Las Bienaventuranzas

José R. Hernández

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Bosquejos Biblicos.. Bienaventurados los que sufren por el Reino

Predicas Cristianas

Prédica de Hoy: Las Bienaventuranzas

Predicas Cristianas Texto Biblico: Mateo 5:1-12

Introducción

Como todos sabemos, Jesús vino a este mundo para salvar a la humanidad. Durante Su tiempo aquí en la tierra, Él fue bautizado [1], fue tentado [2], y después de iniciar Su ministerio comenzó a llamar a sus discípulos [3].

Algo de sumo interés es que cuando Jesús llamó a su discípulos, los doce estaban ocupados haciendo algo. Pero ellos dejándolo todo, le siguieron. Jesús no busco gente ociosa, es decir haraganes que no estaba haciendo nada, sino que busco gente que estuviera ocupada.

Pero no haciendo el mal, sino personas que estaban activas y trabajando. Hermanos, y Dios continúa buscando este mismo tipo de personas. Él busca personas activas y dispuestas a trabajar en Su obra para predicar, para ser pescadores de hombres.

Dios no esta en busca de haraganes, o personas sin motivación. Sino que Él busca que seamos motivados por Su palabra, y que seamos discípulos activos. En otras palabras, Él quiere que a través de nosotros otros lleguen al reino de Dios [4].

Dios no quiere que simplemente tomemos la decisión de seguir a Jesus, y que no afectemos a nadie con nuestra vida. Dios quiere que sirvamos de luz en este mundo de tinieblas [5]. Es decir, Él quiere que afectemos el mundo con Su palabra y Su poder. Dios quiere que seamos imitadores de Jesús, y que prediquemos el arrepentimiento para perdón de pecados.

Ahora bien, cómo podemos fácilmente encontrar en la Biblia, la fama de Jesús comenzó a crecer. Él predicaba y traían a enfermos para que orara por ellos para que fuesen sanados [6]. ¿Por qué fue que la fama de Jesus comenzó a crecer? La respuesta a esta pregunta es facil.

La razón por la que la fama de Jesus comenzó a crecer, y creció tan rápidamente, fue porque las personas escuchaban que Jesús era un predicador que parecía tener la verdad, y en quién se manifiesta el poder de Dios.

Uno de los primeros mensajes de Jesús fue a una multitud en un monte, donde estando la multitud reunida Él empezó a enseñar acerca del reino de Dios. Ese sermón es conocido como el sermón del monte, el cual inicia con una serie de bienaventuranzas. Bienaventurado significa dichoso, feliz. Y este será el tema que estaremos afrontando en esta noche. Hoy vamos a examinar las bienaventuranzas, y lo que significan para nosotros hoy en dia. 

I. Las bienaventuranzas: Los pobres de espíritu (Mateo 5:3)

La primera bienaventuranza es encontrada en el versículo 3 donde leemos: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.” Lo que debemos y tenemos que notar es que aquí Él no se estaba refiriendo al Espíritu Santo, sino a nuestro espíritu interior. En otras palabras, el aliento de vida que cada uno tenemos.

Jesús dice que somos bienaventurados cuando somos pobres de espíritu. Pero, ¿qué quiere decir esto? Pobres de espíritus no quiere decir que seamos haraganes o falta de ánimo, sino que significa que necesitamos más, que no estamos conformes, y que no pretendemos haberlo alcanzado todo.

En otras palabras, somo pobres en espíritu cuando somos como niños y no nos valemos por nosotros mismos, sino que dependemos de nuestro Padre celestial. Somos pobres de espíritu cuando queremos más de Dios. Cuando sentimos la necesidad y el vacío en nuestro interior. Ese vacío que sentimos es la falta de Dios. Y solo Dios puede llenar ese vacío.

Por eso somos bienaventurados cuando tenemos esa necesidad de Dios, y le buscamos con toda nuestra fuerza. Es entonces que Dios llega a nuestro interior, y como dijo Jesús, de los tales es el reino de Dios. 

El reino de Dios es para esos pobres que necesitan a Dios para vivir, para tener una nueva vida espiritual. El reino de Dios es para los que no pueden vivir por su propia voluntad, sino para los que viven por la voluntad perfecta de Dios.

II. Las bienaventuranzas: Los que lloran (Mateo 5:4)

La segunda bienaventuranza es encontrada en el versículo 4 donde leemos: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.” Jesús vino a consolar a los que lloran, a todos aquellos que lo dejan todo por Él. Los hijos de Dios somos consolados por nuestro Padre. Cuando nos mantenemos firmes en nuestra fe, a pesar de cualquier sufrimiento o circunstancia, Él nos consuela y nos da de su apoyo.

Los que lloran recibirán consolación, que contradictorio. Pero que gran verdad es para los hijos de Dios. Felices los que lloran. Por lo general no es así, sino que una persona que llora está triste, pero Jesús dice que somos felices, pues quienes lloran recibirán consolación. Pero no consolación de las personas, sino de Dios mismo.

Por eso Jesús nos llamó bienaventurados al estar llorando, pues ahí Dios se glorifica en nuestro sufrimiento y nos da grandes victorias.

III. Las bienaventuranzas: Los mansos (Mateo 5:5)

La tercera bienaventuranza es encontrada en el versículo 5 donde leemos: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.” ¿Qué nos esta diciendo el Señor con esto? Lo que nos esta diciendo el Señor con esto es que los malos recibirán su castigo.

En ocasiones es difícil mantener nuestra fe firme al ver como las malos aparentan prosperar, mientras que los fieles cristianos pasamos por necesidades y sufrimiento. Pero recordemos que Dios no es hombre para mentir [7], Él tiene sus ojos fijos sobre toda su creación [8], y dará a cada uno según sean nuestros actos. Dios promete que todo pecado recibirá su castigo [9]. Pero a los mansos, a los humildes, Su palabra nos dice que recibirán la tierra por heredad.

Puede ser que por un tiempo veamos al impío prosperar. Pero recordemos que eso es temporal. Jesús nos dice que viene el momento en que los mansos recibirán la tierra, pero los pecadores solo les espera el castigo de Dios.

IV. Las bienaventuranzas: Los que tienen hambre y sed de justicia (Mateo 5:6)

La cuarta bienaventuranza es encontrada en el versículo 6 donde leemos: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.”  El Señor aquí nos dice claramente que esos que tienen hambre y sed de justicia serán saciados.

El Señor nos dice que ellos recibirán y se alimentarán de la justicia, se alimentarán y beberán de ella. Nunca nos olvidemos que Dios recompensa al justo. Así que si buscamos la justicia en Dios, y si estamos hambrientos de hacer lo bueno, entonces seremos recompensados. 

En Isaías 55:1-2 encontramos que Su palabra nos dice que los sedientos se acerquen a Dios, que compren, los que tienen necesidad, vino y leche, que compren sin precio. Su palabra nos invita a que comamos del bien, y que se deleite nuestra alma. En otras palabras, el Señor nos dice que recibiremos de Dios esa justicia y seremos saciados. Recibiremos ese bien que buscamos y anhelamos.

V. Las bienaventuranzas: Los misericordiosos (Mateo 5:7)

La quinta bienaventuranza es encontrada en el versículo 7 donde leemos: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.” Hermanos, los misericordiosos alcanzarán misericordia. ¿Qué quiere decir esto? Simplemente puesto, esto significa que así como nosotros perdonamos a los que nos maldicen, así nos perdonará Dios a nosotros.

Pero si no perdonamos a los demás, Dios tampoco nos perdonará a nosotros [10]. Es exactamente por eso que Jesús llamó bienaventurados a los que tienen misericordia. Pues solo así alcanzamos también la misericordia de Dios. Si queremos que Dios nos perdone, también debemos imitar esa misericordia con los demás.

Dios es bueno y quiere que sus hijos también tengan ese sentido de bondad y justicia. Dios recompensa a los corazones puros, a los que hacen el bien y a los que tienen misericordia de los demás. Ellos alcanzan el favor de Dios.

VI. Las bienaventuranzas: Los de limpio corazón (Mateo 5:8)

La sexta bienaventuranza es encontrada en el versículo 8 donde leemos: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.” Adicional a esto, en el Salmos 24:3 encontramos que se nos dice “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?” Estas preguntas tienen su respuesta en el mismo salmo, pero también en este versículo de Mateo. Los que alcanzarán subir al monte de Jehová serán solos los de limpio corazón. Solo ellos estarán en su lugar santo, y verán a Dios.

El salmo también agrega que debemos ser limpios de manos; de corazón puro que no juran con engaño, y no elevan sus manos a cosas vanas.

Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro salvador, Dios mismo viene a morar a nuestro corazón. Es por eso que nunca podemos olvidarnos, que Él no puede estar en ningún lugar sucio de pecado. La sangre de Cristo nos limpia, desde dentro de nosotros. Él limpia nuestro corazón, así que para alcanzar ver la gloria de Dios, y permanecer en Su presencia tenemos que permanecer así. Tenemos que permanecer limpios de corazón. 

VII. Las bienaventuranzas: Los pacificadores (Mateo 5:9)

La séptima bienaventuranza es encontrada en el versículo 9 donde leemos: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.” ¿Quienes son las pacificadores? Los pacificadores son aquellos que buscan la paz. Y Jesús nos dejó Su paz, y no como el mundo la da [11]. La paz de Dios sobrepasa todo entendimiento, y esta es la paz la que los cristianos debemos buscar en todo momento. 

La paz de Dios va mucho más allá de la paz humana. Dios nos da paz en medio de la aflicción, aún cuando no deberíamos tener paz la tenemos, pues sabemos quién es Dios, y que Él está de nuestro lado.

La biblia también dice que debemos procurar la paz con todos [12]. Los cristianos que predicamos la verdad de Dios, Su amor reina en nuestro corazón. Por lo tanto ese amor es expresado a los demás a través de las misericordias de Dios. Y esos que predican la verdad, esos que quieren alcanzar a todos y traerlos a la paz de Dios, ellos son llamados hijos de Dios.

VIII. Las bienaventuranzas: Los que padecen persecución (Mateo 5:10)

La octava bienaventuranza es encontrada en el versículo 10 donde leemos: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.” Como todos sabemos, la persecución puede tomar muchas formas.

En otras palabras, la persecución no es necesariamente el ser arrestados y encarcelado por nuestra fe, como eran arrestados, encarcelados, y en ocasiones ejecutados los cristianos de la iglesia primitiva.  Sino que la persecución puede ser el sufrimiento causado por otros en nuestra vida, solamente por el hecho de que permanecemos fiel en nuestra fe, y hemos renunciado a las cosas del mundo.  

Recordemos que a través de la historia de la iglesia, los cristianos fueron perseguidos. Los apóstoles y primeros cristianos sufrieron mucha persecución, y como les dije anteriormente, fueron ejecutados debido a su fe. Pero a pesar de lo cruel y/o brutal que fuera esa persecución, ellos se sintieron dichosos en todo momento de ser perseguidos por causa del mensaje de salvación.

Esto es algo que el mundo no entiende, pues para ellos las cosas de Dios son locura [13]. Pero para los que se salvan es verdad, es justicia y vale la pena padecer por causa de Dios. ¿Por qué? Porque para nosotros es más importante obedecer a Dios, antes que a los hombres. Y los apóstoles y los cristianos que hayan sido perseguidos por causa de Dios, recibirán su recompensa. Jesús dijo que de ellos es el reino de los cielos.

IX. Las bienaventuranzas: Los que son perseguidos por Él (Mateo 5:11)

La novena bienaventuranza es encontrada en el versículo 11 donde leemos: “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.” Esto aquí quizás sea algo difícil de entender para muchos, pero debemos considerarnos dichosos si se nos persigue por causa de Cristo.

Debemos considerarnos felices cuando se habla toda clase de mal de nosotros, porque esto significa que estamos conduciendo una vida que busca agradar a Dios, y no al mundo. Así que si el mundo te rechaza, y/o cuando seas rechazado debido a tu comportamiento según tu fe, nunca te olvides de las palabras del apóstol Pablo cuando dijo: “Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.” (Gálatas 1:10).

El enemigo es mentiroso y padre de mentira [14], y no tiene verdad contra los hijos de Dios que pueda usar para acusarlos. Recordemos que el acusador de nuestra alma fue quitado por el sacrificio de Jesús. Pero también recordemos que el enemigo intentará engañarnos con sus mentiras, y usará a aquellos que que quizas no esten fuertes en Su fe, y/o aquellos que aún no conocen al Señor. 

El enemigo no detiene su ataque sobre la iglesia y los fieles siervos de Dios, así que usara todo medio habido y por haber para atacar a los verdaderos hijos de Dios. Pero recordemos que Jesús dijo que nos alegramos, pues las mentiras del diablo no llegan a los oídos de Dios. Dios solo escucha la verdad, así que siempre y cuando nos mantengamos fieles a Dios, entonces podemos sentirnos gozosos, pues de Dios recibiremos nuestra recompensa.

Para concluir

El mundo puede llamarnos de muchas maneras: Pobres en espíritu, enlutados, mansos, hambrientos. Pero Dios cambia esas palabras y nos bendice. Dios nos llama: Consolados, hijos de Dios, herederos. Dios cambia lo que podría considerarse como debilidad, y se gloria a través de esa característica del cristiano.

Dios quiere que seamos misericordiosos, de limpio corazón, y pacificadores. Porque cuando somos  así, entonces alcanzaremos misericordia del Señor, y nos encontraremos ante Su presencia por la eternidad  algún día. Recordemos que Dios recompensa a sus hijos por mantenerse fieles hasta el fin [15]. El mundo nunca entenderá esto, pero Dios nos bendecirá, y eso es lo que realmente importa.

Al final de las bienaventuranzas encontramos que el Señor nos dice: “Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.” (vers. 12)

Jesús nos pide que nos alegremos, cuando padecemos persecución, cuando somos perseguidos por causa de la verdad. Recordemos que el mundo tratará de llamar a lo bueno malo, y a lo malo bueno [16]. Así que puede llamar fácilmente a la verdad mentira, y a la mentira verdad. Pero para el cristiano fiel solo existe una verdad, y esa verdad es Dios. 

Nosotros somos bienaventurados cuando el enemigo dice toda clase de mentiras contra los hijos de Dios, ya que a nosotros nos está esperando un gran galardón en los cielos.

Así que cuando a nuestra vida lleguen problemas, situaciones difíciles, y/o persecución, no te desalientes. No te desanimes, sino que como nos dice el Señor, gocémonos en Dios. Sirvamos con fidelidad a nuestro Señor, y a Su tiempo recibiremos la recompensa que Él nos ha prometido. 

[1] Mateo 3:13-17; Marcos 1:9-11; Lucas 3:21-22
[2] Mateo 4:1-11; Marcos 1:12-13; Lucas 4:1-13
[3] Mateo 4:12-25; Marcos 1:14-20; Lucas 4:14-15; 5.1-11; 6.17-19
[4] Mateo 28:16-20; Marcos 16:14-18
[5] Mateo 5:13-15
[6] Lucas 5:15
[7] Números 23:19
[8] Job 28:24
[9] Romanos 2:3-8
[10] Mateo 6:14-15
[11] Juan 14:27; Filipenses 4:7
[12] Romanos 12:18
[13] 1 Corintios 2:14
[14] Juan 8:44
[15] Mateo 24:13; Apocalipsis 2:10
[16] Isaías 5:20

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José R. Hernández
Autor

José R. Hernández

Pastor jubilado de la iglesia El Nuevo Pacto, en Hialeah, FL. Graduado de Summit Bible College. Licenciatura en Estudios Pastorales, y Maestría en Teología.

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