Mensajes Cristianos…. Devocionales Cristianos
Una mañana muy fresca, en medio de un camino, sin lugar a treguas, un limón asechaba al melón con improperios de grueso calibre, mientras éste lo escuchaba con paciencia y compasión.
Entre otras cosas le decía: -Tú eres un hipócrita y tu carácter varía como el color de tu piel y tu corazón: verde por fuera y rojo por dentro. Sin embargo, yo me manifiesto, verde por fuera y discreto por dentro. De manera que soy una prueba latente de sinceridad y a nadie engaño.
El melón respiró profundamente y dijo: -Yo no hablo tanto como tú, sólo entrego mi corazón tal cual es.
Transcurrió un largo rato y el sol ya calentaba mucho, al extremo que el melón se rajó mostrando su rojo corazón, en tanto que el limón resistía estoicamente para no revelar que carecía de él.
Por fin, un caminante se acercaba, y estando muy agotado por el calor, miró al limón y lo apartó a un lado.
Después tomando al melón, metió la mano por la rajadura y le extrajo el rojo corazón con el que sació su sed, y fue tan grande la dulzura que sintió, que sus semillas sembró en tierra buena donde posteriormente creció un melonar que apaciguaría la fatiga de los que por allí pasaban.
Una hora más tarde, otro caminante apareció. Su sed era tanta, que no habiendo encontrado otra cosa, tomó el limón y lo abrió. Sólo unas gotas de jugo bastaron para que de un tirón lo lanzara contra una empedrada y empinada loma al costado del camino donde, con el tiempo, creció un inalcanzable limonero.
Ahora, estimado lector, yo te pregunto: -¿Qué hay en tu corazón? ¿Un dulce deseo de servir como el melón? ¿O un ácido resentimiento dispuesto a desanimar, como el limón?
“El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.” Mateo 12:35.
© Antonio J. Fernandez. Todos los derechos reservados.





