Predicas Cristianas
Prédica de Hoy: Humildad y mansedumbre
Predicas Cristianas Lectura Bíblica:
Efesios 4:1-2 (RVR1960) “La unidad del Espíritu Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, 2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor“
Efesios 4:1-2 (NTV) “Por lo tanto, yo, prisionero por servir al Señor, les suplico que lleven una vida digna del llamado que han recibido de Dios, porque en verdad han sido llamados. 2 Sean siempre humildes y amables. Sean pacientes unos con otros y tolérense las faltas por amor“.
Introducción
El andar del creyente, Pablo en este pasaje nombra unas virtudes que deben ser visibles en el andar de cada creyente, por eso el dice andén como es digno del llamado que tienen, el señor nos ha llamado para ser diferentes.
El apóstol dice como debe ser, con humildad y con mansedumbre o amabilidad como la traducen las versiones más recientes.
Vamos a ver esta noche como es vivir humildemente y mansamente. Dos virtudes que van de la mano igual como mirábamos el sábado la fe y la paciencia.
Humildad
La humildad es descrita como el joyero de las demás virtudes. Es decir es donde se guardan todas las demás virtudes. ¿Usted sabe que es un joyero?.
En la época de Pablo la cultura que gobernaba el poder intelectual eran lo griegos y para ellos hablar de humildad era algo despreciable, hablar de humildad era bajeza, es más siempre que usaban la palabra humildad iba acompañaba de calificativos como rastrero, osea algo bajo.
Pero en el cristianismo la humildad tiene un valor grandísimo, entre más humildad haya en una persona más grandeza tiene.
(a) La humildad cristiana viene del conocimiento propio.
“Es la virtud por la que una persona llega a ser consciente de su propia indignidad, como resultado del más íntimo conocimiento de sí misma.»
Casi siempre tendemos a querer ser reconocidos, a que la gente nos vea, nos reconozca como algo, digan algo bueno de nosotros, querer ser el centro de atención, ocupar los primeros lugares.
Ejemplo de humildad – Jesús
Jesús hablando de esto dijo cuando fueres invitado a algún lugar no te sientes en las primeras sillas, sino en las de atrás, es mejor que te digan hola porque está por allá tan atrás, hágase aquí adelante y no que le digan, hola qué pena, está silla está reservada para alguien, se podría hacer un poco más atrás.
El humilde no anda diciendo lo que es, o lo que tienen, es mejor que la gente lo diga, es mejor que la gente se de cuenta.
Proverbios 15:33 (TLA) “Quien obedece a Dios gana en sabiduría y disciplina; quien quiera recibir honores debe empezar por ser humilde“.
Es necesario tener claro siempre, que no somos nada humanamente, no somos nadie, ojo, estoy diciendo humanamente, nosotros los cristianos sabemos lo que somos en Dios, pero reconocemos que es por Él, no somos nosotros.
Ejemplo. Nabucodonosor
La mayoría de personas tienden a estratificar las personas de acuerdo a su nivel de estudio, posición social, la cuenta bancaria, la familia de la que vienen, pero no pueden reconocer que es Dios lo que te define, es El quién nos define, el que nos da el valor, es Dios.
La humildad no tiene nada que ver con pobreza, hay gente que tienen dinero y son muy humildes, hay otros que no tienen y son orgullosos.
Filipenses 2:3 (NTV) “No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes“.
Este pasaje y los que lo siguen es una clara exposición de lo que es la verdadera humildad, el apóstol dice, no traten de impresionar, no hagan algo por ser vistos o reconocidos, no hagan algo por llevar la contraria, consideren siempre a los demás como superiores a usted mismo, esto es una bomba.
Que yo considere que alguien es mejor que yo, esto para el ego del ser humano cuesta muchas veces, generalmente cuando las personas son buenas para hacer algo les cuesta aceptar que haya alguien que sea mejor que el, pero mi hermano este es el llamado de la bendita palabra, considere a los demás como mejores a usted.
Ahora esto no es vivir con un complejo de inferioridad, donde nos vemos que nada podemos hacer y pobrecitos, no es eso, es que a pesar que seamos buenos para algo podamos ser consientes que hay mejores que nosotros, que no somos mejores que nadie.
Ejemplo de Jesús
Más adelantico el apóstol coloca el ejemplo de Jesús. El cual siendo en forma de Dios.
Resiste a los soberbios
Humildad, tenemos que ser humildes, el apóstol Pedro dice que Dios resiste a los altivos pero da gracia a los humildes o muestra su favor o da su ayuda a los humildes.
Ejemplo. La carreta vacía
Cuando veo una persona hablando demasiado, presumiendo de lo que tiene, siendo prepotente y haciendo sentir menos a la gente, tengo la sensación de estar oyendo a mi papá diciendo ” cuanto más vacía la carreta mayor es el ruido que hace”.
Necesitamos reconocer lo que somos, el apóstol Pedro dice que la vida del hombre es como la neblina, como la hierba que hoy es y mañana es echada al fuego.
(b) La humildad cristiana se produce cuando nos colocamos al lado de Cristo.
Mientras nos comparemos con otros como nosotros, puede que no salgamos mal librados de la comparación. Es cuando nos comparamos con la perfección cuando vemos nuestro fracaso.
Uno puede considerarse muy buen pianista hasta que oye a alguno de los grandes intérpretes del mundo. Uno puede considerarse un buen ajedrecista hasta que se compare con cualquiera de los grandes maestros.
Uno puede creerse un buen investigador hasta que conozca la vida de los grandes descubridores. Uno puede creerse un buen predicador hasta que escuche a uno de los príncipes del púlpito.
La propia satisfacción depende del nivel con el que nos comparemos. Si nos comparamos con nuestros semejantes, puede que nos demos por satisfechos. Pero el modelo cristiano es Jesucristo, y Dios nos demanda la perfección; y al colocarnos bajo esa estatura no nos queda lugar para el orgullo.
La medida de Cristo
El apóstol Pablo dice hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe, a un varón perfecto a la estatura de la plenitud de Cristo.
La mansedumbre
Efesios 4:1-3 (continuación)
La segunda de las grandes virtudes cristianas es la que la versión Reina-Valera llama mansedumbre, y que hemos traducido por amabilidad o cortesía.
Una persona mansa es una persona amable, usted sabe que es ser amable. ¿Ha pensado en eso?.
Una persona mansa es una persona fácil de amar, es fácil de tratar, es fácil de convivir con ella. Es amable. No solo ama a las personas sino que las personas tienden a amarle también.
La palabra mansedumbre tiene dos connotaciones
1. Se define mansedumbre como el término medio entre el exceso de ira y la total incapacidad para sentirla. El hombre que es manso es el que siempre se indigna en el momento adecuado, cuando es debido, y nunca cuando no tiene motivo.
Para decirlo de otra manera: el hombre que es manso es el que siente indignación por las injusticias y los sufrimientos de los demás, pero nunca se indigna ante las injusticias y los insultos de los que es objeto.
Ejemplo. Moises
Números 12:3 (RVR1960) “Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra“.
Vemos cómo Moisés a pesar que estaban hablando de el aún así no se indigno, antes luego abogó por ellos ante Dios.
2. Es la palabra griega que se usa para definir a un animal que ha sido domado y domesticado para obedecer y estar perfectamente controlado. Por tanto, el hombre que es manso es el que tiene todos los instintos y las pasiones bajo perfecto control.
El animal domesticado aunque tiene todo el poder para no dejarse dominar aún así se somete.
No sería justo decir que tal hombre tiene un dominio propio total, porque tal cualidad rebasa la capacidad humana. Pero sí sería correcto decir que el que tiene esta cualidad vive totalmente bajo el control de Dios.
Así que esta es la segunda gran característica de un verdadero miembro de iglesia. Es el hombre que está tan controlado por Dios que se indigna cuando debe indignarse, y nunca cuando no debe.
Ejemplo. Jesús cuando derribo las mesas de los cambistas.
1 Timoteo 6:11 (RVR1960) “Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre“. Uno de los últimos encargos de Pablo a Timoteo
Jesucristo dijo bienaventurados los mansos porque ellos heredarán la tierra. Aprendan de mi que soy manso y humilde de espíritu y hallaréis descanso para vuestras almas. ¿Cuando hallamos descanso?. Cuando aprendamos a ser mansos y humildes
Conclusión.
Necesitamos acercarnos más al Señor, que sea el Espíritu Santo ayudándonos a formar estas dos grandes virtudes en nuestras vidas, ayudándonos a ser humildes pero también mansos.
© Luis Alberto Ortiz. Todos los derechos reservados.






