Reflexiones Cristianas
“Permanezca el amor fraternal” (Hebreos 13:1)
Estas palabras corresponden a la epístola que el apóstol Pablo escribió al pueblo de los hebreos. Este pasaje lleva por título “Deberes cristianos” y corresponde a la parte final de su carta, en la que exhorta a los cristianos de este pueblo a permanecer firmes en el amor fraternal, en el amor recíproco entre cristianos.
Existen diferentes formas de ser fraternos en el amor al prójimo. Nuestro Apóstol pone el ejemplo de los presos, aquellos que perdieron la libertad. Pensemos espiritualmente, y recordemos a aquellos hermanos y hermanas en la fe que por diferentes circunstancias, han caído presas de dudas, aflicciones u ofrecimientos de este mundo.
No juzguemos; antes bien, permanezcamos fieles en el amor para que por nuestro ejemplo ellos se reencaminen y hallen la libertad del evangelio.
El amor fraternal también se compadece de los incomprendidos, de los maltratados. Y una forma hermosa de consolar a alguien que sufre es acompañándolo, estando simplemente a su lado.
Eso pude sentir cierta vez en que uno de mis seres queridos se sentía mal y yo intentaba consolarla con palabras pero no lograba mucho. Después de varios minutos de discurso, esta persona me miró, y me dijo con mucha ternura: “con tu presencia me basta para sentirme mejor… ¡Gracias!”.
Pablo nos recuerda también mantener el amor fraternal en el matrimonio, entre la pareja, con altísimo respeto e infatigable responsabilidad. En este punto, también podemos agregar el amor familiar entre hijos y padres. En el conjunto, el amor en nuestros hogares será una manifestación del espíritu de Dios que nos ayuda a crecer como esposos, padres, hijos y hermanos.
El amor entre cristianos para nuestros pastores también es trascendental. ¿Cuántas veces hemos orado por nuestro pastor de comunidad? Porque en ellos pesa un gran responsabilidad como líderes espirituales.
Porque por la boca de estos siervos del señor, muchas almas fueron llamadas al rebaño y una de ellas podríamos ser nosotros. Entonces, el conjunto de nuestras oraciones puede ayudar a nuestros líderes a sentirse fortificados como instrumentos del señor.
En este mundo podremos conocer gente, considerarlos buenos conocidos, colegas, socios o incluso amigos. Tal vez sí lo son, tal vez no. Pero lo que sí es seguro, es que existe alguien especial, alguien único, se trata de tu hermano y hermana en la fe.
Esa alma es tu prójimo genuino que te ama y que nosotros debemos amar. Todos juntos formamos el rebaño del señor Jesucristo. ¡Alegrémonos por tan grande bendición y gocémonos en este amor fraternal!
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