Prédica: Levántate, sal de tu escondite

Ricardo Hernández

Predicas Cristianas | Levántate, sal de tu escondite

“Si hemos entendido que el Señor nos esta echando a volar, también es necesario que entendamos que debemos crecer, es tiempo de orar, es tiempo de leer y meditar la Palabra.”

Introducción

Predicas Cristianas Escritas Texto Biblico:Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto”. (Cantares 2:14)

Levántate, sal de tu escondite, es el tiempo de buscar el rostro del Señor para que podamos brillar en un mundo de oscuridad; este es el tiempo de el Señor vea en nuestro rostro la luz de su Palabra para que nosotros veamos su gloria.

Comenzamos un nuevo año y este año que comienza el Señor lo inicia llamando a su iglesia, el Señor comienza un nuevo año llamando a la iglesia que está escondida, a esos hermanos y hermanas que en la soledad de sus recámaras buscan mantener la relación con Él pero que nunca muestran en su rostro la luz de Jesús.

“Paloma mía”, nos compara con un ave muy dócil y con algunas características importantes, las palomas pueden volar grandes distancias, pueden llevar mensajes a lugares muy lejanos y luego regresar a su hogar, no se sabe cómo pero lo cierto es que ellas tienen un perfecto sentido de orientación.

El Señor nos dice “Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña”, nos esta llamando a que salgamos del encierro para llevar el mensaje de salvación al mundo, somos palomas capaces de cubrir grandes distancias para comunicar las buenas nuevas.

1. Dejar el agujero

Es necesario que en este año que comienza dejemos el agujero que puede ser nuestra casa o la misma iglesia, el Señor desea que en este año hagamos una iglesia de puertas afuera llevando la Palabra a los necesitados, nos esta diciendo el Señor que dejemos de engordar en la silla para salir a predicar, a ganar almas para Él.

El entrenamiento de una paloma mensajera incluye enseñarle cómo entrar en su palomar y familiarizarla con su entorno; luego, se aleja cada vez más al ave de su palomar antes de liberarla para que busque el camino.

“Paloma”, cuantas veces la iglesia ha querido entrenarte, enseñarte, cuantas veces ha iglesia ha pretendido dotarte del conocimiento necesario para que salgas a ganar almas y lo has rechazado.

En tu corazón sientes el llamado al ministerio, sabes que el Señor tiene algo para ti pero no te capacitas, eres desobediente a su llamado, hoy nuevamente te dice: “Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz”.

Él quiere verte involucrado en la obra, quiere escuchar tu voz predicando sin que importen las distancias ni las circunstancias, lo único importante es que conozcan a Jesús y poder salvar al mundo.

Muchos son los llamados, están aquellos que comienzan con todo ímpetu del primer amor pero al poco tiempo éste se va apagando poco a poco para terminar volviendo atrás, lo dice la Escritura:

Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó” (Mateo 13:5-6).

No es a éstos a quienes habla el Señor en esta ocasión, no es éste mensaje para aquellos que se conforman simplemente con participar de las reuniones, no es tampoco para aquellos que sienten el llamado y no se preparan para llevarlo a cabo, no es para quienes prefieren continuar escondido en los agujeros sin mostrar su rostro ni hacer escuchar su voz.

El Señor habla a los otros, “Parte cayó en buena tierra y dio fruto, cuál al ciento, cuál al sesenta y cuál al treinta por uno” (Mateo 13:8), este mensaje esta dirigido a quienes han entendido que “Si alguno está en Cristo nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17), éstas son las “palomas” que llama el Señor, las que sienten el propósito de Dios para su vida y lo asumen sin medir las distancias o los inconvenientes para mostrar su rostro y hacer que el Señor escuche su voz.

Asumir un llamado de Dios es eso, dejar todo lo pasado atrás para comenzar una nueva vida, es asumir una nueva manera de vivir y de hacer las cosas, pero sobre todo, una nueva forma de involucrarse en las cosas de Dios.

No puedes decir al Señor que eres parte de su obra o deseas ser parte de ella si no quieres dejar tu agujero, no puedes ser parte de la obra de Dios si no te involucras en ella, si no dejas de ser como eras y de hacer las cosas como las hacías antes para dejar que sea el Señor quien gobierne y guíe tu vida.

Decíamos que las palomas tenían algunas características especiales, una de ellas es que aún con tormenta o viento en contra saben llegar a destino, conocen su propósito y saben que deben cumplirlo cueste lo que cueste.

Somos cristianos, somos “palomas” para el Señor y debemos comprender que el camino a seguir no será fácil, vendrán las tormentas pero allí estará el Señor para protegernos; “Viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos……y les dijo: Tened ánimo” (Marcos 6:48 y 59), frente a la adversidad estará Jesús junto a nosotros para decirnos: “Tened ánimo”, nunca se alejará aunque nosotros le fallemos, Él siempre estará.

No importa la tormenta ni las circunstancias, sabemos del propósito de Dios para nuestras vidas y sabemos que debemos cumplirlo, el Señor siempre está con nosotros en los momentos de peligro, allí donde la tormenta arrecia, Él nos está animando para seguir avanzando sin desmayar, sin bajar los brazos.

Cuando emprendemos el camino con seriedad vemos que muchas veces el viento nos es contrario, las luchas, la duda y la tentación en muchas ocasiones es superior a nuestras fuerzas humanas, pero allí es donde aparece la protección y la ayuda divina.

El Señor lucha por nosotros, pero debemos tener valor pues somos nosotros quienes nos vemos involucrados en esas batallas espirituales; naturalmente, la obediencia es parte fundamental en nuestra relación con Dios.

Esforzaos, pues, mucho en guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés; sin apartaros de ello ni a diestra ni a siniestra” (Josué 23:6). No apartarse significa no solamente cumplir sino también hacerlo cuando el Señor lo ordena, en el tiempo en que Él lo manda.

Debemos tener en cuenta que la demora en el cumplimiento de los mandatos del Señor es desobediencia, la demora es resistir por un tiempo su voluntad, es pecar por omisión, nuestras respuestas como verdaderos cristianos deben ser siempre SI y siempre AMEN; diligentemente, sin dejar que nuestro propio intelecto o nuestros propios deseos afecten la respuesta que debemos al Señor.

En este día el Señor nos esta diciendo: “Paloma mía, que estás en los agujeros…. Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz”. “Déjame saber si estás dispuesto a proclamar mi Palabra, déjame saber si estás dispuesto a ganar almas para mi reino”.

Este es el tiempo de escuchar la voz de Dios, es el tiempo en que debes tomar compromiso con Cristo y poner las manos en el arado de su obra; este es el tiempo en que el mundo entero debe escuchar nuestra voz predicando el evangelio, Mateo 28:19-20.

No demores más tu tarea, recuerda que el Señor quiere escucharte; el libro de Hebreos nos habla de lo lentamente que cambiamos en nuestra forma de vivir, es decir lo lentamente que maduramos cristianamente hablando.

Quien no esta lleno del Espíritu no comprenden las cosas espirituales, solo pueden beber “leche espiritual”, no están en condiciones de nutrirse con “alimento sólido” y dar testimonio, los que no asumen las exigencias del Señor, tropiezan y hacen tropezar, (2 Pedro 1:8-10), debiéndose fundamentalmente a su desobediencia o rebeldía.

Todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño” (Hebreos 5:13), y los niños no tienen capacidad de discernimiento, no han desarrollado sus funciones espirituales.

El cristiano que estudia la Palabra madura, aplica lo aprendido a su vida volviéndose sabio en su andar, crece con el alimento que recibe, (Efesios 4:12, 16), y tiene claro los propósitos de Dios para su vida.

Los cristianos maduros desarrollan y ejercitan sus funciones espirituales, saben discernir las cosas espirituales y han podido comprender la necesidad de depender verdaderamente del Señor, poniendo en práctica su Palabra y no siendo un simple oidor de ella.

“Paloma mía” nos dice el Señor, nos esta recordando que somos posesión suya pues servimos al dueño de todo, “Porque mío es el mundo y su plenitud” (Salmo 50:12b), servimos al rey de gloria por lo que es, Juan 1:49, y luego veremos su gloria en la cosas que Él hace, Mateo 6:33.

Trabajamos para la obra del Rey pero debemos ser “palomas”, palomas adultas y no pichones, el Señor requiere de sus obreros que sean llenos de su Palabra y de su Espíritu para poder volar en la dimensión que Él quiere, como mensajeros de su Palabra debemos hacer que ésta llegue a su destino sin importarnos las tormentas o las dificultades.

“Paloma” deja ya tu agujero y echa a volar, deja de ser un pichón para comenzar a vivir una vida espiritual madura; si conoces el propósito de Dios para tu vida comienza alimentarte con alimento sólido para lograr las fuerzas y la capacidad necesaria para cumplirlo, es tiempo de que el Señor vea nuestro rostro involucrado en su obra, es tiempo de que escuche nuestra voz.

Si hemos entendido que el Señor nos esta echando a volar, también es necesario que entendamos que debemos crecer, es tiempo de orar, es tiempo de leer y meditar la Palabra, (Josué 1:8), permaneciendo en ella.

Este es tiempo de abundar en toda buena obra, (2 Corintios 9:8). No podemos perder más tiempo pues el Señor nos esta llamando a dejar la comodidad de nuestro hogar o de la iglesia para llevar el mensaje de salvación sin importar el lugar o la circunstancia.

Recuerda que es el Señor quien te llama: ¡¡Paloma mía, que estás en los agujeros………..; Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz!!!!!

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Ricardo Hernandez
Autor

Ricardo Hernandez

Soy Ricardo Hernández, un apasionado estudiante de la Palabra que busca inspirar a otros a renovar su mente en Cristo. En un mundo que nos impulsa a conformarnos a sus valores, siento el llamado de guiar a mis hermanos y hermanas a una transformación profunda, basada en la verdad de Dios.

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