El respeto a las autoridades humanas

Francisco Hernández

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Bosquejos Biblicos.. El respeto a las autoridades humanas

Bosquejos Bibllicos

Bosquejos Biblicos.. Texto de la predicación: 1 Pedro 2:13-17

Introducción:

La rebeldía a las autoridades es algo nato de la naturaleza humana. Durante toda su vida, aún desde la niñez el ser humano es rebelde. Cuando éramos niños hacíamos berrinches para negarnos a obedecer a nuestros padres. Cuando llegamos a la adolescencia, pensábamos que sabíamos más que nuestros padres.

Luego crecimos un poco más y empezamos a trabajar. Pero nuestro corazón estaba completamente indispuesto a obedecer, y nos sometíamos a nuestros jefes de mala gana. Luego avanzamos un poco más en la vida y muchos se casaron. Y las esposas llegaron a darse cuenta que respetar a sus esposos no es algo tan sencillo como parece.

Y aunque no nos demos cuenta, los cristianos también solemos ser irrespetuosos con nuestras autoridades. Esto es patrones también se ven en muchos que profesan creer en Cristo.

Pero la voluntad de Dios para nosotros es la siguiente: “Sométanse a todas las autoridades humanas por causa del Señor.”

En este pasaje Dios nos manda a tener sumisión a todas las autoridades que él ha puesto en este mundo. El gobierno civil, nuestros padres, nuestros jefes, nuestros ancianos, pastores y diáconos, nuestros profesores, etc. Dios con este pasaje quiere volvernos hombres sumisos a todas a las autoridades.

Por eso, debemos,

  1. Temer a Dios.
  2. Respetar al rey.
  3. Amar a los hermanos.

I. Temer a Dios

a. La sumisión a Dios.

Nuestra autoridad máxima es Dios. Por eso, el pasaje diciendo que la sumisión a cualquier autoridad humana es “por causa del Señor” (vers. 13). De hecho, esa es la razón por la que el versículo 16 dice que debemos vivir como siervos de Dios, y el versículo 17 debemos temer a Dios. Porque Dios es nuestra mayor autoridad.

Temer no se refiere a tenerle miedo. Temor aquí se refiere a la honra, al respeto y la sumisión que le debemos a Él. En el contexto Pedro viene hablando de que debemos ser sumisos y dar respeto a las autoridades. Por eso, Temer aquí se refiere a tener un corazón deseoso de obedecer a Dios.

Un pasaje que pueda darnos claridad en esto es el Salmo 111:10, que dice: “El principio de la sabiduría es el temor del SEÑOR; buen juicio demuestran quienes cumplen sus preceptos”

Aquí temer a Dios y cumplir sus mandamientos es prácticamente lo mismo. Temer a Dios significa tener disposición de corazón a obedecerle. Significa sentir un profundo respeto y honra hacia él, y así hacer todo lo que él nos diga.

b. Obedecemos a las autoridades para obedecer a Dios.

El temor a Dios es la fuente de la que brota nuestra sumisión a los demás. Eso es porque la obediencia a las demás autoridades es una forma de obedecer a Dios. Quien se somete a su superior, realmente se está sometiendo a Dios. Por eso dice que es “por causa del Señor” que lo hacemos.

La mujer que se somete a su marido, se somete a Dios. El creyente que se somete a su liderazgo, se somete a Dios. El hijo que se somete a sus padres, se somete a Dios. Someterse a la autoridad, es obedecer al Señor.

c. La obediencia a Dios y a las autoridades no siempre es equivalente.

Sin embargo, esto es así. A veces las autoridades nos pedirán hacer cosas que Dios nos manda hacer. Es ilógico pensar que en esas situaciones estamos obedeciendo a Dios, cuando claramente nuestras autoridades contradicen directamente sus mandatos.

En esos casos, debemos apelar al mismo principio. Dios es nuestra mayor autoridad. Si tenemos que desobedecer a los hombres, para obedecer a Dios, tenemos que hacerlo. Es necesario obedecer a Dios, ante que a los hombres. Dios es nuestra mayor autoridad.

II. Respetar al rey

a. ¿A qué se refiere con el rey?

El rey era una autoridad civil en aquel momento. Al rey representa a la autoridad civil, al gobierno, al estado. Así que, aunque no era no tenemos reyes como antes, los presidentes, gobernadores, alcaldes, diputados, y todos los que estén en el gobierno civil, entran dentro de esta categoría.

b. ¿Qué significa someterse al rey?

Someterse a las autoridades civiles significa que paguemos los impuestos que nos corresponden pagar, “Dar al César lo que es del César” (Mateo 22:21). Obedecer las leyes de tránsito. Obedecer todas las otros tipos de reyes.

La razón por la que debemos obedecer es porque ellos son enviados de Dios para hacer justicia. Según el versículo 14, Dios los envió castigar a los que hacen el mal, y alabar a los que hacen el bien. En otras palabras, ellos ayudan a mantener el orden, y a preservar el bien en la sociedad.

Por eso, ellos no son contrarios a nuestra fe. O no deberían serlo. Nuestro deber es obedecerlos.  Por supuesto, aquí debe aplicarse nuevamente lo que dijimos anteriormente. Si nuestras autoridades civiles nos mandan algo contrario a lo que Dios manda, no debemos ser sumisos.

c. No debemos buscar maneras de escabullirnos de nuestro deber.

Ahora, debemos ser cuidadosos de no usar algún pretexto con apariencia de cristianismo para no honrar a los gobernantes. El texto dice que somos hombres libres, pero no debemos usar eso como pretexto para hacer lo malo. Lo malo es aquí es desobedecer a la autoridad.

Muchos buscan muchas excusas para no honrar a sus autoridades; buscan cualquier defecto en su gobierno; buscan alguna razón en su temor a Dios, etc. Pero debemos ser cuidadosos en no querer usar la Biblia para excusar nuestra rebeldía.

Porque como hombres libres, nuestro deber es ser siervos de Dios, sometiéndonos a las autoridades civiles. No viviendo en rebeldía.

III. Amar a los hermanos

a. Los hermanos son nuestra autoridad.

Si se dan cuenta, el texto coloca el amor a los hermanos dentro de la lista de las personas que debemos obedecer. La razón de eso es que nuestros hermanos también son una autoridad para nosotros. La iglesia tiene una autoridad sobre cada creyente.

Dios le ha dado autoridad a cada hermano para cuidar de nuestras almas, para corregir el bien y recompensar el mal, para apartarnos de los caminos inmundos y llevarnos a la santidad que es agradable a Dios. Efesios 5:21 dice: “Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo.”

Someterse a las hermanos significa estar dispuesto a escuchar sus enseñanzas, seguir sus consejos, y cuando sea necesario obedecerlos. Significa que cuando un hermano te exhorte por algo que estás haciendo mal, tengas disposición a someterte.

Significa que cuando estemos en un problema y un hermano desee conocer para aconsejarnos, debemos tener la disposición de presentar nuestros problemas, y aceptar sus consejos.

Por supuesto, esto no significa que siempre debemos obedecer a nuestros hermanos, pues ellos no siempre tienen la razón. Nuestra principal autoridad es Dios. Pero si significa que si su consejo o exhortación es conforme a la Escritura debemos estar dispuestos a someternos a ellos. Debemos someternos a los hermanos.

Algunos no asisten a la iglesia, porque dicen que está llena de hipócritas. Son llaneros solitarios, que andan por su propia cuenta. Estas personas viven contrarios a esta verdad. Porque no viven ni se someten a la autoridad de la iglesia.

Y cabe destacar que la autoridad de la iglesia se refiere tanto al liderazgo, como a los hermanos, tanto a los ministros como a la comunión con los santos.

Es un error separar la autoridad de Dios y la autoridad de la iglesia, de modo que se contradicen. ¡Eso es un error!

Los hermanos son embajadores enviados por Dios para transmitirnos el mensaje del evangelio, son guardianes por los cuales Dios nos cuida. Es por eso que el famoso texto de Mateo 18 dice: “donde estén dos o tres reunidos yo estaré allí con ellos.”   Dios ejerce su autoridad por medio de los hermanos.

Conclusión

 Por tanto, hermanos, honremos a todas nuestras autoridades. Este es el mandato que Dios nos ha dado.

© Francisco Hernández. Todos los derechos reservados.

Predicas Biblicas… Bosquejos para Predicar

Francisco Hernández
Autor

Francisco Hernández

Sirviendo a Jesucristo desde hace más de 20 años. No soy pastor de una iglesia, pero me gusta estudiar la biblia y redactar mensajes cristianos para ser participe de la gran comision.

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