Mensajes Cristianos
Prédica de Hoy: ¿Soledad? ¡NO! Estamos llenos y acompañados
Mensajes Cristianos Texto Bíblico:“¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar, Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra.” Salmos 139:7-10
Introducción
Desde la creación del hombre en el Génesis, podemos encontrar una afirmación de Dios cuando comenta que “no es bueno que el hombre este solo”. Lo podemos tomar como una alusión a una pareja, pero no necesariamente debe ser así. Como seres vivos todos hemos sentido los latigazos de la soledad, incluso los animales pueden llegar a sentirse solos y se alegran enormemente cuando llega su amado dueño.
La soledad
La soledad puede definirse como un estado de aislamiento emocional o físico, donde nos sentimos sin la compañía personas que nos generen confianza y seguridad. Muchas veces las personas entran en ese momento de soledad cuando van camino a sus trabajos en bus o en autos. A pesar de estar rodeados de personas, los desconocidos pueden aumentar ese sentimiento de temor al desvalijarnos de nuestra seguridad.
La soledad física consiste en estar sin compañía presencial, cuando no tenemos a nadie conocido alrededor. Esta situación se puede presentar por infinitas circunstancias. Pero quiero resaltar unas pocas el día de hoy.
Soledad – Cuando te abandonan
Creo que muchas veces nos hemos sentido abandonados en nuestras vidas, hablando en primera persona, muchas veces me sentí solo, cuando iniciaba un proyecto. Cuando de niño no me iban a buscar al colegio, cuando algunos “amigos” se apartaron de mí. Es un sentimiento realmente doloroso. Hay personas que fingen amar la soledad, pero es una mentira que encubre muchos sentimientos débiles.
Algunas personas fueron dejadas a la suerte por sus seres queridos, en momentos de dificultad, cuando estuviste endeudado, ¡imagina! Cuanto dolor y confusión debe sentir un niño que fue abandonado en la calle o una relación acabada cuando la mujer salió embarazada y el padre no quiere responder. Son sentimientos muy dolorosos que nos lastimaran por mucho tiempo. En algunos casos puede ser durante toda la vida.
Ser abandonado es muy común en la actualidad. Las causas pueden ser por motivos sociales como un cambio radical en nosotros, situación que espanto a las personas que nos rodean o viceversa y somos nosotros los que cambiamos, teniendo como resultado que las personas huyeran de nuestro lado. Las combinaciones son infinitas pero la razón principal podría considerarse espiritual.
El aparente abandono del Señor
Recordando a Job cuando lo “perdió todo”; meditando en José, cuando fue vendido por sus hermanos, pensando en ellos puedo imaginar esa situación tan terrible y emocionalmente impactante, ¿Dios los abandono? ¿Cómo puede ser posible si eran fieles al Señor?
La respuesta es ¡no! Dios no te abandona ni te abandonara. Estos momentos de dificultad transitoria vienen a transformarnos, a moldearnos. Vienen a impactar a la humanidad para reflejar el gran poder transformador de Dios.
Soledad – Sentirse solo no es estar solo
En ocasiones podemos estar rodeados de personas y sentirnos muy solos. A veces el problema no son las personas alrededor si no nosotros mismos, que estamos bloqueados por temor a ser heridos. Las personas notan dicho bloqueo y no intenta interactuar con nosotros. Ese conflicto debe ser erradicado de nuestras vidas.
La necesidad lleva a la soledad
Por querer agradar a los demás, muchos de nosotros hemos cometido ciertas locuras como adquirir deudas, hacer actos vergonzosos y más. La necesidad de ganarnos una compañía nos hacer trabajar en la dirección equivocada. No son necesarias estas cosas para llamar la atención de las personas, nada mejor que ser genuino para obtener relaciones genuinas.
Tomar cosas que no necesitas para llenar esos vacíos que ocasiona la soledad es mas contraproducente que beneficioso. Como dijimos al principio, “no es bueno que el hombre este solo”. Sustituir personas por objetos no solucionara tu situación. De hecho, todos venimos con un vacío, una necesidad de amor especifico, es el amor de Dios, algo que nada ni nadie puede sustituir.
Debemos darnos una oportunidad
Nuestra autoestima y la percepción con la cual nos vemos a nosotros mismo se ve frecuentemente pisoteada cuando nos sentimos solos, vacíos o abandonados. Entendamos que no podemos ser agradables ante todos, y no todos serán agradables para nosotros. Eres importante, único y especial para las personas correctas.
Que tu familia o seres queridos te abandones no es el fin del mundo, es el comienzo para que la gloria de Dios se manifieste en ti, “aunque tu padre y tu madre te abandonen, con todo te recogerá el Señor”. Hay un propósito en todo lo que vives. Debemos aceptar ese propósito, buscar de Dios y tratar de escuchar Su voz, captar esa señal que nos quiere indicar el paso a seguir. Eres valioso para el Señor y Él quiere restaurar tu vida.
Conclusiones
El abandono y la soledad son sentimientos que aman radicarse en lugares donde no pertenecen. No le des asilo. Recházalos en el nombre de Jesús, tu Padre, tu Protector y Guardador esta contigo a donde quiera que vayas. Cree en esa palabra, confía en Su verdad, rodéate de gente que te valore y te anime a acercarte a el Señor.
No le des la bienvenida a la tristeza, abre tu puerta a Jesús. Él quiere pasar a tu casa y cenar contigo (Apocalipsis 3:20), no estas solo. Si te sientes solo busca refugio en la iglesia, sal con tus amigos, todo menos alimentar ese sentimiento que quiere consumirte. Cristo siempre está a la puerta.
Bendiciones.
© Ricardo Hernández. Todos los derechos reservados.






