Predicas Cristianas: Vivir en la bendición

Pastr.Coria

La bendición de Dios

Predicas Cristianas Predica de Hoy: Vivir en la bendición

Introducción

En el mundo no resulta raro escuchar cuando se preguntan, ¿dónde está Dios? frente a las dificultades; dentro de los cristianos también muchas veces escuchamos esta pregunta y también queda muchas veces sin respuesta, la respuesta estaría en saber dónde esta la bendición del Señor para nosotros ubicarnos en ese lugar, un sitio donde podemos llegar a sufrir pequeñas tribulaciones o pruebas, pero donde lo mas normal sería recibir las bendiciones; hoy mejor deberíamos preguntarnos: ¿Estamos bajo la bendición de Dios? o nos salimos fuera de ellas.

Desarrollo

Leamos la Palabra de Dios en 2 Corintios 4:16-18 “Por lo tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez mas excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”.

El domingo pasado vimos la existencia de dos mundos espirituales, uno que estaba en tinieblas, y el otro en la plenitud de la luz de Cristo.

Debemos saber también que existen dos tipos de fuerzas y que son éstas las que determinan el curso de nuestras vidas, son las fuerzas que podemos ver, que podemos palpar y modificar con nuestra limitada humanidad.

Por otro lado están aquellas que no podemos ver, pero que recibimos sus influencias, son con las que los creyentes, que sabemos de su existencia, debemos luchas pues comprendemos que “No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” Efesios 6:12, y es por esto que el Señor nos ha provisto de su armadura, Efesios 6:10-20.

Cada ser humano esta afectado por estos dos tipos de fuerzas, y la influencia de ellas son las que determinan su forma de vida; la forma de enfrentarlas, la influencia que permitimos que ejerzan en nuestras vidas son las que escribirán nuestra propia historia, las que determinarán que nuestro futuro se concrete en maldición o en bendición pues escrito está: “Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová” Jeremías 17:5 y “Bendito el varón que confía en Jehová, y halla confianza en Jehová” Jeremías 17:7.

En tanto que ponemos nuestra atención en las cosas visibles y tangibles, en todo eso que podemos ver con nuestros ojos humanos, no asumimos nuestra posición de hijos de Dios, “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” Romanos 8:17, y entonces deberemos enfrentar situaciones que muchas veces nos resultarán inexplicables e imposible de controlar, a pesar de poner en ello todo nuestro empeño y sabiduría humana.

Dentro de ese campo material y visible se encuentran todas aquellas cosas y deleites que el mundo ambiciona o necesita para satisfacer su ego y vivir su propia “normalidad”, que para el cristiano es solo una vida de pecado.

Esto es así porque al no tener la luz de Cristo y la verdad en su vida, confunden lo normal con lo que es habitual en ese mundo pecaminoso; es así que el mundo ya ha comenzado a ver la homosexualidad como normal, cuando los creyentes sabemos que es tan aborrecida por Dios, que a consecuencia de ella, desató su ira ha hizo desaparecer a Sodoma y Gomorra de la faz de la tierra (Génesis 19:1-38).

El hombre sin Cristo está habituado a vivir en el plano de lo visible, se sienten cómodos en él porque pertenecen a él; se mueven dentro de estas fuerzas materialistas a pesar de que muchas veces estén en desacuerdo con el curso que han impuesto a su propia vida porque su percepción no va mas allá de lo que sus ojos pueden ver o sus manos palpar.

Pero escuche, decimos esto del hombre natural, cuando la realidad es que también dentro del pueblo de Dios hay quienes se mueven de igual forma, y se sienten también cómodos viviendo los afanes del mundo, (Mateo 6:24-34), a pesar de saber que esto equivale a no estar bajo la bendición de Dios.

Cuando recibimos a Jesús y comenzamos a conocer la Palabra, de ella emerge la luz que debe guiarnos, “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino” Salmo 119:105.

Esa es la luz que nos permite descubrir la puerta a la dimensión espiritual de nuestra vida, es por ella que podemos ingresar al plano invisible donde solo podemos ver mediante los ojos espirituales de la fe ya que “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” Hebreos 11:1.

Es en ese campo espiritual en donde debemos aprender a movernos, en el plano donde las cosas y los seres son invisibles, es allí donde se libran las batallas que definen si nuestro futuro será de bendición o no, es una batalla donde debemos guerrear “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” Zacarías 4:6, puesto que las fuerzas que allí actúan están ejerciendo una constante y decisiva influencia sobre lo que ocurre en el campo de lo material y visible.

“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez mas excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” verss. 17-18, porque en verdad que como hijos de Dios tendremos pequeñas tribulaciones y pruebas, pero estas no harán otra cosa que fortalecer nuestra fe:

“Aunque ahora por un poco tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligido por diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho mas preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con el fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” 1 Pedro 1:6-7

Esas pequeñas tribulaciones que son parte del campo visible, y por lo tanto son temporales, pero cuando las pasamos con nuestra lucha espiritual, ganamos una guerra invisible, y lo invisible es eterno.

Solamente cuando nos hacemos fuerte en ese campo espiritual é invisible, es cuando nos podemos considerar conquistadores de esas realidades verdaderas y permanentes que constituyen nuestro futuro; es allí, en ese plano invisible, donde aprendemos a valorar las fuerzas que el Señor nos da, allí descubrimos la posición de privilegio que ostentamos junto a Cristo en los lugares celestiales.

Cuando descubrimos el campo invisible y aprendemos a batallar en él, también descubrimos y aprendemos a manejar las fuerzas que han de moldear nuestro futuro, incluso en el terreno de lo material, visible y palpable en que vivimos nuestra vida física:

“De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo” Mateo 18:18

Nuestro éxito para vivir la vida de bendiciones que Dios ha establecido para nosotros esta dado por la capacidad que nos otorga el conocimiento de la Palabra de Dios en cuanto a la posibilidad de captar, relacionarnos y actuar en ese campo espiritual, y que luego nos permitirá forjar nuestro futuro material, “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” Mateo 6:33.

CONCLUSIÓN:

Hay fuerzas que se mueven en dos planos, uno espiritual e invisible, y otro visible y material; el hombre natural, el mundo, solamente centra su atención en aquello que puede ver y pone allí sus afanes y esperanzas.

A los hijos de Dios, la Biblia nos ha enseñado que hay una puerta que nos lleva a las bendiciones de Dios, es el ingreso al campo invisible de lo espiritual, el campo donde Dios habita y se mueve, “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren” Juan 4:24; y éste es el terreno en el cual debemos aprender a conquistar las bendiciones de Dios en batallas espirituales, pues de esta forma tenemos la seguridad de que gozaremos de ellas acá, en la tierra.

Si aún no has descubierto esa puerta es porque tu lectura de la Biblia es insuficiente, pues “La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” Romanos 10:17

Si aún no conoces tu armadura y la forma de guerrear en el campo de batalla espiritual, es porque tu conocimiento de la Palabra de Dios es escasa. Si aún no vives bajo la bendición de Dios es porque no dedicas suficiente tiempo para conocer a tu Señor y sus pensamientos expuestos en la Escritura.

Mi hermano, si ésta es tu condición, solamente puedo decirte lo que el Señor nos dice: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” Juan 5:39; conoce mas profundamente a Jesús, aprende a conquistar en lo invisible, y disfrutarás de todas las bendiciones del Señor, ¡¡”Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra”!!!! 2 Corintios 9:8.

© Luís A. Coria. Todos los derechos reservados.

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Luis Alberto Coria
Autor

Luis Alberto Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, soy un Pastor jubilado. Estoy casado con Nora Griselda Correa; tenemos cuatro hijos. Tuvimos una iglesia en Córdoba, Argentina, que formaba parte del ministerio El Nuevo Pacto. Somos fieles seguidores de la palabra de Dios.

1 comentario en «Predicas Cristianas: Vivir en la bendición»

  1. Exelente predica pastor Coria aleluya sus predicas provocan una alegría en el corazón se derrama el Espíritu Santo en él y nos llena del fuego Santo hay fiesta con cada predica que sube hemos encontrado el Reino de Dios y a Sido por medio de sus predicas siga así se lo pedimos

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