Predicas Cristianas
Predicas Cristianas Prédica de Hoy: Conocer a Dios
Texto Bíblico: Job 42:5
Tema: Transformando tu Fe a través de la Biblia y la Verdad
Introducción
Nunca antes de entregar mi vida a Cristo me hice esta pregunta: ¿Cómo puedo conocer a Dios? Nunca antes había leído la Biblia. Solo repetía lo que había escuchado o me habían enseñado: que existía un Dios. Pero, realmente no lo conocía. No sabía cómo era, qué esperaba de mí ni qué planes tenía para mi vida. Incluso después de recibir a Cristo en mi corazón, no imaginaba siquiera la dimensión de ese encuentro.
Ha sido solo a través de la búsqueda personal que he logrado entender cuán grande, poderoso, sanador, omnisciente, omnipresente, misericordioso, amoroso y proveedor es nuestro Dios. Al aprender más sobre cómo conocer a Dios, descubrí que puedo hablar con Él directamente y que Él utiliza Su palabra para contestarme. Este no es solo un privilegio mío, sino de todo aquel que lo busca en espíritu y en verdad. Descubrí, como Job, que solo de oídas lo había oído, pero ahora mis ojos lo ven.
Me he dado cuenta al conversar con algunos hermanos en Cristo que, al igual que yo en su momento, “creen” en Dios, pero en un Dios lejano, castigador, al cual no podemos fallarle. Creen en un Dios que se molesta si dejamos de ir un domingo a la iglesia o si no asistimos a estudios bíblicos o actividades. De esta forma, comenzamos a seguir a un dios por miedo o por el “qué dirá” el pastor, pero no por convicción.
Cuando hacemos las cosas por presión y no por convicción, los únicos que se engañan somos nosotros mismos. La palabra de Dios dice: “No os engañéis, Dios no puede ser burlado; porque todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gálatas 6:7). Nada gano yendo a la iglesia por obligación porque Dios conoce mi corazón. No puedo hacer las cosas solo para agradar o quedar bien con alguien.
Ojo, no estoy diciendo que esté bien dejar de asistir a la iglesia o de participar en las actividades que se realizan en ella. Lo que sí debemos hacer es buscar conocer a Dios más profundamente a través de Su palabra, para no dejarnos sorprender o manipular por aquellos que dicen tener la verdad. La Biblia dice: “Mi pueblo perece por falta de conocimiento” (Oseas 4:6).
Ser cristiano es creer en Jesucristo, y para creer en Él hay que conocerlo. Y para conocer a Dios, hay que buscarlo en cada pasaje de la Biblia diariamente y a cada instante de nuestra vida, poniendo en práctica Sus enseñanzas.
Si bien es cierto que nuestros guías espirituales son los pastores, eso no nos excluye de buscar personalmente y crecer en el conocimiento de la palabra. Me atrevo a decir que si buscamos a Dios diariamente, Él nos hablará directamente y nos dará el discernimiento necesario para evitar que nuestra fe sea manipulada. No debemos pensar que por “obras o el dinero que damos” estamos más cerca de Dios.
Dios no es un Dios castigador que no comprende nuestros problemas. Sus pensamientos son diferentes a los nuestros. Como dice el libro de Jeremías: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11).
Sin duda, es un reto aprender y practicar la palabra de Dios, pero no debemos olvidar que Jesucristo vino a este mundo para ser nuestro ejemplo. Nos demostró que, si lo seguimos, también nosotros podemos hacer lo que Él hacía. La Biblia dice: “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago también él las hará; y mayores que estas hará; porque yo voy al Padre” (Juan 14:12).
¿Qué nos impide conocer a Dios?
Hay algo que nos impide conocer a Dios: el pecado. Si alguna vez hizo algo malo, sabe qué es el pecado: desobedecer a Dios. La Biblia dice en Romanos 3:23: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Romanos 6:23 explica que el castigo por el pecado es la muerte: la separación de Dios para siempre en el infierno.
No importa cuánto nos esforcemos, no podemos salvarnos a nosotros mismos. No podemos ganar el cielo siendo buenos, asistiendo a la iglesia o siendo bautizados. Esta es una mala noticia. ¡Pero no se preocupe! Dios nos ama tanto que envió a su único Hijo, Jesús, a la tierra. Él vivió una vida perfecta, sin pecado, y después murió en la cruz para recibir el castigo por nuestros pecados (Romanos 5:8). Tres días después, resucitó y ahora vive en el cielo, pero nos dejó Su Espíritu que habita en todo aquel que cree en Él.
Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Para conocer a Dios y vivir en el cielo después de morir, debe aceptar a Jesús como su Señor y Salvador personal.
Conclusión
Aceptarlo es el primer paso, y esto implica estar dispuesto a que Dios obre en su vida. En ese momento comienza su caminar cristiano, un camino que seguirá avanzando y creciendo conforme se alimente diariamente de la palabra de Dios.
Recuerde que usted no es cristiano porque asista a la iglesia, porque sirva en el coro, porque evangelice o porque dé un diezmo generoso. Usted es cristiano porque conoce, ama y sirve a Cristo, porque reconoce el sacrificio de la cruz.
“Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos” (Mateo 24:24). Este versículo me motiva a leer más Su palabra y a pedir sabiduría y discernimiento para no ser engañada.
Si deseamos conocer a Dios plenamente, debemos buscarlo en oración, en su palabra y en cada momento de nuestra vida. Solo así lograremos tener una relación íntima con Él y seremos capaces de experimentar Su presencia de manera real y transformadora.
© Maria Elena Cruz. Todos los derechos reservados.






