Predicas Cristianas
Predicas Cristianas Predica de Hoy: Es mi fortaleza
Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Ester 9:22-23
INTRODUCCIÓN
Cuando en la sociedad actual se habla de gozo, se tiene una concepción totalmente distinta del concepto bíblico de la misma palabra; la RAE dice que se trata de la complacencia en la posesión o esperanza de bienes o cosas apetecibles, pero hay otra acepción que nos dice que es la alegría del ánimo, y es ésta la que se aproxima más al sentido bíblico, ya que el gozo del Señor no se siente solamente en los buenos momentos o en la expectativa de recibir algo que anhelamos, sino que es algo que, como cristianos, debemos tener siempre.
Para el mundo actual, parece que se trata de un término lírico y muy alejado de la realidad, aunque deberíamos reconocer que el mundo, que se encuentra bajo el poder de Satanás, se ha encargado de someter a la sociedad a una presión tal que verdaderamente les hace imposible hallar el gozo, y frente a esta realidad es que lo buscan en la droga, el alcohol, o la diversión y desviaciones que podemos ver en cualquier periódico o noticiero.
Es mi fortaleza – Desarrollo
Leamos la Palabra de Dios en Ester 9:22-23 “Como días en que los judíos tuvieron paz de sus enemigos, y como el mes que de tristeza se les cambió en alegría, y de luto en día bueno; que los hiciesen días de banquete y de gozo, y para enviar porciones cada uno a su vecino, y dádivas a los pobres. Y los judíos aceptaron hacer, según habían comenzado, lo que les escribió Mardoqueo”.
La sociedad con la que tuvieron que compartir los judíos en Persia, con el rey Asuero, era una sociedad intrigante, corrupta y violenta, con un primer ministro que era un verdadero enemigo público; era tal, que bien se podría comparar con algunos gobiernos de la actualidad que existen en el mundo, donde la corrupción y la violencia abundan, y los dirigentes, más que ayudar al pueblo, tratan de someterlos para que ni siquiera hablen, y en estas condiciones, ¿Se puede hablar de gozo?.
En muchos casos necesitan ruidos o música con alto volumen, o explotar en risas y expresiones externas, sin darse cuenta que existe diferencias marcadas entre el gozo y la alegría del mundo que solamente afecta los sentidos y emociones, aunque la euforia es breve y muchas veces incoherente, y no pocas veces se produce ante las lágrimas de otros; el verdadero gozo viene al ser destruidos los enemigos que nos quitan la paz interior, es así, nadie puede tener gozo cuando en su interior existe una gran tormenta que le agita las emociones y sentimientos.
Esa alegría del mundo tiene la característica de ser individualista, una manifestación explícita del egoísmo, porque se desprecian los derechos de otros que son atormentados con la música de alto volumen, con el lenguaje y expresiones obscenas que arrancan una risotada a cualquier mundano; pero como cristianos estamos hablando del gozo, que es un fruto del Espíritu Santo, por lo tanto, es una expresión interna cuya motivación comienza adentro del corazón, es decir, desde lo más íntimo del ser.
El gozo del creyente significa mucho más que una simple sonrisa pues existe en el corazón del creyente aún en el momento más triste de su vida, aunque le sea imposible reír o sonreír.
El creyente lo sabe y lo siente viviendo en la seguridad que solo Dios controla cada acto de su vida, “Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; mas al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios” Eclesiastés 2:26, y si bien la plenitud del gozo nos será dada cuando estemos en Su Presencia, Salmos 16:11, ya en esta vida terrena se nos concede un anticipo que El desea que disfrutemos.
El inconverso desconoce estas cosas, entonces podrá reír y burlarse todo lo que el Diablo le sugiera y el Señor le permita, pero esa risa y esa burla tendrán inevitablemente su fin y lamentará por la eternidad haber despreciado el gozo perpetuo que como dádiva le ofreció el Señor y que nunca aceptó en su corazón a pesar de su aparente felicidad.
Para vivir en el gozo del Señor, lo primero que debemos destruir son a los enemigos que han implantado el terror en la vida de las personas y causan tanto daño que le impiden ser realmente felices, estos son la enfermedad, la necesidad, la disgregación familiar; pero hoy parece que muchos cristianos andan con vestiduras de cilicio a consecuencia de que el gozo está ausente y la tristeza se ve en los rostros, necesitan la valentía y la decisión de la reina Ester, todo el pueblo debe volver a la dependencia de Dios a fin de volver a ser ese pueblo que a pesar de las dificultades que el enemigo ponga en su camino, sabe que el Señor está en cada acción del pueblo de Dios.
Y también existen enemigos en el corazón que siembran el miedo y la angustia, como es la auto-convicción de falta de pecado, o la tolerancia a ciertos pecados, en especial los sutiles como los celos, la envidia, el rencor, la amargura, la rebeldía contra las autoridades, y el libertinaje al tomar irresponsablemente las cosas sagradas, como sucede muchas veces con la Santa cena, ya que “¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros” 1 Samuel 15:22.
Estos son los enemigos que hay que destruir de una vez por todas para volver al gozo en los corazones, y la más eficaz herramienta para la libertad y destrucción del pecado de nuestros corazones es el sacrificio de la cruz, que sacó del medio el pecado, a fin de “reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” Colosenses 1:20; pero recuerde que el gozo no viene de afuera, sino que brota desde el fondo del corazón en un estado de paz, pues no son las circunstancias buenas o malas, sino que Jesucristo mismo es el gozo.
Mientras se encuentren dentro nuestro los problemas, las heridas y especialmente nuestro pasado, jamás se producirá un verdadero gozo espiritual, como tampoco el gozo se encuentra en el materialismo, en la psicoterapia, y tampoco se encuentra en la obsesión con nosotros mismo; el gozo solamente se encuentra en Cristo, los hijos de Dios solo buscamos el gozo en el Señor, “Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne” Filipenses 3:3.
En Mateo 14:31 vemos que el Señor, “extendiendo la mano (de Pedro), asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”; allí, la falta de fe produjo en Pedro la duda y eso trajo la falta de gozo, pero si Pedro hubiera seguido con los ojos puestos en el Señor Jesús, habría continuado caminando sobre la mar; cuando sintió el viento, tuvo miedo, es decir, le faltó la fe y así como se estaba gozando al ir hacia el Señor, se angustió cuando comenzó a hundirse, perdiendo el gozo, y es lo que nos ocurre cuando en algún momento sentimos “el viento” de todo lo que nos rodea y ya nos parece que todo está perdido, y allí, lo primero que nos deja, el gozo.
Podríamos decir que un creyente en el Señor que no disfruta de este gozo y alegría, está enfermo y padece de algún mal, pues el patrimonio de todo redimido es el gozo interior; gozo que nada tiene que ver con la salud física, los bienes materiales o la prosperidad en el mundo y ni aun con el éxito en el mismo trabajo para el Señor, ya que el mismo Señor exhortó a los discípulos en cuanto al gozo en el trabajo para Dios, diciéndoles: “No os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos” Lucas. 10:20, entonces, aspirar a la plenitud de ese gozo, debe ser la meta de todo hijo de Dios, cosa que es imposible hacer andando en tinieblas.
CONCLUSIÓN:
No confundamos la risa física o expresiones risueñas con el gozo del creyente pues son cosas distintas y de ninguna manera significa que el creyente no pueda reír, pues cuando la risa exterior es sincera y no burlona, cuando nace de un estado espiritual limpio y sano ante los ojos de Dios, es un don que nos conviene cultivar; pero roguemos al Señor que no nos deje ni siquiera sonreír si esa sonrisa es malintencionada o fruto de una postura espiritual burlona ante la Palabra o hacia los hermanos que tratan de obedecerla, pues eso sería una afrenta al Señor.
La oración, es el más grande recurso que tenemos para buscar a Dios, a través de ella nos oirá, y nos responderá con acciones que pueden cambiar nuestras tristezas en gozo verdadero aunque las circunstancias adversas persistan, pues “Así ha dicho Jehová, que hizo la tierra, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es su nombre: Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” Jeremías 33:2-3, y este es el momento de orar para que el Señor cambie tu tristeza en gozo, para que cambie tu circunstancia en gozo, y si ya lo tienes, para que se aumente tu gozo.
Descansa en el Señor y busca Su rostro a través de la oración a fin de que “el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” Romanos 15:13.
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