Los de confianza | Reflexiones Cristianas
Introducción
Es bueno sentirse privilegiado cuando alguien deposita su confianza en nosotros y comparte cosas muy importantes de su vida. Sin embargo, esto también implica una gran responsabilidad y compromiso; y más si esa persona es Jesús.
No olvidemos que Jesús se hizo hombre para estar entre nosotros. Esto es una maravilla, porque no ha existido ni existirá Dios que demuestre tanto amor como lo demostró nuestro Señor.
Siendo esto importante, ya que Jesús fue hombre para estar con los hombres, en sus momentos de necesidad eligió a sus doce discípulos. De ellos, tres fueron los de mayor confianza: Pedro, Jacobo y Juan. Ellos estuvieron en momentos cruciales para Jesús. ¡Qué privilegio tan grande!
Hoy miraremos en qué momentos Jesús convocó a los de su confianza, y veremos qué características tenían para ser parte de sus íntimos secretos.
I. Jesús convocó a los de Su confianza
1. En la transfiguración
En Mateo 17:1, Jesús mostró su gloria a estos tres discípulos. Una vivencia totalmente celestial, presenciada acá en la tierra. Jesús dejó ver su divinidad solo a los de confianza.
2. En la sanidad de la hija de Jairo
En Marcos 5:37 podemos ver que Jesús no permitió que entraran más personas junto con Él, sólo Pedro, Jacobo y Juan. Jairo esperaba el milagro, pero las cosas parecían más difíciles, ya que su hija, según la noticia recibida, había muerto. Jesús se rodeó de ellos tres, porque eran personas de fe y confiaban.
3. De camino al Getsemaní
Aun después de anunciarle a Pedro que lo negaría, eso no impidió que fuera seleccionado junto con Jacobo y Juan en Mateo 26:37-38. Jesús mostró la angustia de su alma al decirles: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte”. ¡Qué profundo acto de confianza de parte de Jesús!
II. ¿Qué hicieron ellos de especial para ser los más cercanos a Jesús?
Debemos considerar que estos tres fueron testigos del poder de Jesús en la pesca milagrosa. Desde allí, lo siguieron con fe y confiar absolutamente.
Jacobo y Juan: Hijos de Zebedeo, también llamados hijos del trueno. Hicieron una petición peculiar a Jesús: querían sentarse junto a Él en su gloria (Marcos 10:35). Ellos sabían, con plena confianza, que Jesús era el Hijo de Dios. Aunque Jesús respondió que ese privilegio no estaba en su mano (Marcos 10:40), causaron molestia entre los demás discípulos.
Pedro: Antes llamado Simón hijo de Jonás. Jesús cambió su nombre por Pedro después que él lo reconociera como el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mateo 16:16). Aunque Pedro mostró debilidades, como negarlo (Marcos 14:67-71), también expresó la confianza más firme al reconocer quién era Jesús.
III. Jesús valora la confianza más que la perfección
Con esto podemos ver que, a pesar de los errores de los hombres de confianza de Jesús, Él miraba el corazón dispuesto y la fe genuina que los movía a creer. Esta confianza faltaba muchas veces en otros discípulos, como Tomás o Judas.
El deseo de Jesús es que estemos dispuestos como ellos, dejando nuestras redes (nuestras seguridades y comodidades) para seguirlo. Que estemos atentos como Juan para escucharle y ser transformados, pasando de ser impulsivos o vengativos (Lucas 9:54) a ser amorosos como Cristo (1 Juan 3:14).
Jesús busca nuestra confianza, obediencia y sinceridad. No perfectos, sino humildes y deseosos de ser transformados por Su amor. Que podamos dejar aquello que nos aleja de Él.
Una frase que marcó mi vida, y siempre recordaré, dice así:
“No busques ser perfecto para acercarte a Jesús. Acércate a Jesús para que Él te perfeccione.”
© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.





