Dadles vosotros de comer

Reflexiones Cristianas

Reflexiones Cristianas… Texto Biblico: Lucas 9:11-17

Introducción

En una ocasión una gran multitud seguía a Jesús. Los apóstoles alcanzaron a contabilizar cerca de 5,000 hombres, más sus familias. Era una cantidad enorme de gente que quería escuchar la palabra de Jesús; pero el día iba cayendo y todos estaban hambrientos. Los discípulos empezaron a preocuparse por la multitud pues llegaba el medio día y en el despoblado no había nada que comer, ¿qué iba a pasar con tanta gente? ¿Qué van a comer todos ellos?

De igual manera, hoy nosotros podemos ver al mundo hambriento de Dios, desorientado, buscando alimento espiritual entre la basura de falsos profetas, magos, espiritualidad sincretista, religión sin Dios, adorando a un dios impersonal y nebuloso que no se parece en nada al Dios Padre que nos vino a enseñar Jesús.

Tenemos la inquietud de ayudar, de ser empáticos con los demás y la responsabilidad de orar por todas esas personas que buscan a Dios a ciegas, a tientas en la oscuridad del mundo.

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1. Interceder por nuestros hermanos

Oramos por la multitud, igual que los discípulos, intercedemos por ellos. Le pedimos a Jesús que les dé de comer, que alimente sus almas con su palabra.

Él nos ha dado esa sensibilidad de ver por los demás, de levantar la cabeza por encima de nuestras propias necesidades inmediatas y oramos con el corazón por todas las personas que sufren por la desorientación y que no han oído el Evangelio. Nos duele verlos así y elevamos nuestra oración pidiendo a Jesús que les ayude y les dé del verdadero pan de vida (Juan 6:35).

Nos pesa que haya tantas personas que están preocupadas por lo que comprarán o por lo que no pueden comprar; sentimos compasión por quienes se engañan pensando que van a ser felices adorando al dios dinero y al falso dios del consumismo…

2. Que tu oración vaya acompañada de la acción.

Sin embargo, Jesús recibe nuestra oración y nos dice: Dadles vosotros de comer. Es decir que nos hace ver que la salvación de nuestros hermanos no es una responsabilidad de “otros”. Él ya hizo su parte mostrándonos el camino, muriendo por nosotros y dándonos la bendición de la fe en Él. Cuando dice dadles vosotros de comer, nos está pidiendo que hagamos nuestra parte. Igual que los discípulos nos podemos quedar pasmados sin saber ni siquiera por dónde empezar. Como los discípulos escarbamos entre nuestras pertenencias y sólo encontramos cinco panes y dos pescados. Pero no es nada, es una gota en el desierto, sólo podría alimentar a unos pocos, ¿qué es esto para tanta gente?

3. En el océano, cada gota cuenta.

Jesús nos dice hoy: eso que tú tienes, es mejor que nada. Esa buena labor que puedes hacer por los demás (aunque sea por unos pocos), es mejor que nada; eso que puedes ofrecer, puede hacer la diferencia. Así que hoy Jesús, el Señor, nos anima a ser generosos, a no guardarnos eso que tenemos; que aunque parezca poco, es mucho mejor que nada.

Y no se refiere sólo a beneficio material como ropa, comida o dinero. Sino que principalmente nos invita a abrir nuestro corazón a los demás, ofrecer el consuelo de la fe a quienes se encuentran desesperados, podemos ofrecer la grandeza de la Palabra a quienes buscan a Dios a ciegas entre las cosas, la comodidad o los placeres… Podemos orientar a quienes piensan que el poder o la fama les dará la felicidad que tanto anhelan. Esa es la comida y el consuelo espirituales que podemos ofrecer a los que nos rodean.

CONCLUSIÓN:

Jesús multiplicando ese poco alimento que traían los discípulos, nos enseña que Él sólo quiere que pongamos lo que traemos, Él es quien hace el milagro, nosotros sólo nos prestamos para que Él haga su obra. Nos invita a la confianza, nos hace ver que no somos nosotros los protagonistas en la salvación, pero que requiere de nuestra colaboración, pues aunque nos creó sin nuestra intervención, no nos salvará sin nuestra colaboración.

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Nos abre los ojos para darnos cuenta que nuestros hermanos son también nuestra responsabilidad: nos invita a mostrarles el camino no señalando con el dedo, sino invitándolos a que nos acompañen en el seguimiento de Cristo, y sólo pedimos a Cristo que multiplique y haga crecer eso poco que podemos ofrecer a los demás. ¡Y Él se encargará! Lo demás, vendrá por añadidura… (Mateo 6:33).

No tengamos miedo a la multitud, no pensemos que es demasiado poco eso que podemos ofrecer o que es desproporcionado; Jesús hace maravillas con muy poco…

© Elena Torres. Todos los derechos reservados.

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Acerca de Elena Torres

Fiel servidora del Señor. Aunque no soy pastora, me gusta compartir lo que el Señor pone en mi corazón con mis hermanas en Cristo. Espero que estos mensajes te sirvan de bendición,

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