Pasos para un verdadero arrepentimiento

Miguel Angel Robles

Pasos para un verdadero arrepentimiento

Bosquejos Biblicos

Bosquejo Biblico Prédica de Hoy: Pasos para un verdadero arrepentimiento

Bosquejos Bíblicos.. Lectura Biblica: Salmo 51

Introducción

La Biblia es clara, todos los días de nuestra vida es un constante arrepentimiento. La mayoría de los cristianos verdaderos sabe que su crecimiento espiritual requiere morir a sí mismos, y acomodar su vida al Señor.

Sin embargo, una cosa es decirlo, y otra muy distinta ponerlo en práctica. Arrepentirnos genuinamente, puede tornarse en una tarea titánica. Y de hecho, a veces lo es. Ciertamente es buena, y necesaria. Pero esto no quita su dificultad.

Pero, en este bosquejo biblico, hablaremos sobre lo que dice la Biblia para tener un genuino arrepentimiento. Especialmente, nos limitaremos a la exposición del Salmo 51, escrito por David.

Desarrollo

Contexto

Este salmo fue escrito, después de que David adulteró con Betzabé. Especialmente, la introducción del Salmo dice que esto fue una respuesta de David a la confrontación de Dios por parte de Natán (2 Samuel 12:1-15).

El corazón se había endurecido mucho. Tomó a la mujer de otro hombre, y adulteró con ella. Y su amor una mujer extraña, lo llevaron a asesinar a Urías. Y aun, cuando el profeta Natán lo confrontaba mediante la historia, David no se había percatado que era con él. No hasta que Natán lo dijo directamente, que se dio cuenta del mal que había cometido (vers. 7).

El rey David fue confrontado por Dios por haber cometido tan grave pecado. Y en este Salmo, vemos la respuesta de David ante la disciplina de Dios.

I. Confesando nuestros pecados (verss. 1-5)

a. Reconocer el pecado.

Lo primero que hace este hombre es reconocer su pecado ante Dios. Él reconoció que todo lo que hizo fueron actos de rebeliones ante Dios. David se sentía avergonzado ante Dios. Aun así, no huyó de Dios. Se presente humillado ante Él, reconociendo todo el mal que había hecho (vers. 3) .

Esto nos enseña que, cuando pequemos, por más graves que sean nuestros pecados, debemos reconocerlos ante Dios. Nunca puede haber restauración ni arrepentimiento en una persona que no reconoce su pecado. A veces somos demasiado arrogantes, y nos duele pensar que hayamos hecho algo malo. Sin embargo, que tengamos la valentía para decir con el corazón: “he hecho algo muy malo”.

b. Confesar el pecado.

Una vez que estemos conscientes del mal que hayamos hecho, debemos confesarlo ante Dios. Es importante ver la actitud de David. David no sólo vio que había pecado, no escondió su falta como Adán.

Antes bien, se presentó con seguridad ante Dios. Y con un corazón sincero declaró:

“Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio” (vers. 4).

No nos escondamos de Dios, ni encubramos el pecado. Confesemos a Dios cualquiera de las cosas que hayamos hecho Aunque es doloroso, es un paso importante para la restauración.

c. Rogar misericordia.

Ahora, es interesante ver la actitud de David. No sólo reconoce que es un miserable pecador, sino que ruega a Dios misericordia (verss. 1-2). Sabe que su única esperanza de perdón está en Dios. Así que lo busca con el alma. Así debemos hacer nosotros.

II. Limpiando nuestros pecados (verss. 5-10)

a. La limpieza del pecado.

Es importante ver cómo David enfatiza la necesidad de pedir restauración a Dios. El versículo 2, el 7 y el 10 tienen exactamente la misma idea. Qué sólo Dios puede limpiarnos de nuestro malvado corazón.

El hombre tiene tanta necesidad de Dios, que no sólo necesita ser perdonado, sino que Dios lo ayudé, limpiando sus pecados, y dándole un corazón nuevo. Por eso, David pide tantas veces ser librado del poder del pecado.

b. La purificación del mal.

Esta petición está divida en dos partes. En primer lugar, David pide la limpieza de su corazón. Todos sus malos deseos, todos aquellos malos deseos que lo llevaron a cometer los pecados con Betzabé. Tales como la inmoralidad sexual, la envidia, el odio, la codicia, e incluso, la idolatría.

David era un siervo amador del Señor. ¡Pero aun su corazón estaba lleno de estos deseos! Por eso, a pesar de su piedad, David necesitaba ser limpiado de su pecado. No importa qué tan maduro seas en la fe. Aún necesitas que Dios te limpie de tus pecados por la sangre de su Hijo Jesucristo.

c. La creación de un nuevo corazón.

No obstante, la limpieza del pecado no es suficiente. También es necesaria la creación de un nuevo corazón. No sólo necesitamos que Dios nos purifique de lo malo, sino que ponga lo bueno en nosotros.

Por eso, David pide que Dios le dé un corazón nuevo (vers. 10). Amor sincero, pureza sexual, fidelidad a Dios, dominio propio, etc., están entre los deseos que David estaba pidiendo aquí. ¿Y tú? ¿Pides a Dios las cosas que faltan a tu alma para agradar a Dios?

III. Huyendo de nuestro pecado (verss. 13-19)

a. Una aclaratoria.

Ahora, un genuino arrepentimiento nunca puede estar desprovisto de un cambio de vida. Un arrepentimiento sin cambio es remordimiento. Es un lamento que se queda simplemente en eso, en un lamento.

Por eso, David dice que Dios no se agrada en los sacrificios u holocaustos, sino en el espíritu contrito y humillado (verss. 16-17). Es decir, triste y dispuesto a cambiar. Los Israelitas venían y lloraban en el altar del Señor, pero no se arrepentían de su pecado. Tal cosa es abominable al Señor (Malaquías 2:13-16). Cuando sólo sentimos “tristeza”, y no cambiamos, nos comportamos igual que ellos.

b. Un cambio de vida.

El arrepentimiento, por tanto, debe demostrarse en hechos concretos. En un cambio interno y externo. En un aborrecimiento de lo que amábamos, y un amor a lo que aborrecíamos.

David lo muestra así en el Salmo. En el versículo 14, por ejemplo, pide a Dios que lo libre de homicidios. Es decir, David se convencido a no volver a cometer ese pecado nunca más. David estaba determinado adorar verdaderamente a Dios (verss. 14-15). Nosotros debemos ser igual a Él.

Conclusión

Ahora, este Salmo profetiza una verdad que se cumple en el Nuevo Testamento. Jesucristo es el único que puede limpiarnos de nuestros pecados con su sangre. El único que puede dar un nuevo corazón por el poder de su Espíritu. Y darnos la vida espiritual y la fortaleza que necesitamos para vencer a Cristo. Todo lo que David ha dicho aquí no puede ser obtenido separado de Jesús.

Por eso, en evangelio de hoy, aprendemos cómo obtener un verdadero arrepentimiento. Sigamos estas instrucciones unidos a Cristo, ¡y tendremos éxito en nuestra vida espiritual!

© Miguel Angel Robles. Todos los derechos reservados.

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Miguel Angel Robles
Autor

Miguel Angel Robles

Me entregué al Señor hace más de 20 años y desde entonces he dedicado mi vida a servirle. A través de mensajes cristianos, busco compartir mi fe y animar a otros en su caminar con Dios. Mi propósito es que cada palabra que publique sea de bendición y fortalezca a quienes la lean, guiándolos más cerca de Su amor y gracia.

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