
Si esto es así, no te hagas el distraído, no culpes más a nadie, solo revisa tus actitudes, busca dentro tuyo pues allí está el problema, no en la iglesia, no en el pastor, no en los hermanos, y menos aún en el Señor pues “El es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto” Deuteronomio 32:4.
El Señor quiere bendecir a sus hijos pero lo hará solamente con aquellos que se han desprendido de las cosas e idolatrías del mundo, sabiendo que “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna” y obedeciendo a su mandato: “No te inclinarás a sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen; antes los destruirás del todo, y quebrarás totalmente sus estatuas. Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti” Éxodo 23:24-25.
Los que han comprendido y actuado de esta manera son los que entrarán en el reposo de las bendiciones de Dios.
CONCLUSIÓN:
Si no has podido ingresar al reposo de Dios, si no has alcanzado ese tiempo en que tus peticiones son contestadas, en vez de cuestionar al pastor, a la iglesia o al mismo Dios, comienza a revisarte a ti mismo no sea que haya algo en que quizás no estés bien ante el Señor, no sea que tu orgullo o la soberbia te hayan echo endurecer tu cerviz y la falta de humillación este impidiendo el paso de tu oración.
Es tiempo de que cada uno revise su interior, de que cada uno revise su hogar para verificar que no quede nada que le relacione con el mundo, arranca las idolatrías de tu vida, deja de ser un fornicario espiritual para convertirte en un verdadero hijo de Dios y puedas alcanzar esas bendiciones que el Señor tiene para ti.
Hazlo sin que te importe lo que los demás hacen pues muchos serán también los que seguirán por esos caminos equivocados sin escuchar el Señor ya que éstos, a pesar de no obtener respuesta a sus oraciones, a pesar de no lograr el reposo y las bendiciones “Ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar; y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos” Apocalipsis 9:20-21.
El domingo próximo participaremos de la Santa Cena del Señor, nos queda una semana para prepararnos espiritualmente a fin de ser dignos de participar de ella, no endurezcas tu cerviz, arrepiéntete de tus malos caminos, quita la fornicación de tu vida espiritual para entrar en el reposo del Señor y recuerda:
“La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan. Mirad a Israel según la carne; los que comen de los sacrificios, ¿no son partícipes del altar? ¿Qué digo, pues? ¿Que el ídolo es algo, o que sea algo lo que se sacrifica a los ídolos? Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios” 1 Corintios 10:16-21.
© Luis Alberto Coria. Todos los derechos reservados.







aleluya que poderosa predica pastor Coria nos gozamos con sus temas hay fiesta en la iglesia cada ves que sube sus temas no cabe duda que por medio de sus predicas hemos encontrado el Reino de Dios, el mundo necesita sus enseñanzas no pare somos ya cuatro iglesias enseñadas por usted