Reflexiones Cristianas
Reflexiones Cristianas Reflexión de Hoy: Acércate a Dios y vuelve a comenzar
Reflexiones Cristianas Lectura Bíblica: “Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras.” Salmo 145:18
Introducción
Hay momentos en los que el corazón sabe que se ha alejado de Dios, aunque la boca todavía siga diciendo las palabras correctas. Seguimos asistiendo, seguimos hablando de fe, seguimos haciendo lo de siempre, pero por dentro algo se siente seco, como una lámpara encendida sin aceite. Y casi nunca pasa de golpe. Nadie se despierta un día completamente lejos del Señor sin haber dado antes pequeños pasos hacia la distancia.
El pecado trabaja así. Primero parece pequeño, casi sin ruido. Luego se acomoda en la rutina, endurece la conciencia, apaga el deseo de orar, enfría la Palabra, y cuando venimos a darnos cuenta, sentimos que hemos caminado demasiado lejos. Pero aquí entra la misericordia de Dios, fuerte como campana en la madrugada: todavía podemos volver.
I. Acércate a Dios – Él Dios nos llama a acercarnos
La Escritura dice: “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.” Santiago 4:8
Esta no es una frase bonita para consolar un momento triste. Es una promesa santa. Dios llama al pecador al arrepentimiento, no para humillarlo en vergüenza, sino para restaurarlo en gracia. El enemigo quiere que miremos solo nuestra caída, nuestra culpa, nuestro pasado, nuestras manchas. Pero Dios nos llama a mirar a Cristo.
La culpa sin confesión paraliza. Nos hace pensar: “Ya Dios no me va a recibir.” Pero esa voz no viene de la verdad bíblica. El Señor no está jugando con nuestro dolor. Él no dice “acércate” para luego cerrarnos la puerta. Si Dios manda volver, entonces hay camino abierto por medio de Jesucristo.
II. Acércate a Dios y No mires la distancia, mira al Salvador
Cuando estamos lejos de Dios, la distancia parece enorme. Uno piensa en los días perdidos, en las decisiones malas, en las veces que prometimos cambiar y volvimos a caer. Y sí, tenemos que reconocer el pecado. No podemos cubrirlo con excusas, porque el pecado confesado delante de Dios no se sana con maquillaje espiritual, se sana con arrepentimiento verdadero.
Pero tampoco podemos quedarnos mirando la distancia como si fuera más grande que la gracia. La sangre de Cristo es suficiente para limpiar al que viene arrepentido. No volvemos a Dios porque merecemos entrada; volvemos porque Cristo abrió el camino.
El hijo pródigo no llegó a la casa con un discurso perfecto, llegó quebrantado. Y la Biblia dice: “Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.” Lucas 15:20
Qué imagen tan poderosa. El padre lo vio cuando aún estaba lejos. Eso nos recuerda que Dios no se sorprende cuando damos el primer paso de regreso. Él ve el corazón quebrantado antes de que las palabras salgan completas.
III. Acércate a Dios Hoy es día para comenzar de nuevo
No tenemos que esperar a sentirnos dignos para acercarnos a Dios. Nunca vamos a sentirnos lo bastante limpios si nos miramos solo a nosotros mismos. Tenemos que venir a Cristo, confesar el pecado, dejar la desobediencia y caminar otra vez en Su Palabra.
Comenzar de nuevo no significa tomar el pecado livianamente. Significa creer que la gracia de Dios es mayor que nuestra caída. Significa levantarnos, cerrar puertas malas, volver a la oración, volver a la Escritura, volver a la comunión con el Señor, aunque al principio el alma camine cojeando.
Si hoy sentimos que estamos lejos, no nos quedemos ahí. La distancia no se vence lamentándonos en silencio, se vence volviendo al Padre. Él ha dicho que está cercano a los que le invocan de veras.
Conclusión
Hoy el Señor nos llama a acercarnos. No mañana, no cuando todo esté perfecto, no cuando la culpa se sienta menos pesada. Hoy. Cristo no rechaza al corazón arrepentido que viene a Él.
Levantémonos y volvamos. Dejemos la excusa, confesemos el pecado, tomemos otra vez la Palabra, doblemos las rodillas, y acerquémonos a Dios con fe. Porque cuando el hijo vuelve al Padre, no encuentra una puerta cerrada, encuentra misericordia corriendo hacia él.
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