¡Dios está de mi parte!

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Base Bíblica:Una cosa sé: ¡Dios está de mi parte!Salmo 56:9b (NVI)

Cómo te sientes cuando sabes que alguien importante está de tu parte: ¿Cómo se siente el niño en su colegio cuando sabe que su papá es el director de la escuela? ¿Cómo te sientes cuando vas a algún lugar en nombre de alguien importante y reconocido?

Hace años leí este verso, y es uno de mis versos preferidos porque me infunde aliento, me llena de seguridad y me recuerda la confianza de mi fe en un Dios que pelea por mí, que realmente está de mi parte y a quien finalmente: yo represento.

A veces parece que creemos lo contrario: “Dios está realmente buscando perjudicarnos” o esperando nuestros malos actos para “castigarnos”.

Vemos las circunstancias y exclamamos: “Dios se olvidó de mí, Dios me abandonó”.

De esta realidad no escapó el gran rey David, el dulce cantor de Israel, el gran joven de fé que se enfrentó al gigante Goliat pero que también pasó por situaciones muy difíciles en su vida. El Salmo 56 fue escrito por David cuando los filisteos lo capturaron en Gat, cuando le tocó vivir entre sus peores enemigos, sus enemigos más temibles lo tenían ahora en su poder. Leamos una parte de este Salmo:

3-4 Cuando siento miedo, confío en ti, mi Dios, y te alabo por tus promesas; Confío en ti, mi Dios, y ya no siento miedo. ¡Nadie podrá hacerme daño jamás!… 8 Anota en tu libro todas las veces que he huido; tú bien sabes las veces que he llorado. 9 … Yo estoy seguro, Dios mío, que cuento con tu apoyo. 10 Confío en ti, mi Dios, y te alabo por tus promesas. 11 Confío en ti, mi Dios, y ya no siento miedo. ¡Nadie podrá hacerme daño jamás!Salmos 56:3-4,8-11 (TLA)

Y me encanta como dice la NVI: “Una cosa se: Dios está de mi parte” es precisamente ese el punto de entrega definitiva, de seguridad máxima en la que un individuo puede apoyarse en Dios.

En medio de las circunstancias más difíciles David tenía la seguridad que Dios no le fallaría, porque tenía a su favor al Todopoderoso. Cuando leo este Salmo puedo tener la certeza de que Dios está de mi parte aunque las circunstancias quieran decir lo contrario. Lo que estás pasando, no puedes negarlo, pero hay algo que debes saber: ¡Dios está de tu parte!

Hoy Dios te dice: “Sólo una cosa debes saber: Aunque estés rodeado de circunstancias adversas Yo estoy de tu parte” David en el Salmo anterior describe de manera impresionante los momentos tan difíciles que estaba pasando:

Me aterran las amenazas del enemigo y la opresión… pues me causan sufrimiento y en su enojo me insultan. Se me estremece el corazón dentro del pecho y me invade un pánico mortal. Temblando estoy de miedo, sobrecogido estoy de terror. ¡Cómo quisiera tener las alas de una paloma y volar hasta encontrar reposo!” (Salmos 55:4-8 NVI)

A veces, nos podemos sentir tal cual como David, donde el temor, la desesperanza, la frustración y hasta esos deseos de huir o desaparecer nos invaden; sin embargo, allí en el mismo Salmo dice David: “Pero a Dios clamaré y Él me salvará, en la tarde, al amanecer y al mediodía me dará su paz” (vers. 16). ¡Qué importante es que creamos que tenemos un Dios de poder que nunca nos abandonará aún en medio de la situación más difícil!

Vale la pena entonces, hacer cada día esta declaración: “Yo estoy seguro, Dios mío, que cuento con tu apoyo”.

CONFÍA AUNQUE SIENTAS TEMOR

¿Qué hacía David cuando sentía miedo? Confiaba en Dios y le alababa por sus promesas.

Cuando siento miedo, confío en ti, mi Dios, y te alabo por tus promesas; Confío en ti, mi Dios, y ya no siento miedo” (Salmos 56:3)

David nos enseña su humanidad frágil, con miedo y temor, pero también nos muestra un espíritu que ve más allá de las circunstancia, que había aprendido a confiar en un Dios fiel que jamás le había fallado, a creer que las circunstancias podían ser cambiadas, pero el poder de Dios, permanecería siempre inerte, y ese poder estaba concentrado en cuidarle.

El Salmo 23 dice “Aunque ande en valle de sombra, de muerte, NO TEMERÉ MAL ALGUNO, porque Tú estarás conmigo”. Tenemos un Dios Todopoderoso, un Pastor, un Padre, un Amigo, un Guerrero que va delante de nosotros, un Maestro, un Amigo, un Dios que no descansa, que no duerme, que nos sostiene con su diestra poderosa, que levanta nuestra cabeza cuando no creemos poder seguir adelante.

Confiar en Dios es visualizar la grandeza, el señorío, la inmensidad y el poder de Dios para actuar a nuestro favor. A pesar de las dudas que puedan surgir producto de las vicisitudes y los comentarios ajenos, Dios no deja de actuar a tu favor, Dios no deja de obrar en tu vida, Dios no deja de bendecirnos en medio de toda circunstancia.

A pesar de nuestros errores y debilidades (y esto es importante que lo entendamos) Él permanece fiel; a pesar de nuestros desaciertos, sus misericordias cada día son nuevas, es decir, su amor que ya es inmensamente grande, pues se renueva cada mañana.

CONFÍA EN LA FIDELIDAD DE DIOS

En ti confían los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparas a los que te buscan” (Salmos 9:10)

¿Qué significa confiar en Dios? ¿Cómo tú aprendes a confiar en alguien? Veamos un ejemplo: Si alguien que tú no conoces te pide prestado 100 dólares, ¿Tú se lo prestas? ¿Qué hacen los bancos para prestarte dinero? Piden referencia para poder confiar en esa persona. Piden unos papeles que dicen que avalan que eres digno de confianza y el banco confía en esos papeles.

Nosotros tenemos la mejor referencia de Dios: Su Palabra, donde dice que es un Dios que nunca falla, que es fiel, que es bueno, que es galardonador y misericordioso, y aún así ¡Cuánto nos cuesta confiar en esas referencias!

El banco confía más en las personas, que nosotros los hijos de Dios en nuestro Dios. Mira las aves del campo: Acaso has visto un pajarito dudando, lo has visto desesperado, ellos solamente se esfuerzan, trabajan y confían, su instinto más básico los dice que ellos fueron creados para cumplir con todas las funciones que deben cumplir y que tienen las herramientas para solucionar sus problemas y sobrevivir.

Confiar en Dios entonces es creer, en paz, con tranquilidad. Saber que a pesar de las circunstancias Dios está obrando y actuará a favor tuyo.

CONFÍA EN SUS PROMESAS

El Señor cumplió su promesa… Ni una sola palabra quedó sin cumplirse de todas las buenas promesas que el Señor había hecho” (Josué 21:44-45)

Porque todas las PROMESAS de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios” (2 Corintios 1:20)

Dios nos ha dejado un gran legado de grandísimas promesas de manera escrita. Nos ha hecho herederos de sus promesas. Él prometió y juró por sí mismo bendecirnos (Hebreos 6:13-17). Por eso es tan importante para todo hijo de Dios conocer las promesas que Dios nos ha hecho.

¿Cómo tendrás apoyo en el día difícil si no conoces las promesas de Dios?

Debes llenar tu mente de la Palabra, fijar sus promesas y en medio de la prueba declararlas porque esa declaración ayudará a aumentar nuestra fe. Debes enseñar a tu mente a estar preparada para responder rápidamente a cualquier situación para esto hay que tener un stop de promesas de Dios disponibles y esto se logra llenándola de las promesas de Dios.

CONFÍA QUE DIOS ES BUENO

La naturaleza de Dios es ser bondadoso, en Él no hay maldad, ni malas intensiones, ni deseos de venganza. Su naturaleza es misericordia y bondad. “Lento para airarse, pero grande en misericordia”. Leamos cómo Isaías describe el gran anhelo de Dios por demostrar su bondad:

Pero el Señor los espera, para tener compasión de ustedes; él está ansioso por mostrarles su amor, porque el Señor es un Dios de justicia. ¡Dichosos todos los que esperan en él!” (Isaías 30:18 DHH)

Necesitamos entender y saber que Dios desea bendecirnos, Él anhela derramar su bondad. A veces pareciera que para el cristiano es difícil entender que Dios es bueno y que desea bendecirlo. Es más fácil creer que Él murió por mí pero cuesta creer que quiere bendecirme. Si Él murió por mí para darme salvación, si derramó su sangre para perdonar mis pecados… ¿Por qué no puedo creer que quiere bendecirme?

Podremos decir como Pablo: “¿Qué, pues, diremos Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?Romanos 8:31.

Una de las mayores oraciones de Pablo era para que los creyentes entendieran que Dios actuaba a favor de ellos, él oraba para que los ojos espirituales fueran abiertos y pudieran ver el poder de Dios actuando a favor de sus hijos.

Oro para que Dios, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” (Efesios 1:16-18)

Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre… para que seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo” (Efesios 3:13-20)

Pablo estaba orando para que los cristianos fuesen capaces de entender la herencia de sus promesas, las riquezas de su gloria, la inmensidad de su amor. De acuerdo a Efesios nuestro entendimiento debe ser alumbrado con una palabra revelada que penetre hasta nuestro tuétanos y se imprima en nuestro espíritu y de esta manera actuemos con la confianza en el favor y la bondad de un Dios que está con sus brazos abiertos para bendecirnos y actuar de nuestra parte como buen Padre.

Esta Palabra no se nos puede olvidar: Dios está de nuestra parte, Él está a mi favor, yo cuento con su apoyo.

De ahora en adelante cree de corazón esta palabra y confía plenamente que el gran Dios Todopoderoso está de tu parte, está obrando a favor tuyo.

Por amor a ti… no me quedaré callado; por amor a ti… no descansaré hasta que tu victoria brille como el amanecer y tu salvación como una antorcha encendida” (Isaías 62:1 NVI)

Aquel que comenzó la buena obra en ti y en mi promete que no descansará hasta que nuestra victoria brille y resplandezca como el amanecer, que todos lo ven y se deleitan en él cada día.

Hoy oro por ti para que entiendas que el Dios de amor, el Dios de bondad y el Dios de poder actúa de tu parte, actúa en tu favor. Para que entiendas que hay puertas abiertas de parte de Dios, las cuales nunca se cerrarán sino que Dios las ha dispuesto así y te conduce hacia ellas. Para que nunca olvides que Dios te protege, te guarda y te bendice.

Te bendigo con paz para tu vida, para que disfrutes cada momento, cada etapa y para que halles placer y deleite aún en medio de toda circunstancia, en Cristo Jesús Amén.

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3 comentarios en «¡Dios está de mi parte!»

  1. Excelente prédica… Es importante recordar que Dios está de nuestra parte y por lo tanto gozamos de su protección y cuidado siempre. Dios les bendiga.

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