La Realidad de los Primeros Cristianos

Ricardo Hernández

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Sermones Cristianos

Sermones Cristianos Predica de Hoy: La Realidad de los Primeros Cristianos: Fe, Amor y Esperanza en Tiempos Difíciles

Predicas Cristianas Texto Biblico: Hebreos 5:11-14 

Introducción

Muchas veces tenemos ideas bastante distorsionadas con respecto a los cristianos primeros, la tendencia de la mayoría es a considerarles siempre como personas triunfantes, que siempre estuvieron luchando con energía y obteniendo siempre grandes victorias en Cristo, pero la realidad es que también tenían graves problemas.

En la actualidad hay también quienes predican y enseñan bajo estos conceptos al vivir en un misticismo que no les deja ver la realidad, esa realidad que nos dice que, aunque no somos del mundo, vivimos en el mundo, y sabemos que “el mundo entero está bajo el maligno1 Juan 5:19. Es por esta razón que debemos estar atentos pues el misticismo es también una gran mentira instalada por el diablo en la mente del hombre para que no vea ni viva la realidad.

La iglesia de Tesalónica

Si estudiamos un poco cómo fundó Pablo la iglesia de Tesalónica que se relata en Hechos 17, hallamos que después de que él y Bernabé fuesen encarcelados en Filipo por haber predicado el Evangelio. Un terremoto hizo temblar las puertas de la prisión, haciendo que los prisioneros quedasen libres.

Pero Pablo fue puesto en libertad por los magistrados romanos y fue a Tesalónica, que en aquella época era la capital de Macedonia, aunque en la actualidad se encuentra en Grecia y se sigue llamando con el mismo nombre.

Basándonos en este pasaje de Hechos, vemos que Pablo estuvo solamente tres semanas y se produjo la persecución que le hizo abandonar la ciudad por su seguridad, se fue a Atenas y desde allí envió a Timoteo de regreso para que averigüe cómo les iba a esos primeros cristianos pensando que por la persecución se apartarían de la fe.

Pablo en Corinto

Pablo fue entonces a Corinto, donde fundó la iglesia después de mucho trabajar. Pues no es fácil el evangelio, No es fácil instalar una iglesia, como tampoco es fácil que la Palabra de Dios se instale en el corazón del hombre desplazando su propia vanidad, Luego Timoteo volvió de Corinto, y le contó algunos de los problemas con los que se estaban enfrentando.

Bueno, todo esto es historia, pero la realidad que vemos es que donde sea que iba Pablo se veía hostigado por un grupo de judíos que instalaron el rumor de que por no ser uno de los doce originales, no era un verdadero apóstol.

Lamentablemente hoy sigue el diablo instalando mentiras para desacreditar a quienes predican la sana doctrina y no se dejan llevar por su vanidad o misticismo, entonces los presentan como incapaces e inoperantes en las cosas de Dios porque no les siguen en el camino de desobediencia y rebeldía que ellos llevan.

Esto no solo fue un problema para Pablo, sino también para los tesalonicenses y los paganos ya que los perseguían, amenazándoles y quitándoles sus propiedades, de manera que estos primeros cristianos, a las tres o cuatro semanas de haber aceptado al Señor debieron soportar todo tipo de problemas por causa de Cristo.

Cuando se levantan contra aquellos que no están de acuerdo con sus propios conceptos sucede lo mismo, pues no solo afectan a una persona sino que llegan a producir divisiones tales que destruyen la congregación o al menos la diezman tremendamente, llevando a que muchos se aparten del Señor o dejen el lugar donde los puso Él para andar rodando de congregación en congregación.

Uno de los problemas era que no habían entendido lo que era la segunda venida de Cristo, el apóstol les había dicho algo, pero estaban confusos y esto producía otro problema ya que algunos estaban esperando que regresara tan pronto que habían dejado de trabajar, entonces, como no se estaban ganando la vida, la iglesia tenía que ocuparse de ellos y eran como parásitos para el resto de la congregación.

Esto es lo que sucede cuando se considera a la iglesia como un centro de acción social que debe sustentar la vida de aquellos que nada hacen por prosperar, por supuesto que no estamos hablando de quienes pasan por una circunstancia y que la iglesia debe ayudarles, sino de aquellos que siempre están en necesidad pero no buscan un mejor trabajo, o no son prosperados por no dar a Dios lo que es de Dios, pero frente a esto, por un lado hay quienes dicen que la iglesia es egoísta y sin amor, y por otra parte están los que se alejan porque no les dan todo lo que quisieran obtener.

Pablo les recuerda  a estos cristianos primeros él mismo acaba de pasar por un período de tremenda persecución en Filipos, pero también nos hace ver que nada es fácil cuando queremos hacer la obra de Dios, y no solo por los ataques de aquellos que están en el mundo, sino también por los que recibimos de quienes no predican la sana doctrina o no están de acuerdo a nuestra forma de hacerlo.

Siendo por esto que Pablo les decía a ellos, como les decimos a la congregación quienes nos enfrentamos con estas dificultades: “Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza 1 Tesalonicenses 1:2-3.

Características de los primeros creyentes

Tres cosas caracterizaban a estos creyentes primeros: la obra de su fe, la de su amor y su perseverancia en la esperanza, que se ven con claridad cuando leemos: “Cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera1 Tesalonicenses 1:9-10.

Se podría decir acerca de estos cristianos primitivos que se separaron, desconectaron y pusieron mayor atención a la realidad que les rodeaba; se separaron de la corriente de la sociedad, no separándose del mundo en el que vivían porque extendieron el Evangelio por toda la región, se desconectaron de las actitudes, de las estructuras y los valores del mundo en el que vivían y agudizaron sus sentidos en cuanto a la gracia de Dios en Jesucristo, recibiendo e instalando en su corazón la Palabra.

Hoy nos encontramos con quienes creen ser mejores cristianos porque viven aislados del mundo que les rodea y se niegan a ver la realidad de ese mundo viviendo en un misticismo por ellos mismo fabricado.

Y el apóstol nos está recordando aquí que lo que él decía no eran palabras de hombres, “pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros1 Tesalonicenses 1:5, y estuvieron esperando con verdadero anhelo la venida de Cristo, teniendo entonces un motivo para vivir, una razón y una esperanza en medio del mundo sin esperanza que les rodeaba.

Un equipo arqueológico, trabajando en Tesalónica, encontró en un antiguo cementerio y entre las lápidas paganas una que decía: “No hay esperanza”, mientras que en la iglesia estaban aquellos que habían descubierto la perseverancia basada en la esperanza; que esperaban la venida de Cristo, lo que hace que se sienta paz en el corazón en medio de los peligros y de las persecuciones.

Esto es lo que nos permite mirar un mundo que se está desmoronando, y mantener la calma porque Dios tiene el control y Él sabe lo que está haciendo.

Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios. Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes; así como también sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros, y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria1 Tesalonicenses 2:9-12.

Muchas veces tenemos ganas de bajar los brazos frente a las dificultades y nos cuestionamos nosotros mismos como siervos del Altísimo, pero allí viene la Palabra de Dios que nos alienta, que nos recuerda el camino ya transitado, los esfuerzos realizados que nos dicen que no es en vano pues no lo hicimos por nosotros mismos sino porque el Señor nos convocó a la tarea y nos hizo sus siervos, y como tales debemos estar firmes pues sabemos que la Gracia de Dios:

Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y baja hasta el borde de sus vestiduras” Salmos 133:2, lo que nos lleva a recordar el ministerio de Pablo:

Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios. Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes; así como también sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros, y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria 1 Tesalonicenses 2:9-12.

Este es el servicio, la obra de amor, y estas palabras son de gran importancia para nosotros que tenemos que vivir en la misma clase de sociedad en nuestros días, y recordar cómo les había enseñado a vivir, que separarse no significa vivir en el misticismo sino en la realidad que nos rodea para poder cambiarla.

No les estaba enseñando como creen muchas personas que el Cristianismo enseña que deben llevar vidas buenas y limpias pues la mayoría de las otras creencias enseñan que se debe llevar una vida moral, pero no es eso lo único que dice el Cristianismo, sino que nos enseña cómo podemos llevar esa vida buena y limpia, es decir, “cómo agradar a Dios”.

¿Y que es lo que debemos tener para complacer a Dios?, fe, porque “sin fe es imposible agradar a DiosHebreos 11:6; una vida que espera que el Dios que habita en su interior se manifieste en su vida es la clase de vida que le agrada a Dios.

Pero no una vida que se consigue mediante los esfuerzos de la carne, luchando por vivir conforme a un cierto nivel que se ha impuesto uno mismo o que alguna otra persona le ha impuesto, sino una vida que depende constantemente de Aquel que habita en el interior, para que Él haga posible que uno haga y sea lo que debe hacer y ser.

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Autor

Ricardo Hernandez

Soy Ricardo Hernández, un apasionado estudiante de la Palabra que busca inspirar a otros a renovar su mente en Cristo. En un mundo que nos impulsa a conformarnos a sus valores, siento el llamado de guiar a mis hermanos y hermanas a una transformación profunda, basada en la verdad de Dios.

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