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Un sentimiento que puede arruinarte

Reflexiones Cristianas

Base Bíblica: 2 Crónicas 26

Los seres humanos fuimos diseñados por Dios para sentir emociones; y generalmente las situaciones que vivimos tienen el poder de desarrollar en nosotros distintos tipos de sentimientos.

Sentimos alegría cuando sucede algo que esperábamos, nos sentimos tristes cuando recibimos una noticia o un anuncio desalentador, sentimos miedo cuando enfrentamos algo desconocido, sentimos satisfacción al alcanzar una meta, y así como estos ejemplos, podría mencionar muchas emociones y sentimientos que normalmente se desencadenan en nuestro interior dependiendo de las situaciones en las cuales nos vemos envueltos.

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Algunas de estas emociones son positivas, y otras no tanto. Algunas de ellas, nos traen bienestar, satisfacción, e incluso nos hacen mejor persona; y otras simplemente, son capaces de arruinarnos la vida.

En esta reflexión cristiana quiero tocar el tema de una de esas emociones que no son positivas, sino perjudiciales como lo es el orgullo. Según el diccionario, el orgullo es el exceso de estimación propia y de los propios méritos, por el cual una persona se cree superior a los demás.

A través de mensajes cristianos y predicas cristianas aprendemos que el orgullo es un sentimiento que representa todo lo contrario a lo que Dios le agrada. En la biblia encontramos palabras que hacen referencia al orgullo como lo son la altivez, y la soberbia; y son muchísimos los pasajes donde encontramos que a Dios no le agradan estas emociones como tampoco le agradan las personas que manifiestan estas emociones haciéndolas un sello de su conducta.

En la Biblia hay muchos casos donde, las personas sufrieron las terribles consecuencias de permitir que el orgullo entrara en sus vidas, pero en esta reflexión cristiana, quisiera enfocarme en uno solo de ellos, y es en el caso del rey Uzías.

Uzías comenzó a reinar sobre Israel cuando apenas tenía 16 años, después de la muerte de Amasías, su padre (2 Crónicas 26:1). La Biblia nos narra que Uzías se mantuvo en el camino de Dios durante el tiempo en el que Zacarías estuvo a su lado (2 Crónicas 26:4-5); también nos dice la Biblia, que Dios ayudó a Uzías en varios enfrentamientos contra distintos enemigos (1 Crónicas 26:7).

Además, Uzías dispuso de un gran poderío militar al construir edificaciones, armas, y máquinas que representaban una gran ventaja al momento de entrar en guerra, a parte de los numerosos y fuertes guerreros que integraban su ejército; haciendo a Uzías cada vez más famoso y poderoso  (2 Crónicas 26:10-15).

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Pero lamentablemente, ese éxito fue el sendero por el cual entró a su vida el orgullo. La biblia nos dice que Uzías, al ver que se había convertido en alguien poderoso, su corazón se enalteció para su ruina, y se rebeló en contra de Dios que le había dado todo.

A través de mensajes cristianos y predicas cristianas aprendemos que Uzías iba cumpliendo con sus funciones de muy buena forma, hasta que le dio cabida al orgullo en su vida. Parece increíble que fueron las cosas buenas que le pasaron y no las malas, lo que le llevó a  darle entrada al orgullo, y posteriormente, rebelarse contra su Dios.

Cuando pensamos en el significado de la palabra orgullo, y lo contrastamos con lo que dice la Biblia, entendemos claramente que es un sentimiento que va en contra de lo que Dios establece como correcto.

El orgullo se refiere al exceso de estimación propia, y la Biblia en Romanos 12:3 nos dice con respecto a esto que “no tenga más alto concepto de sí que el que deba tener, sino que piense de sí con cordura”.

Ninguna persona, a pesar del título universitario que posea, el puesto que ocupe en la empresa, o el cargo que ejerza en la congregación, tiene la autorización de considerarse superior a cualquier otro.

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El exceso de estimación propia es contraproducente para la vida del creyente porque puede inducirlo a pensar que todo lo que tiene, todo lo que ha logrado, y todo lo que ha disfrutado, ha sido gracias a su esfuerzo, a sus capacidades, y no gracias al favor de Dios.

Cuando dejamos que el orgullo se apodere de nosotros, sencillamente estamos dejando de pensar con cordura sobre nosotros mismos, y creemos que estamos más capacitados, y mejor preparados que cualquier otro para realizar una tarea.

A través de mensajes cristianos y predicas cristianas aprendemos que  la biblia es clara cuando nos manda a amar al prójimo como nos amamos nosotros mismos (Marcos 12:31). Ni más, ni menos. Nuestro amor por los demás debe ser el mismo que el amor que sentimos por nosotros mismos.

También el orgullo es lo que hace que una persona se sienta superior a otra, y la Biblia nos enseña algo totalmente opuesto. En Filipenses 2:3, se nos dice que no hagamos las cosas por contienda o vanidad sino que lo hagamos con humildad, estimando cada uno de nosotros a los demás como superiores a nosotros mismos.

Necesitamos ver a las personas que nos rodean como superiores porque es la única forma de entender que estamos aquí para servir. Filipenses 2:5, nos sigue diciendo que no debemos velar únicamente por nuestros intereses, sino por los intereses de los demás.

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El colocar los intereses de otras personas por delante de los nuestros, debe ser una característica que distinga a todos los creyentes en Dios porque fue lo que Jesús nos enseñó con su vida. El Hijo de Dios vino a esta tierra a servir, y no a ser servido (Marcos 10:45), es una muestra de lo mucho que Dios valora la humildad, que es justamente lo contrario a el orgullo.

Para culminar esta reflexión cristiana, quisiera recordarles algo que dice la Biblia con respecto al orgullo, la soberbia y la altivez, y es “que antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu” (Proverbios 16:18).

A través de mensajes cristianos y predicas cristianas aprendemos que  esto fue exactamente lo que le pasó a Uzías, recibió el apoyo de Dios para vencer a sus enemigos, y ser considerado poderoso por las naciones vecinas, pero justo en su momento más alto, decidió abrirle su corazón al orgullo y así, comenzar el descenso hacia su ruina.

Aceptemos el llamado de nuestro Señor Jesús a ser mansos y humildes como él (Mateo 11:29); analicemos constantemente nuestra vida para evitar que el orgullo crezca dentro de nosotros, porque como le pasó a Uzías, el orgullo puede arruinar nuestra vida. Seamos humildes, y no orgullosos.

Redactado por: Roger Rosales para Predicas Biblicas

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Acerca de José R. Hernández

Educación cristiana: Maestría en Teología. El Pastor Hernández es el fundador y pastor de la iglesia El Nuevo Pacto, localizada en el 50 W 29 Street, Hialeah, Florida. Tel. (305) 885-6534

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