Mensajes Cristianos
Madurez Espiritual – Introducción
La mayoría de las personas está insatisfecha con su vida, pero sólo una parte lo reconoce. Mientras que el resto sigue subsistiendo, ignorando su insatisfacción, anestesiándola o cubriéndola de diversas maneras.
De los que reconocen que están insatisfechos, sólo una parte decide hacer algo, buscar un cambio. Mientras que el resto prefiere conformarse, quejarse, culpar a las circunstancias, y sigue haciendo lo mismo con la esperanza de alguna vez tener un resultado diferente, o a lo sumo, hacen algún cambio superficial para seguir siendo básicamente iguales.
Los pocos que deciden realmente hacer algo han entendido que si quieren resultados diferentes de verdad tienen que pensar diferente, y llevar a cabo acciones diferentes de verdad. Todos podemos hacernos responsables de nuestra vida, en todos sus aspectos. Entendiendo que el estar bien en todo no es una lotería, sino una elección. Es la elección más importante de nuestra vida y la que nos llevará al premio más grande que nos podamos imaginar, la vida eterna con Cristo.
Estamos en la vida para madurar, y no existe crecimiento sin esfuerzo, sin búsqueda, y a veces, tampoco sin dolor. De manera que cuando nos decidimos por Cristo, lo importante no es que la vida sea fácil, sino que valga la pena vivirla sabiendo que haciendo lo bueno agradamos a Dios.
Leamos la palabra de Dios
Proverbios 23:4-7 “No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas Como alas de águila, y volarán al cielo. No comas pan con el avaro, Ni codicies sus manjares; Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá Mas su corazón no está contigo”.
El cambio de vida y conversión verdadera
Muchos están confundidos acerca del orden respecto del cambio de vida y conversión verdadera, no se trata de cambiar tu vida antes para poder llegar a Cristo. Sino que primero debemos llegar verdaderamente a Cristo, y entonces nuestra vida cambiará, la espiritual y la física también.
Hemos visto que para que el evangelio se vivifique en una vida es necesario que se establezca la palabra de Dios en el corazón, con lo cual se logra que el corazón cambie. Y que también es necesario que dejemos que el Espíritu Santo se mueva con libertad en nuestro ser, para que esa palabra de Dios establecida cobre vida práctica.
Ahora, también vimos que los pensamientos proceden del corazón del cristiano, “porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre” Mateo 15:19-20.
Pensamientos
Para para cambiar tu vida debes cambiar tu manera de pensar. Pues detrás de todo lo que hacemos hay pensamientos. Detrás de toda conducta hay una convicción, y toda acción es forzada por una actitud. Dios reveló esto miles de años antes de que los psicólogos lo entendieran lo suficiente para decir: “Tengan cuidado de cómo piensan; pues la vida es modelada por sus pensamientos”.
Imaginemos un paseo en avión con el piloto automático puesto en dirección hacia el este. Si decidiéramos dirigirnos al oeste, tienes dos maneras de cambiar el rumbo. Una es tomar el volante y físicamente obligarlo a que se dirija en la dirección opuesta a la del programa del piloto automático.
Con nuestra fuerza de voluntad podríamos vencer al piloto automático, pero sentiríamos la resistencia permanentemente, y en algún momento los brazos se cansarían de la tensión, soltaríamos el volante y el avión volvería en dirección al este según su programación interna.
Producir un cambio a corto plazo
Esto es lo que sucede cuando tratamos de cambiar la forma de vivir con nuestra fuerza de voluntad, y sin la ayuda del Señor. Con nuestra fuerza podemos producir un cambio a corto plazo. Pero habrá una tensión interior constante, porque no se ha tratado la raíz de la causa. Y el cambio no se siente como algo natural, así que finalmente te rendirás, abandonarás el camino del Señor y rápidamente volverás a los viejos patrones mundanos.
Pero hay una manera que es mejor, más fácil, y 100 % efectiva, y esto es cambiar el piloto automático natural, la manera de pensar mundana, y es por esto que la palabra de Dios nos dice:
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” Romanos 12:2.
El primer paso en la madurez espiritual
El primer paso en el crecimiento espiritual es cambiar la manera de pensar. Pues de la manera en que pienses va a determinar cómo te sientes, y según cómo te sientes será cómo actúas. Pablo dijo en otras palabras: Debe haber una renovación espiritual de tus pensamientos y actitudes.
Para ser un imitador de Cristo debemos desarrollar en nosotros su mente, y este cambio mental se llama arrepentimiento. Solamente te arrepientes verdaderamente si cambias tu manera de pensar y adoptas la manera de pensar de Dios con respecto a ti mismo, al pecado, a Dios, a las demás personas, a la vida, a tu futuro, y a todo lo demás. Solamente te conviertes a Cristo cuando asumes la actitud de Cristo y su perspectiva establecida en la palabra de Dios.
Pensar del mismo modo que pensaba Jesús
La palabra de Dios nos manda que pensemos del mismo modo en que pensaba Jesús, y este mandamiento tiene dos aspectos. El primero consiste en dejar los pensamientos inmaduros, que son egoístas, para madurar espiritualmente, “no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar” 1 Corintios 14:20. Los niños son por naturaleza egoístas, sólo piensan en ellos y en sus propias necesidades. Por lo que son incapaces de dar nada, ya que solo están programados para recibir.
Los niños, en general, tienen una manera de pensar inmadura. Lamentablemente en el mundo, y aún muchos cristianos, nunca se desarrollan más allá de ese nivel. Y en esta manera egoísta de pensar está el origen de las conductas pecaminosas. Pues los que viven siguiendo sus egos pecaminosos, sólo piensan en las cosas que su ego pecaminoso desea.
El segundo aspecto para pensar como Jesús consiste en que empecemos a meditar sobre nuestra forma de accionar y actuar con madurez, enfocándonos en los demás y no en nosotros mismo. Como Pablo dijo, pensar en los demás es la señal de la madurez espiritual, pues:
“cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” 1 Corintios 13:11.
La madurez espiritual
Muchos suponen que la madurez espiritual se mide por la cantidad de información bíblica y doctrina que uno tenga. Pero aunque el conocimiento brinda una medida de la madurez, no es todo lo que se necesita para ser verdaderamente maduro en lo espiritual.
“digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” Romanos 12:3.
Y es así porque la vida cristiana es mucho más que conocimiento y convicciones, ya que incluye conducta y carácter cristiano. Nuestros hechos deben ser congruentes con nuestras convicciones, y nuestros dichos deben ser respaldados con una conducta semejante a la de Cristo.
El cristianismo no es una religión
Es necesario entender que el cristianismo no es una religión sino una relación con Dios y un estilo de vida establecido por Él, donde el centro de ese estilo de vida es pensar en los demás, como lo hizo Jesús, en lugar de pensar en nosotros mismos; la Biblia dice:
“Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer el mal, pero hacer el bien no supieron” Jeremías 4:22.
Pensar en los demás es la esencia fundamental para ser semejantes a Cristo, y por lo tanto la mejor evidencia del crecimiento espiritual. Debemos saber que esta manera de pensar es antinatural, va en contra de la cultura que reina en el mundo, es rara y difícil de llevar adelante.
Pero afortunadamente tenemos ayuda ya que Dios nos ha dado su Espíritu Santo, y por eso nosotros podemos no pensar igual que las personas de este mundo.
Forma legalista
Muchos cristianos tratan de cambiar dejando de pensar o haciéndolo en forma legalista diciendo: Debo obedecer a Dios, sin pensar por qué Dios dice que no, y esto no funciona por mucho tiempo debido a que no entendemos que la manera de Dios es para nuestro beneficio personal.
Debemos tener la humildad de confiar en su sabiduría por sobre la nuestra, pero deberá estar basada en que Dios desea lo mejor para nosotros. Con todo, esto no es suficiente, por esto la Biblia enseña lo que NO debemos hacer porque es destructivo para nosotros. Sino que también en lo qué debemos hacer para reemplazar esas cosas.
De manera que “fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias” Efesios 5:3-4.
Conclusión
Nunca es demasiado tarde para empezar a crecer; madurez espiritual.
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” Romanos 12:2.
Ahora pregúntate: ¿Cuáles son las áreas donde necesito dejar de pensar a mi manera y comenzar a pensar a la manera de Dios?.
Recuerda que si cambias tus pensamientos cambiarás tus emociones. Si cambias tus emociones cambiarás tus actitudes, si cambias tus actitudes cambiarás tu vida. Y lo más importante es que si cambias tu vida estarás cambiando tu destino. Estarás cambiando la suciedad y muerte del pecado por la vida eterna en Cristo.
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