Inicio / Reflexiones Cristianas / La risa, remedio santo

La risa, remedio santo

Devocionales Cristianos.. Mensajes Cristianos

No siempre la sonrisa es una señal de alegría. Hay sonrisas con las comisuras de los labios del sonriente hacia abajo que prudente y complacientemente corresponden a una broma que alguien acaba de hacer.

Pero si miramos a la profundidad de los ojos, encontramos una manifiesta carencia de alegría reemplazada por una solitaria y desconsolada tristeza.

Por otra parte, hay labios cuyas comisuras, al sonreír, apuntan hacia arriba dejando entrever una apasionada ternura con un regocijo interior que no es cambiable por ninguna otra cosa, porque nada puede dar más placer.

He leído varios artículos con este título: “La risa, remedio infalible”. Para mí es algo más que eso, para mí es un remedio santo.

Anuncios

Yo soy un sonriente silente y constantemente los recuerdos agradables llegan inevitablemente a mi memoria para darme una sonrisa de comisuras de labios hacia arriba. Raras veces me llegan malos recuerdos, y cuando estos hacen el intento, la risa –como remedio santo- se ocupa de ponerlos fuera de contexto.

Hay sonrientes silentes como la Secretaria de Estado Condoleezza Rice y otros que son escandalosos como el Chef Pepín; pero por regla general, y sin desdorar a ninguno de los dos bandos, todos nos hacemos mucho bien cuando sonreímos y en lo que a mí se refiere, doy gracias a Dios por mi espíritu tan sensible al humor fino.

Entre los grandes sonrientes, a quien más admiro es a mi amigo Inguito, por su espectacular y ruidosa carcajada. Él corresponde al grupo de los escandalosos y aunque en estos momentos su calendario cuenta noventa y dos años, no ha podido el pasar del tiempo menguar su fino sentido del humor.

Mi viejo amigo no es quien crea el chiste ni si quiera el intérprete. Él sólo se limita a apreciarlo y disfrutarlo con aquella estrepitosa y contagiosa risa que todos a su alrededor inconscientemente se ven obligados a acompañarlos, por muy insensibles que sean.

Inguito comienza a reír desde las primeras palabras del bromista y no termina hasta que éste haya concluido, sin importar el número de bromas que se hagan.

En ocasiones, el intérprete se tiene que detener para esperar a mi amigo que no ha tenido interrupción, y ahogado desde la primera carcajada, se ha apartado del grupo dando pequeñas pataditas contra el piso, para tomar aire y reintegrarse cuando le sea posible. Pero cuando esto sucede, él se convierte en objeto de todas las miradas y al mismo tiempo, el factor principal de la risa de los demás.

Por un momento el intérprete se siente defraudado y tiene que darle la oportunidad de que se reincorpore; pero como esto suele suceder muchas veces, al bromista no le queda otra que aliarse al feliz sonriente y continuar en paralelos.

Anuncios

Entonces ambos se compenetran de tal manera que, sin previo ensayo, ofrecen un espectáculo espontáneo y simpático nunca antes visto. Y de regreso a casa, todos los presentes solían decir: “Si Risa me daba el bromista, más risa me daba Inguito”.

Y la razón es, que el don de reír sanamente que Dios le dio a mi amigo, arrastra a otros a reír con él, como sucedió desde los tiempos de Abraham.

Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que le oyere, se reirá conmigo.Génesis 21:6.

Y usted amigo lector, ríase todo lo más que pueda, porque la risa sana no es un remedio infalible, sino santo.

© Antonio J. Fernandez. Todos los derechos reservados.

Predicas Biblicas… Mensajes Cristianos

Acerca de Antonio J. Fernández

Mi nombre es Antonio Fernández, soy profesor universitario de matemática, y hace más de 20 años que sirvo al Señor. Mi esposa y yo asumimos el compromiso de serle fiel cada día de nuestras vidas, y de predicar Su palabra para cumplir con la misión que Él nos entrego.

Ver también

Mensajes Cristianos - Pasa que esta abierto

¡Pasa que esta abierto!

Mensajes Cristianos - Una de las cosas que era imposible y prohibida para el pueblo del Señor en la antigüedad era entrar en la habitación de Dios...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *