Mensajes Cristianos
Mensajes Cristianos Texto Biblico: Salmo 24:3-6
Introducción
Cuanto amor, cuanta paciencia, tiene nuestro Dios amado para con nosotros sus hijos; siempre que medito en la enseñanza que nos da en su palabra respecto al alfarero, digo: ¿Qué somos? para que un Dios tan inmensamente grande haya puestos su mirada sobre nosotros. Y digo a la vez: Somos su obra completa, somos sus amados, los hijos que Él escogió tener, no lo elegimos nosotros a Él.
Él nos eligió a nosotros, y como hijos de Dios debemos estar seguros de que el que comenzó la buena obra en nosotros la terminará. Estar seguros que esta vasija será como Él la quiere, la moldeará y la preparará para ser usada para su propósito.
Jeremías 18:5-6 “…Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? Dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel…”
Dios trabaja sin cesar en nuestro ser interior
Para ser usados por Dios, por su gracia, y su misericordia, Dios pone un especial cuidado y toda su atención en nuestro corazón. Constantemente somos disciplinados y corregidos para que nuestro corazón se mantenga limpio, puro, santificado por su misma presencia. El corazón es el manantial de vida. De el procede el bien y el mal, conforme a lo que cada uno de nosotros queremos vivir. Proverbios 4:23 “…Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida…”
Un corazón puro es aquél que es trabajado y moldeado por Dios. Un corazón de barro, manejable en las manos del alfarero, que no pone resistencia, que ha aprendido a amar, a perdonar y perdonar, siempre perdonar. Que la palabra de su Padre ha hallado cabida en su corazón, que tiene por grato los dichos de Su boca, y en Su Palabra se deleita y medita cada día.
- Proverbios 23:26 “…Dame hijo mío tu corazón y miren tus ojos por mi camino”
- Salmo 3:1-2 “…Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán”
La primera pregunta que nos hace el salmista es; ¿Quién subirá al monte Jehová?
El nos está diciendo: ¿Quién subirá delante de Dios? ¿Quién estará delante de su presencia? ¿Quién habitará dentro de su tabernáculo? Nosotros, los hijos de Dios que hemos recibido un corazón hecho nuevo, limpio, puro, por su gracia divina mediante la fe
Nosotros que hemos sido lavados por la sangre de Cristo de todas nuestras iniquidades, impurezas y rebeliones, que nos hemos entregado en las manos de Dios, y le hemos permitido que nuestro corazón sea santificado por Su Espíritu Santo.
El camino de santidad es cuesta arriba, donde tenemos que subir para encontrarnos con Él. Solo buscando fervientemente el rostro de Dios, recibiremos toda clase de bendiciones que nuestro Señor Y Dios ha preparado para todos los le amamos.
1 Corintios 2:9 “…Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó. Ni han subido en corazón de hombre. Son las que Dios ha preparado para los que le aman…”
¿Cual es el primer y gran mandamiento y el segundo mandamiento, del cual depende toda la ley?
Mateo 22:37-40 “…Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el Segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”
Amén, he aquí el fundamento principal para entrar en el tema de hoy. Solo cumpliendo este precepto con el poder de Dios y la ayuda de Su Espíritu Santo, puede irse conformando nuestro corazón en un corazón puro, del cual proceden todas las cosas buenas.
Puede en este momento decir conmigo; “…Los ojos de mi Padre están sobre mi vida” “…Su poderosa Palabra ilumina mi corazón, y en él habita la plenitud de Su Santo Espíritu” Amén. Dios es con nosotros, en Él hay plenitud de gozo. Mateo 5:8 “…Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios…”
El primer mandamiento, el cuál dice: Amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente, Dios nos está diciendo: Nada haya en vuestro corazón que me aparte de sus vidas. Yo soy la vida en vuestro corazón, si vuestro corazón está lleno de mi amor, de mi Palabra, de mi Espíritu. Yo soy quién les da vida y vida en abundancia.
Segundo mandamiento; amar al prójimo
Si tenemos vida en Él ¿Cómo no amar al prójimo?, que es el segundo mandamiento. Romanos 13:10 “…El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor”
Si el prójimo es mi hermano, por quién Cristo también se entregó, sacrificando su vida, derramando su sangre preciosa en la cruz del calvario por él, como por cada uno de nosotros sus hijos que hemos renacido a una nueva vida espiritual. Y en ese perfecto amor de Cristo debemos permanecer para que nuestro corazón se mantenga puro, como Dios así lo quiere. 1 Juan 2:10 “…El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo…”
Los hijos de Dios debemos cuidar nuestro corazón por sobre todas las cosas
El corazón del hombre es la vida misma, es el tesoro de nuestra vida, es la salud, la felicidad, la paz, y el gozo de nuestra alma.
Tener un corazón puro, es tener un corazón nuevo, limpio, confiado, saludable. Solo así podemos decir que nuestro corazón está siendo conformado al corazón de Dios.
1 Samuel 16: 7 “…Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo deshecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; porque el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón…”
Jehová mira el corazón
David era un hombre conforme al corazón de Dios, los ojos de Dios estaban sobre David. Como hoy Sus ojos están puestos sobre nuestro corazón y está trabajando en lo profundo de nuestro ser. Si es que nosotros dejamos que Él nos moldee, de nosotros quiere hacer una nueva vasija que esté preparada para llevar dentro Su gloria, Su Santa Unción y Su poder.
Un corazón nuevo es un corazón transformado, sano, limpio, purificado, santificado, confiado, lleno de amor, piedad, contentamiento y misericordia. Es un corazón que ha aprendido a confiar en Dios su creador. Que sabe esperar en Él, que está seguro de la victoria, aunque este pasando por medio de la tormenta su corazón está confiado en su amado Dios y Señor Jesucristo.
Tener un corazón nuevo es aquél hijo de Dios que aprendió a poner sus ojos en Jesús
El hijo que ha dejado de mirar los problemas como propios, que no mira las circunstancias adversas de la vida, que sabe en quién a puesto su confianza, y no se deja mover por los vientos ni las lluvias. El hijo que está seguro, parado firme sobre la roca eterna, su vida está plantada y arraigada en Jesucristo su Señor y su ayudador (Lucas 6:46-49).
Los hijos de Dios que tenemos un corazón puro, no por nuestras obras, sino por su gracia derramada en su precioso sacrificio. Somos hijos renacidos de una cimiente santa, pura, que es Jesucristo, que hemos puesto nuestras vidas en las manos de Dios.
Confiamos que Él tiene el absoluto control, que ya no buscamos la solución fuera de Cristo. Nos resguardamos en Su palabra en la cual hay vida, paz, seguridad, la cual nos sostiene firme y nos ayuda a salir de la prueba, la tentación, la aflicción, persecución, enfermedad etc.
Conclusión
El corazón es el asiento de nuestras emociones, pensamiento, voluntad. Es allí donde se producen las buenas o malos pensamientos y acciones. Si estamos centrados en Cristo y en su voluntad, nuestro corazón estará seguro y confiado en que todo lo que hagamos, le llevaremos gloria a Dios y alabanzas a Su nombre. Salmo 33:20-21 “…Nuestra alma espera en Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en el se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado…”
© Pedro Blanco. Todos los derechos reservados.