Un buen soldado

Luis Alberto Coria

Un buen soldado

Predicas Cristianas Escritas

Predicas Cristianas Escritas Prédica de Hoy: Un buen soldado

Predicas Cristianas Escritas Lectura Bíblica: 2 Timoteo 2:1-7

Introducción

A diario vemos y escuchamos de guerras en todas partes del mundo, y vemos también que los que han podido librar la buena batalla, quedan vivos, sin rasguños, y listos para el próximo enfrentamiento, y sabemos que al cristiano desde el momento que recibe a Cristo en su corazón, le es declarada una guerra espiritual permanente y solo depende de cada uno el salir bien librado.

Y el que sale bien librado es el que entró con una mente sana, sostuvo la batalla y pudo salir bien librado peleando la buena batalla; éste es el soldado que Dios esta buscando para hacerlo parte de su ejercito real, para que al final le sean entregadas las bendiciones que vienen de lo alto.

Lo importante es saber cómo se logra pelear la buena batalla, esa guerra a muerte, y salir sin rasguños, y esto se logra por un lado llevando por completo la armadura de Dios, Efesios 6:10-20, pero también comprendiendo cómo debe ser un soldado de los que Cristo esta buscando para derrotar ese despiadado enemigo llamado Satanás.

Un buen soldado

Leamos la Palabra de Dios en 2 Timoteo 2:1-7 “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente. El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero. Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo”.

Como el Señor nos dice, los cristianos debemos tener una mentalidad de soldado, ya que cuando nos volvemos creyentes nos alistamos en el ejército espiritual del Reino de Dios, y es por esto que somos llamamos para soportar la adversidad como un “buen soldado”.

Es lamentable que en este tiempo haya tantos soldados de Cristo que no siguen las instrucciones del Rey y comandante en jefe, y ante las primeras escaramuzas de la batalla prefieren dejar el campo, o trasladarse a otro sitio donde puedan mostrar un uniforme impecable, no porque lo mantengan siempre limpio, sino porque nunca intervinieron en la lucha.

Estos, son aquellos que están siempre en las oficinas del comando, que es la iglesia, pero nunca llegan a participar de las actividades de una trinchera, que es el lugar en donde se mantiene el contacto directo con el enemigo; son aquellos que se mantienen aislados y no participan de ninguna actividad en la cual puedan tener contacto con ese mundo pecador y en crisis, y lo que deberían evaluar es si en su corazón no hay mas temor de caer en manos del enemigo, porque se saben débiles, que sus deseos de ser parte del ejército combatiente de Dios.

Lo cierto es que un soldado no puede retirarse del campo de batalla o tomarse una licencia simplemente porque las cosas se presentan difíciles o porque el enemigo comienza a avanzar en su contra, la prueba de un buen soldado de Jesucristo no es su apariencia durante un desfile en la iglesia o en la clase bíblica donde se muestre un bello uniforme de cristiano en las actividades de la congregación, sino que lo que el comandante esta esperando ver es su actuación en el campo de batalla, Él esta esperando ver como actuamos frente al fragor de la lucha con ese enemigo que muchas veces no nos da tregua ni siquiera para acomodarnos la armadura, Efesios 6:10-17, que pareciera aflojarse en medio de la batalla.

Si hay muchos que verdaderamente quieren ser parte del liderazgo del ejército del Señor, es porque estan dispuestos a aceptar el desafío que representa conquistar un mundo colapsado por el pecado en sus distintas facetas, y materialmente desbordado por las ambiciones desmedidas del hombre natural, y de esto podemos deducir que estos aspirantes al liderazgo, o son unos soñadores, o son unos inconscientes que lejos del temor a Dios buscan lugares de jerarquía, o que realmente estan llenos del amor de Dios por las almas y dispuestos a hacer cualquier sacrificio por ellas, desarrollando su ministerio conforme al tiempo, lugar y voluntad de Dios.

Lo que muchos cristianos no alcanzan a comprender es que un soldado no escoge su cargo y tampoco actúa hoy basándose en órdenes recibidos hace 20 años, órdenes que si bien eran órdenes buenas en aquella época, ahora su sentido se volvió obsoleto; es así que el soldado de Jesucristo no pone su mirada, ni su accionar, en pos de los cargos, sino que busca las revelaciones frescas del Espíritu Santo que le llevarán a hacer la voluntad del Señor, “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” Romanos 12:1-2.

El no comprender ésto, es lo que lleva a tantos a caminar una vida entera en el desierto como lo hizo el pueblo de Israel, “Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que todos los hombres de guerra que habían salido de Egipto fueron consumidos, por cuanto no obedecieron a la voz de Jehová; por lo cual Jehová les juró que no les dejaría ver la tierra de la cual Jehová había jurado a sus padres que nos la daría, tierra que fluye leche y miel” Josué 5:6; es el no comprender esto lo que les lleva a detener sus ministerios y el propósito de Dios en sus vidas.

Pero tu, que eres un verdadero soldado de Jesucristo y que deseas servirle y amarle con todo tu corazón y con toda tu fuerza; tú, que has sabido dejar de lado los títulos para servir por amor a las almas como Jesús se sacrificó por amor a las almas,

“Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres. Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, ……, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre…………… Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga. Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndole. Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, ………..; tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; ………….. Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado” Deuteronomio 8:1-10.

Es notable ver como con el pasar de los años en el evangelio, a medida que uno crece en el conocimiento de Dios, experimenta su amor, y fundamentalmente madura espiritualmente, los títulos y los diplomas van quedando en lugares cada vez menos importantes, y si bien representan etapas de la vida, esfuerzos, y muchas satisfacciones, con el tiempo de comunión y en la medida que crece el conocimiento y el amor de Dios en nuestro corazón, llegamos a la conclusión de que si bien son, o fueron, importantes, lo más importante en este momento es la entrega al Señor, la sumisión y temor a Él, y resultan así muy importantes cada una de las pequeñas o grandes tareas que cumplimos para Él, y lo más grande de todo, es el gozo que sentimos a vernos parte de su obra de salvación.

Si de algo debemos estar seguro, es de que no hay cosa más peligrosa para el diablo que los cristianos llenos del amor y temor de Dios, pues son estos los que recurren a todo el potencial de Dios que tienen dormido en su interior, y aún estando en desventaja física o numérica, dan batalla a un enemigo despiadado y cruel; son estos los cristianos que seguramente tienen éxito su misión pues saben quien es su comandante en jefe, saben de su poder, y han aprendido a seguir sus estrategias.

Son ésto los que han comprendido que el Señor “nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia” Efesios 1:3-8.

Si miramos hacia atrás en la historia bíblica, y evaluando el presente de la congregación de los santos que perseveran en el camino del Señor bajo la sana doctrina, tenemos la satisfacción de ver que los que estamos en este enorme espectro de hombres y mujeres, de niños, jóvenes y ancianos, hemos conformado un grupo muy fuerte y homogéneo en el amor a Cristo, leal y temeroso de Dios, pero sobre todo con un altísimo espíritu de lucha y sacrificio para arrebatar las almas a quien solo desea su perdición.

A través de sus ojos, el Señor puede ver a cada uno de sus hijos rindiendo lo mejor de su ser en el área en que Él le ha colocado, “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” 1 Corintios 12:12-13, y puede ver a cada uno aportando siempre soluciones, dejando los personalismos y permanecer siempre sumando esfuerzos para ganar almas para su reino, en otras palabras realmente somos la gran iglesia militante del Señor en la tierra, esa gran iglesia de la formamos parte tu, yo y cada uno de los cristianos que se someten verdaderamente al reinado de Cristo.

Conclusión

En este día, el Señor hace nuevamente un llamado a las filas de su ejército, hoy te esta llamando a ti al servicio para que vayas en rescate de esas almas que sabes se encuentran en manos del enemigo que solo quiere destruir, pues “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; a lo que el Señor responde: yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” Juan 10:10

El Señor hoy te envía a ti, ¡SI, A TÍ!, a que vayas en rescate del abusado, del prostituido, del alcohólico, del drogado, y de todos aquellos que están prisioneros del pecado para que le demuestres que realmente eres un soldado conforme a su voluntad y que sabes estar sujeto y obediente al comandante en jefe, Jesucristo nuestro Señor.

© Luís A. Coria. todos los derechos reservados.

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Luis Alberto Coria
Autor

Luis Alberto Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, soy un Pastor jubilado. Estoy casado con Nora Griselda Correa; tenemos cuatro hijos. Tuvimos una iglesia en Córdoba, Argentina, que formaba parte del ministerio El Nuevo Pacto. Somos fieles seguidores de la palabra de Dios.

1 comentario en «Un buen soldado»

  1. Aleluya aleluya aleluya pastor Coria sus predicas llenas d fuego nos llenan el corazón obediencia y amor a nuestro Dios, Dios mismo ha movido sus pluma para escribir estas predicas tan inspiradas sus predicas son guiada directamente por el dedo de Dios siga aSi lo pedimos

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