No te hagas el distraído

Luis Alberto Coria

No te hagas el distraído

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Prédica de Hoy: No te hagas el distraído

El domingo pasado hablamos de la importancia de sumergirnos en el río de Dios, en ese torrente de aguas de vida que descienden desde el trono mismo del Altísimo; veíamos allí la importancia que tiene el ser llenos del Espíritu Santo pues nos dota del poder de Dios y hace que su presencia se manifieste a través de nuestras acciones.

Lo que el Señor nos esta diciendo es que Él necesita que todos sus hijos se sumerjan en el río, sean envestidos de Su poder para que Su obra se vea realizada en todo lugar.

Y había un párrafo que quizás muchos no le prestaron atención en el cual el Señor nos decía que debemos someternos a su corriente sin oponer ninguna resistencia a fin de ser libremente arrastrados por esa poderosa corriente que nos puede llevar a cualquier sitio del mundo y manifestar la presencia del Señor a través de prodigios, milagros, una predicación, o cualquiera sea la manera en que el Señor desee usarnos, cosa que en la realidad muchos cristianos se hacen los distraídos, y no lo hacen.

Leamos La Palabra de Dios en Nehemías 4:13-18

“Entonces por las partes bajas del lugar, detrás del muro, y en los sitios abiertos, puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos. Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas. Y cuando oyeron nuestros enemigos que lo habíamos entendido, y que Dios había desbaratado el consejo de ellos, nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea. Desde aquel día la mitad de mis siervos trabajaba en la obra, y la otra mitad tenía lanzas, escudos, arcos y corazas; y detrás de ellos estaban los jefes de toda la casa de Judá. Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada. Porque los que edificaban, cada uno tenía su espada ceñida a sus lomos, y así edificaban; y el que tocaba la trompeta estaba junto a mí”.

Debemos considerar que siempre los extremos son poco convenientes en la gran mayoría de los casos, y en la vida cristiana hay dos extremos que realmente lo son si queremos cumplir con la perfecta voluntad del Señor como Él nos indicara diciendo:

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura,…..” Romanos 12:2-3, y luego en Apocalipsis: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” Apocalipsis 3:15-16.

En el primero de los casos, el Señor esta hablando de aquellos que asumen que el ministerio, don o talento que el Señor les ha entregado les pertenece a ellos y lo emplean para alimentar su propio ego y no para exaltar al dador absoluto de toda Gracia y poder.

Estamos hablando de aquellos que les resulta demasiado agradable que le digan cuanto les usa el Señor, u hacen ostentación personal de aquello que en definitiva no les pertenece sino que es de Dios, pues “si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ……; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, …….. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” Santiago 3:14-17.

Y en el segundo caso, el Señor esta hablando de aquellos que pudiendo hacer muchas cosas para la obra, pudiendo ser usados en gran manera para manifestar la Gloria de Dios y extender el Reino a todo lugar y criatura, se limitan a hacer lo justo y necesario; se trata este de un extremo poco agradable para el Señor, ya sea que actúen de esta manera porque buscan un reconocimiento explícito de los hombres, “porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” Hebreos 11:6.

O porque asumen una posición cómoda y egoísta, considerando su propio bienestar y salvación, pero sin importarles lo que a los demás pudiera acontecerles, dejando de lado a Dios, “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” 2 Corintios 5:14-15.

Lo que cada uno de los cristianos debemos tener siempre presente es que fuimos escogidos por Él, entonces “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios” 1 Juan 3:1, y “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición” 1 Pedro 3:8-9; y si todos nosotros hemos sido escogidos es porque todos nosotros debemos cumplir una importante misión para nuestro amado Rey y Salvador, Jesucristo, aunque nos sintamos incapacitados, o débiles, o con poco conocimiento.

Dios le dijo a Moisés: “Moisés, quiero que vayas y liberes a mi pueblo”, entonces Moisés le contestó: “Señor, yo no puedo hacer eso, no sé expresarme bien, no soy elocuente, yo no sé hablar. No puedo presentarme ante el faraón”; cuantas veces escuchamos expresiones así, simples excusas de hombre para no hacer lo que Dios les está ordenando hacer, apartándose de esta manera de la voluntad del Señor e ingresando en el desierto de la rebeldía.

Podemos ver que Dios no reprendió a Moisés por decir esto, ni se puso furioso porque esa no era más que la manifestación de la insuficiencia humana de Moisés, las actitudes carnales que aún permanecían en él, y que no hay nada de malo en eso siempre y cuando no hagamos una bastión inexpugnable para el Señor de esto, ya que hemos sido creados para ser de ese modo y Dios no nos considera nunca culpables por sentirnos inadecuados cuando nos pide que hagamos algo.

Pero a continuación Dios le dijo a Moisés: “Ya sé que no sabes expresarte, pero te voy a decir lo que voy a hacer. Tú ve a Egipto y yo seré tu lengua y hablaré a través de ti”, el Señor le estaba diciendo que Él allanaría los caminos, que no sería Él, sino el que estaba con Él quien haría la obra; aún así, Moisés siguió poniendo excusas: “Mira Señor, creo que lo mejor sería que te busques a otro que hable mejor, que sea más que yo”, y la Palabra nos dice que “Entonces Jehová se enojó contra Moisés” Éxodo 4:14.

La primera vez Moisés estaba diciendo: “No puedo hacer una cosa así, no soy mas que un hombre” y Dios le contestó: “Ya lo sé. Yo te he creado de ese modo, pero yo lo haré por medio tuyo”; pero cuando Moisés le dijo la segunda vez: “Mira Señor, será mejor que te busques a otro”, lo que estaba diciendo realmente era: “Señor, no puedo hacer eso y creo que tú tampoco puedes”.

Cuando Moisés desafió a Dios de este modo, despertó su ira en su contra, y este es un buen punto para recordar que cuando Dios nos desafía a que hagamos algo y comenzamos a poner excusas de hombre para no hacer nuestra parte de la tarea, estamos contendiendo con Él, estamos dudando de Su capacidad para hacer todo lo que tiene planeado.

A Dios no le preocupa que su reacción inicial sea la de echarse atrás, pero una vez que Él le ha recordado que Él va a estar con usted en aquello que le ha pedido que haga, y que va a hacer por medio suyo lo que ha dicho, y usted se echa atrás, entonces es cuando ha contendido con Dios y es como si le hubiera dicho: “No creo que tú tampoco puedas hacerlo”.

¿Ha descubierto usted alguna vez la manifestación de la gloria de Dios en su propia vida?, ¿Cuántas veces ha pensado usted que las cosas han pasado de manera accidental y luego ha descubierto que fue por voluntad divina que estuviera donde estaba, o hiciera lo que hizo?; ¿Se acuerda del bajito Zaqueo subido en el sicómoro?, Lucas 19:1-10, sucedió que “casualmente” fue el árbol por debajo del cual pasaría Jesús.

Entonces el bajito y gordito Zaqueo, sobre la rama del sicómoro, miró hacia abajo y se felicitó a sí mismo porque no quería que nadie se diese cuenta de que tras aquella fachada de hombre de negocios se ocultaba un corazón que buscaba; y “casualmente” el Señor Jesús miró hacia arriba, lo vio, lo llamó por su nombre y le dijo que bajase del árbol. ¿Sucedió por casualidad?, ¡¡NO!!, Jesús sabía su nombre y Zaqueo estaba allí por voluntad divina, debemos comprender que en la vida del cristiano nada sucede por casualidad, sino por voluntad divina.

Cuando la mujer de Samaria fue al pozo, sucedió que “por casualidad fue a la hora del mediodía y se encontró allí a Jesús sentado”, Juan 4:1-42, no sucedió casualmente, fue por voluntad divina; cuando Nicodemo fue a Jesús de noche, “casualmente se encontró con que Jesús estaba aún levantado”, Juan 3:1-15, y seguramente se sorprendió mucho al encontrarle, pero sin darse cuenta de que el Señor sabía que iba a ir y le estaba esperando por voluntad divina.

Por esa misma voluntad divina que sucedieron todas estas cosas escritas en la Biblia es que tú entregaste tu vida a Cristo; por esta misma voluntad divina es que tú recibiste tu ministerio, don o talento para que lo pongas a disposición de aquellos que necesitan conocer al Señor a través tuyo.

Recuerda que a Dios no le preocupa que al principio hayas querido echarte atrás, pero ahora Él te ha recordado que Él va a estar contigo en aquello que te ha pedido que hagas y que va a hacer por medio tuyo lo que ha dicho, y si te echas atrás, entonces es porque quieres contender con Dios, es como si le estuvieras diciendo: “Creo que tú tampoco puedas hacerlo”, lo cual te convierte en un rebelde y desobediente.

El Señor ya ha depositado en ti todo lo que debía depositar; el Señor ya hizo en ti todo lo que debía hacer; y el Señor ya te ha dicho cual es la parte de la tarea que debes cumplir para engrandecer Su Nombre y Su Reino; ahora está solamente en ti, el cumplir con su perfecta voluntad, en sujeción y obediencia.

© Luis Alberto Coria. Todos los derechos reservados.

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Luis Alberto Coria
Autor

Luis Alberto Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, soy un Pastor jubilado. Estoy casado con Nora Griselda Correa; tenemos cuatro hijos. Tuvimos una iglesia en Córdoba, Argentina, que formaba parte del ministerio El Nuevo Pacto. Somos fieles seguidores de la palabra de Dios.

1 comentario en «No te hagas el distraído»

  1. Amén que poderosa predica llena de luz Divina que alumbra nuestro entendimiento pastor Coria agradecemos a Dios por usted y le comunico que ya somos cuatro iglesias las que somos enseñados por medio de sus predicas siga así usted es nuestro pastor y seguimos creciendo

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