Predicas Cristianas
Prédica de hoy: Nuestro Dios es inmutable
Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Números 23:19
Introducción
Cuando sentimos qué todo cambia y nada se queda, qué la vida pasa demasiado pronto y a penas logramos escucharnos; Dios nos calma con una inminente verdad: en su casa aún estamos a salvo. Su amor es inmutable.
Él es nuestro lugar seguro, no solo porque nos protege, sino porque además tiene la característica de ser él mismo hoy, mañana y siempre. Toda palabra inspirada en su presencia es eterna. ¿Cuántos podemos decir lo mismo sobre nuestra actitud? ¿cuántas cosas de las qué hemos conocido todavía permanecen?
Estamos en tiempos donde todo se transforma de manera veloz, nada dura lo suficiente y lo qué ahora mismo es nuevo, será fácilmente reemplazable.
Aunque algunas veces éste auge de la novedad se disfrace de evolución, vale la pena detenernos a mirar lo qué existe ahora y reconocer qué jamás podrá ser removido. La presencia de nuestro Dios poderoso, de una naturaleza distinta de la cuál no debemos dejar de aprender.
I. Nuestro Dios es inmutable – Atributo y naturaleza
1. Significado de inmutabilidad (Daniel 2:21)
Bíblicamente el significado de inmutabilidad está estrechamente relacionado con la naturaleza de Dios. Él es creador y dueño del tiempo, en su nombre ocurre todo lo posible y por tanto es inalterable a lo qué ocurre en el afuera, pues todo sucede con su permiso.
Mientras qué la humanidad es susceptible a las circunstancias y tiene por costumbre cambiar de tendencia ó de decisión, Dios es firme.
Ser inmutable es una de sus mayores características porqué en ella reside parte de la confianza qué depositamos en él y en su voluntad. ¿Cómo podríamos estar seguros de una palabra qué cambia cada día?
Dios no cambia de planes o se arrepiente de lo que dice, por ello sabemos qué estamos seguros junto en su presencia. Representa nuestra esperanza y a su vez un gran consuelo.
2. No hay sombra de variación (Santiago 1:17)
¿Imaginas qué Dios editara la Biblia cómo quién edita un post en una red social? Perdería cierta virtuosidad, y estaríamos bastante confundidos. Por esto algunas personas ya no creen en la palabra humana, porque cambia según la conveniencia de las circunstancias. Dios no hace esto.
En el mundo, la mayoría de las cosas qué ocurren están sujetas a nuestra percepción. Es decir, la realidad está manipulada por nuestra subjetividad y muchas veces lo qué pensamos “real” es solo un recorte de algo mas grande.
¿Alguna vez escuchaste una historia, sobre la qué no pudiste ejercer opinión porque estaba incompleta? Probablemente al escuchar las opiniones de otras personas ó trozos desde otra perspectiva, tú opinión ya no sea la misma qué en un comienzo.
Con Dios esto no pasa. Él no cambia de opinión o se modifica a las percepciones humanas. Él ya tiene conocimiento del “todo” y a diferencia nuestra, es inmutable con lo qué ama. Es inmutable con lo qué dice y su “opinión” no pasa por el mismo filtro qué la nuestra.
3. En ello se diferencia (Romanos 12:2)
Es necesario respetar qué ésta característica es de Dios y de nadie mas. Ninguno de sus hijos tiene el poder de ser inmutable y entre todos los atributos del Padre, éste es uno qué debemos agradecer profundamente.
Nosotros sí estamos en constante cambio, pero esto tiene qué ver con el aprendizaje qué experimentamos a través del tiempo. No éramos los mismos qué cuando niños, ni lo seremos en diez años; mientras que Jehová con toda su Gloria no está interpelado por esa situación.
Del Señor debemos imitar su amor, su manera de educar y de recibirnos cómo a sus hijos. Pero también debemos tener temor y respeto, sabiendo qué su naturaleza es distinta a la nuestra y en tanto no debemos querer “hacernos dioses”; sino ir a su camino con humildad.
II. Nuestro Dios es inmutable – Regalo de la eternidad
1. Estamos a tiempo (Mateo 24:35)
Entender a Dios cómo inmutable, significa aceptar su eternidad. Debemos recibirla como un regalo junto con su misericordia, cuyo fin es siempre la salvación.
Por ello Jesús predicó qué todo en éste mundo era pasajero, mientras qué a través del Padre podemos confiar en la verdadera infinitud.
El placer del mundo, el pecado por medio de la carne, dura por a penas un instante. Mientras qué seguir a Dios requiere disposición y esfuerzo, pero aseguramos la tranquilidad de qué dura más allá de lo qué podemos imaginar.
Al ser inmutable significa qué sus brazos siguen abiertos para recibir a quiénes vayan en humillación a él. Nosotros, por fortuna, todavía podemos ser quebrantados, y permitir transformación.
2. Consecuencia del pecado (Romanos 6:23)
Hay un límite qué sí estamos dispuestos a cruzar tiene sus consecuencias. No debemos olvidar qué Dios es inmutable para todo, y así cómo promete bendiciones, también está inscripto en su palabra qué la maldad y el pecado tendrán su condena.
En otros momentos de la historia, la Biblia nos muestra situaciones similares en las qué Dios fue inmutable para limpiar su creación de maldad. Una de ellas es el gran diluvio narrado en el libro de Génesis, cuya consecuencia fue un nuevo comienzo y donde la muerte estuvo presente porque pocos decidieron arrepentirse y volverse al Padre.
Sin embargo, lejos de sentir miedo por esto, debemos alegrarnos y seguir esperando con cautela, transformando cada día nuestro espíritu en busca de la Santidad. Porque aunque todo afuera cambie, Jehová todavía anhela y celebra nuestra conversión.
3. Producto de la fe (Hebreos 11:6)
Ser capaces de recibir tantas bendiciones solo ocurre mediante la fe. Es un camino en dónde confiamos en lo qué todavía no tenemos, pero lo sentimos porque sabemos que él jamás nos desampara.
Sin embargo, nuestro Dios también es inmutable en sus demandas hacia nosotros, y como tal jamás debemos demostrarnos día a día hasta qué punto llega nuestro amor.
Es normal qué en la cotidianeidad desconfiemos de personas y eventos específicos, pero cuando se trata de algo tan sublime, podemos estar seguros de qué no hay nada qué temer. Junto al trono estamos a salvo y somos siempre vencedores.
Conclusión
Cuando se trata de Dios no puede haber desconfianza ó variación de nuestra parte. Él es inmutable y en esa fidelidad, espera lealtad en nuestros pensamientos y acciones. ¿Imaginas confiar en alguien qué no confía en ti?
Esto no puede terminar bien de ninguna manera, por eso debemos aprender a ser recíprocos.
Cómo toda relación, es un ejercicio de confianza. Jehová nos da el conocimiento y la libertad de vivir cómo queremos, debemos aprender a usarla. Sin embargo ésta no es una relación convencional, sino qué solo puede ser vivida mediante la fe.
Para algunos puede ser problemático, pero cuando recibimos del espíritu Santo diariamente, se vuelve cada vez mas natural y ligero. Amamos y nos esforzamos porque no podríamos considerar no hacerlo.
Así como es inmutable con su amor, también lo es en toda palabra, incluyendo consecuencias. No debemos solo creer en lo agradable, también es preciso advertir nuestro camino para no tropezar. Teniendo la certeza de qué esto nos mantiene a salvo y a la par de la salvación.
¿Parece qué a veces todo cambia de lugar? Entonces es momento de anclarse a Dios y permitir qué el tome la dirección de nuestras vidas. Él es para siempre y nos concede la gracia de elegir en dónde queremos estar.
© Raimundo Linares. Todos los derechos reservados.
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