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El loro de Saddam Husein

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Una vez concluida la guerra del Golfo Pérsico que llevó a cabo el presidente Bush (padre), el loro que hacía de mascota de Saddam Husein, huyó despavorido, y por más que Saddam trató de impedir su fuga, aquél voló y voló y en la costa, a un barco americano halló.

Con las alas en alto, el loro a los soldados americanos se entregó y con un Inglés mal pronunciado dijo: –Asilo pedir yo.

A pesar de que el loro de la senda enemiga venía, fue acogido con simpatía y al ser interrogado por un soldado, le dijo: -mi testimonio jamás será olvidado.

El loro continuaba su confesión, al tiempo que el soldado le entrevistaba, y el resto escuchaba, para ver si se podía, tomar una determinación. Mientras tanto posado allí, confesaba el loro, y confesaba así: –

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Después de tantos años de encierro, alcancé mi libertad, y no ha sido por casualidad, sino porque escapé de la jaula de hierro. Y esto no es lo mejor del informante, presten mucha atención, que voy a dar declaración, ahora viene lo más importante.

CONFESIÓN DEL LORO: El motivo de mi fuga y mi petición de asilo se deben, a que Saddam, una hora antes de que el bombardeo estallara, reunió a todos sus súbditos y con una guitarra en mano, tocó y cantó una pieza de reto y optimismo, decía que el final de la guerra sería el regreso de muchos miles de soldados americanos en bolsas plásticas como cadáveres derrotados por su ejército, debido a la eficaz estrategia de resistencia que se había planeado, y que entonces para ese momento, él tocaría no una guitarra, sino un violín, para entonar las notas de un himno de victoria.

Como la realidad fue el reverso de la moneda, y hasta el propio Saddam por poco no fue víctima de una de las bombas, entonces él se reunió nuevamente con sus súbditos para proponer lo que no se necesitaba ser un experto para imaginarlo, la CAPITULACIÓN. Miró a su lado y ahí estaba el violín, lo tomó entre sus manos temblorosas y con torpeza trató de tocar algo que nunca pudo. Yo, que observaba desde lo alto de mi jaula, le grité:

Saddam, te dieron a beber de la jarra;

Que a tu osadía puso fin;

Una cosa es tocar con guitarra;

Y otra cosa es con violín.

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Ha sido un relato imaginario; pero que demuestra cómo la presunción de un tirano despiadado y obsesivo, terminó en un fracaso estrepitoso y al mismo tiempo con un matiz que cambia el colorido del temor de los que estamos pendientes de nuestros hijos que en cumplimiento del deber han partido a esa tierra lejana y extraña cultural y geográficamente, poniendo en riesgo sus vidas, para detener y destruir las ensangrentadas garras del terrorismo.

Para esos valiosos jóvenes, algunos de ellos ya padres de familias, nuestras oraciones, para que la mano misericordiosa del Señor siempre les protejan..

Y por aquellos que están del otro lado, también oramos, ¿por qué no? Para que sus mentes sean iluminadas y sus corazones no sean objeto de la religiosidad; si no del amor, que es en Cristo Jesús.

Los pensamientos con el consejo se ordenan; Y con dirección sabia se hace la guerra. Proverbios 20:18

No somos partidarios de la guerra; pero tampoco podemos obviar las posibilidades reales para que ésta se lleve a efecto. Sólo un milagro de Dios, podría detenerla.

Pongamos en sus manos toda nuestra ansiedad y que su voluntad prevalezca.

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© Antonio J. Fernandez. Todos los derechos reservados.

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Acerca de Antonio J. Fernández

Mi nombre es Antonio Fernández, soy profesor universitario de matemática, y hace más de 20 años que sirvo al Señor. Mi esposa y yo asumimos el compromiso de serle fiel cada día de nuestras vidas, y de predicar Su palabra para cumplir con la misión que Él nos entrego.

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