Mensajes Cristianos
Prédica de Hoy: Compartir el pan
Mensajes Cristianos Texto Bíblico: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” Hechos 2: 42
Tema: Jesús nos enseña a compartir
Introducción
Cuando tengo la oportunidad de estar en una mesa en familia, adorando el nombre de Dios y compartiendo el pan, siento un agradecimiento profundo e irreemplazable. Ningún lujo podría superar el amor que representa mirarnos a los ojos y sentirnos cerca, gracias a la voluntad de Dios.
Por ejemplo, la última cena fue uno de los momentos más representativos que podemos leer en la Biblia. Quiénes somos parte de una iglesia que nos adopta como familia, podemos afirmar que compartiendo se encuentra más felicidad de la que el mundo creería. No son las joyas ó el dinero, es ese hermoso acto de dar que Dios nos enseña diariamente.
Momentos para compartir el pan
“No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuvieres poder para hacerlo” Proverbios: 3:27
Con el ajetreo y las responsabilidades de cada día, existe probabilidad de que reservemos un momento especial para compartir el pan con familiares y amigos.
Sin embargo, este acto no es exclusivo para “momentos especiales”, no podemos pasar toda la semana ensimismados y recién cuando nos acordemos ir a compartir.
Jesús nos enseña a vivir de otra forma. El momento de compartir es hoy. El pan es Su palabra y todo aquello que nos acerque a su presencia. Debemos procurar no tener condiciones para compartir, siempre que se nos presente la oportunidad, como hijos de Dios, tenemos el deber de hacerlo.
¿Con quién debemos compartir el pan?
“A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva” Lucas 6:30
Cuando se trata de compartir no cuentan clases sociales o niveles económicos. Dios no elige a sus hijos en base a esos argumentos que el mundo enseña. El pan es para todos y como cristianos deben compartirlo con quién podamos.
No existe nada mas gratificante que compartir la obra de Dios, a través de una cena, un café, un sermón e incluso un vaso con agua. Cualquiera que sea nuestro bien, es preciso entregarlo para honrar su Santo Nombre.
Jesús no fue un hombre lleno de lujos que regalaba dinero a los menos pudientes. Éste es el concepto de hombre “generoso” que el mundo enseña. Jesús entregaba algo mucho más valioso que no puede comprarse.
Las enseñanzas de nuestro Padre, la manera correcta de vivir, sus dones al servicio de Dios. En ese encuentro cambiaba la vida de muchas personas sin mirar su condición.
¿Cómo compartir el pan?
“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” 2 Corintios 9:7
En un trabajo de medio tiempo que hice como niñera, conocí una mujer que representa la manera en que Dios nos llama a compartir.
Era la madre de los niños que yo cuidaba, estaba siempre ocupada y por eso requería mi servicio. Pocas veces vi una persona que se preocupara y ocupara tanto al mismo tiempo, mantenía un perfecto equilibrio, pero no solo con sus hijos, también conmigo que era prácticamente un desconocida.
Cuando vino el invierno me compartió frazadas, en momentos de dolor me compartió palabras de aliento. Algún día incluso me dio un pan, que fue compartido en mi casa después.
La cualidad era que compartía alegremente. Jamás hubiese pensado que para ella era una obligación, pues lo hacía de corazón y con felicidad.
Obstáculos al momento de compartir
“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” Filipenses 2:3
Nuestra naturaleza pecaminosa hace que tendamos al egoísmo, esa es la característica que nos impide compartir.
Pensamientos cómo “si doy esto voy a tener menos” “prefiero guardar la prédica para mí, así solo yo soy salvo” “no tengo lo suficiente para mí, menos compartir a otro” son sumamente egoístas y no conforme a la voluntad de Dios. Para poder compartir el pan es necesario despojarnos del ego, esto no se trata de nosotros, sino de algo muchísimo mas importante.
Conclusión
Una vez hablé con un incrédulo que me preguntaba por qué sí mi Dios existía, permitía que unos tuviesen tanto y otros tan poco. Ay queridos, no es obra de Dios que la humanidad sea egoísta y no quiera compartir.
Dios hizo todo de manera justa y en Su palabra está nuestra salvación. El encuentro en Cristo, entendiendo el pan como la justificación para conectar con nuestros hermanos a través de él, es una bendición.
Debemos aprovecharla sin dudar ó condicionarnos por lo que es socialmente aceptado. Recordemos que estamos en este mundo para hacer la voluntad del padre, no la nuestra.
Dios es amor y , como hijos suyos debemos compartir felices, porque en ese acto reafirmamos su bondad y misericordia.
Redactado por: M. para publicación exclusiva en predicasbiblicas.com
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