Andando con una visión iluminada

José R. Hernández

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Bosquejos Bíblicos Predica de Hoy: Andando con una visión iluminada

Bosquejo Bíblico Texto de la predicación: Mateo 6:22-23

Introducción

Los ojos son una guía para el ser humano. Los ojos nos ayudan a ver hacia dónde nos dirigimos. Nos ayudan a estar pendientes de no tropezar con algún obstáculo, o a no caer en un hoyo. Los ojos también nos ayudan a evaluar y examinar.

Con nuestra vista, podemos deliberar cuál es mejor camino para tomar; podemos anticipar un mal, y evitarlo; si un alimento tiene mal aspecto, nuestra vista nos advierte que no es bueno para nuestra salud, tomarlo.

Si los ojos naturales son importantes, ¿se imaginan la importancia que tienen los ojos espirituales? Así como un ciego está expuesto a muchos peligros, porque no sabe por dónde va y hacia dónde se dirige, entonces, si nuestros ojos espirituales están nublados, estos nos harán divagar por caminos tenebrosos y oscuros, y las consecuencias que tendría sobre nuestras almas sería catastrófico. En este sermón, veremos la importancia de tener una visión clara e iluminada.

I. Nuestra visión ¿Luz u oscuridad?

A. Poniéndonos en contexto

Nuestro Señor ya nos ha hablado sobre nuestro corazón, cuando dijo: “donde este nuestro corazón estará también nuestro tesoro”. Anteriormente, nos ha advertido sobre colocar tesoros en esta tierra perecedera, llamándonos así a colocar todo nuestro corazón en las cosas celestiales donde esta nuestro Señor a la diestra del Padre. El centro de ese pasaje son los deseos, y la codicia.

Ahora en esta ocasión toca un tópico igual de importante, pero desde un ángulo distinto, es como el otro lado de la moneda o una cara distinta de un hermoso diamante. Nos sigue hablando del centro de nuestra vida, nos habla en cierta forma del primer mandamiento llamándonos a que solamente él sea nuestro único Dios, y del décimo: “no codicies”.

B. ¿Qué significa que el ojo es la lámpara del cuerpo?

La primera parte del versículo 23 nos dice “el ojo es la lámpara del cuerpo”. Obviamente, esto no es cátedra de anatomía, ni de oftalmología. El Señor nos está tratando de explicar un asunto espiritual, pero para esto toma una serie de figuras de entendimiento común para la época.

Una lámpara es un objeto, cuya utilidad radicaba en transportar la luz de un lugar a otro, principalmente se utilizaba para iluminar lugares carentes de luz natural. En el inventario del templo del Antiguo Testamento también estaban incluidas lámparas.

Para que los sacerdotes pudieran cumplir con sus labores. Pero el Señor nos dice que la lámpara del cuerpo es el ojo, entendemos entonces que el ojo es el portador de luz (no que el ojo sea la luz, sino que es el portador de luz). El ojo es el único órgano humano que puede percibir la luz de forma que para el cuerpo este es “la lámpara”.

C. La aplicación de la metáfora

Por tanto, si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz” (vers. 22). Ahora, así como una buena lampara es una buena guía, y hace que todos disfrutemos de los beneficios de la luz, una visión espiritual que es clara también tiene beneficios para nosotros.

La visión en este último sentido significa no tan solamente la forma como interpretamos las cosas, como las vemos y apreciamos sino también el propósito con el cual nos dirigimos.

Jesús dice que si nuestro ojo “es bueno”, como la traduce la Reina Valera 1960. Otra traducción podría ser “sano”. Esa palabra significa en cierto sentido sin doble propósito, no dividido o sencillo de motivación. Cuando el Señor nos dice que, si nuestro ojo es bueno, quiere decir que, si nuestra visión no está dividida, si nuestro corazón tiene un solo tesoro o si nuestra vida tiene un solo Señor, entonces todo nuestro ser podrá disfrutar de ello.

El punto del Señor está en lo que deseamos, anhelamos y buscamos con el corazón. El punto del Señor es que lo único que debemos anhelar es vivir bajo el evangelio.

D. Corazón y vida, vida y corazón

Ahora, el punto del Señor es que nuestra visión es afectada por lo que buscamos, y la visión afecta nuestro corazón. Es recíproco. Si en nuestro corazón buscamos la luz, la lampara, nuestra guía reflejara esa luz. Y nos guiará por el camino de Dios. Y al guiarnos por el camino de Dios, todo nuestro ser disfrutará de la luz.

Pero si en nuestro corazón hay tinieblas, los ojos reflejarán la luz tenue, o la oscuridad absoluta que existe en nosotros. Si no hay fuego en el corazón, la lámpara no tendrá luz, y nos llevará por la oscuridad.

Es por eso que el evangelio debe guiar nuestras motivaciones y nuestras decisiones, debe debe ser la luz que ilumina nuestra lámpara. Si nuestra motivación está dividida o somos impulsados bajo preceptos distintos a los de la Palabra de Dios, entonces nuestra visión no es clara ni pura, sino nublada y oscura.

Sea el Evangelio el centro de nuestra vida, y no las demás cosas, sea nuestra visión clara para que todo nuestro ser disfrute de la luz.

II. Un llamado a que nuestra visión sea clara

A. Nuestro deber frente a esta verdad

En este texto de forma explícita no se halla ningún mandamiento, pero el texto de Lucas muestra de forma explícita lo que en este texto está implícito. Permítame citar el pasaje paralelo de Lucas 11:35, el cual nos dice: “Asegúrate que la luz que creas tener no sea oscuridad”.

El Señor nos está diciendo entonces que tenemos que tener cuidado de que nuestra luz no sea oscuridad. Pero, ¿cómo puede que nuestra luz sea oscuridad? Ciertamente pareciera no tener sentido y no lo tendría si estas palabras no significaran algo más allá de su simple apariencia.

La luz es símbolo de guía y dirección nuestra luz puede ser clara o puede ser nublada. El contraste no es entre luz y oscuridad, sino entre luz clara o nublada. Si nuestra visión es clara entonces nuestro ser disfrutara de la luz, pero si es nublada entonces nuestro ser se hallará en tinieblas. Y es precisamente por esto que debemos cuidarnos que la visión de nuestra vida sea conforme a la luz del Evangelio.

B. Cómo tener una visión clara

Para tener un ojo bueno, y una visión clara es necesario dos cosas. Primero, debemos manejar los conceptos que maneja la Palabra de Dios. La doctrina bíblica es importante. ¿Cómo podemos hablar de una visión clara, si no hablamos de la visión cristiana de las cosas, según la Palabra de Dios?

Una doctrina correcta sobre la salvación, y muchas otras cosas contenidas en la Palabra de Dios, como la familia, la santidad, el trabajo, etc., son necesarios para ser guiados por la luz.

Por otro lado, tenemos que asegurarnos que la luz que irradia de nuestro corazón no sea tenue, sino radiante. Es decir, que nos afectos y anhelos sean de Dios y para Dios, no para el pecado, no para el mundo y las cosas pasajeras.

Desear lo que este mundo desea, buscar ídolos que suplanten a Dios, es lo que empaña los ojos, y desvía a las personas de la verdad hacia el infierno. Los deseos por Cristo son los que limpiarán nuestros ojos, y guiarán nuestro cuerpo en luz.

Conclusión

Hermanos míos, todos necesitamos que nuestra lámpara sea limpiada, y que la luz del evangelio irradie más en nosotros. Solamente Jesucristo puede darnos esta luz mediante su salvación y su Palabra.

Busquémosle a Él, para que nuestro ojo sea bueno, y andemos en luz.

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José R. Hernández
Autor

José R. Hernández

Pastor jubilado de la iglesia El Nuevo Pacto, en Hialeah, FL. Graduado de Summit Bible College. Licenciatura en Estudios Pastorales, y Maestría en Teología.

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