¿Qué haces aquí?

José R. Hernández

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Predicas Cristianas

Prédica de Hoy: ¿Qué haces aquí?

Predicas Cristianas Lectura Bíblica: 1 Reyes 19

Introducción

Una de las mejores mentiras o táctica que usa el enemigo en contra de un creyente es tratar de hacernos pensar que Dios se ha olvidado de nosotros.  En su ataque incansable el enemigo busca implantar la duda y el temor en nuestra mente, para que pensemos que Dios nos ha rechazado y se ha olvidado de nosotros.

La razón por esto es porque el enemigo sabe muy bien que si logra que una persona se sienta de ésta manera, entonces él podrá desviarle fácilmente de los caminos de Dios. 

Una persona que se siente rechazada o abandonada por Dios acudirá a esconderse completamente en las actividades de éste mundo, y en la mayor parte de las situaciones, dichas actividades son cosas que caen completamente fuera de la voluntad de Dios.

Pero la pregunta que debemos hacernos ahora es: ¿se ha olvidado Dios de nosotros o nos ha rechazado de Su lado?  Para contestar nuestra pregunta, hoy estaremos estudiando el capitulo 19 de Primera de Reyes. 

Porque el tiempo que compartimos es limitado no estaremos leyendo el capítulo completo, sino que estaremos seleccionando los versículos que nos proporcionaran la carne para el mensaje de hoy.

Persecución en manos de Jezabel

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia.  Lo primero que debemos notar es que en éste tiempo de la historia, los profetas de Dios habían sufrido una gran persecución en manos de Jezabel.

Esto es algo que queda bien reflejado en 1 Reyes 18:4 cuando leemos: “Porque cuando Jezabel destruía a los profetas de Jehová, Abdías tomó a cien profetas y los escondió de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los sustentó con pan y agua.”

Ahora bien, sé que la mayoría de nosotros hemos escuchado el nombre de Jezabel en otras ocasiones, y dicho nombre es normalmente asociado con la manipulación, seducción, y el odio por la autoridad espiritual. 

¿Quién fue Jezabel?

Jezabel fue una reina del antiguo Israel.  Ella fue la hija del rey de Sidon quien se caso con el rey de Israel Acab.  Ella usó su influencia manipuladora y seductora sobre el rey de Israel, lo que condujo a que la religión pagana de Baal fuera patrocinada por el rey. 

Esto es algo que queda bien declarado en 1 Reyes 16:31 cuando leemos: “Porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tomó por mujer a Jezabel, hija de Et-baal rey de los sidonios, y fue y sirvió a Baal, y lo adoró.”

Todo esto condujo a una persecución de los profetas de Dios por parte de ésta reina, y Elías pronto se encontró solo. Esto es algo que queda bien claro en 1 Reyes 18:22 cuando leemos: “Y Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo he quedado profeta de Jehová; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres.”  Pero aunque Elías aparentaba estar solo, en realidad no lo estaba.

Elías estaba mejor acompañado que nadie, ya que Dios nunca se apartó de él.  Y prueba de esto es la victoria que Dios le entregó a éste siervo sobre los profetas de Baal. 

Elías retó a los profetas de Baal

Digo esto porque Elías retó a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal a que ellos probaran que su Dios era superior a Jehová, pero por mucho que ellos hicieron y gritaron, nada pudieron cumplir; pero Jehová si produjo una gran señal del cielo, de ésta manera entregándole la victoria total a Elías.

Esto es algo que queda bien declarado en 1 Reyes 18:40 cuando leemos: “Entonces Elías les dijo: Prended a los profetas de Baal, para que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y los llevó Elías al arroyo de Cisón, y allí los degolló.”

¿Por qué es necesario saber estas cosas?  Es necesario saber estas cosas porque ellas nos demuestran dos cosas muy importantes que todo creyente debe tener siempre muy en mente.

Número uno; nos demuestran que si no estamos parados firme en nuestra fe, la influencia de otros puede ocasionar que nos desviemos de los caminos de Dios.  Recordemos que el espíritu seductor y manipulador de Jezabel está muy vivo, y que buscará desviarnos de los caminos de Dios en todo momento.

Recordemos lo que nos dice el Señor en su mensaje a la iglesia en Tiatira en Apocalipsis 2:20 cuando leemos: “Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.”  Dile a la persona que tienes a tu lado, cuidado con Jezabel.

Número dos; nos demuestran que aunque en ocasiones nosotros nos podamos sentir solos, o que nuestro enemigo es superior en número a nosotros, Dios no abandona nunca al siervo fiel y le entrega la victoria sobre toda ocasión.

Manteniendo estos breves detalles en mente, continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

Jezabel promete matar a Elías

Cuando la reina Jezabel se enteró de la gran derrota que tuvieron los profetas de Baal en mano de Elías, ella prometió matarle y de temor éste siervo de Dios huyó.  El temor le condujo a huir por el desierto, y se sentía tan mal y angustiado que deseo que le llegara la muerte.

Fíjense bien como esto queda bien claro en: 1 Reyes 19:4 cuando leemos: “Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.”

Éste hombre quien había siempre obedecido a Dios; éste hombre quien Dios había usado grandemente para demostrar Su majestad y poder, ahora se encontraba huyendo. En otras palabras, éste fiel siervo ahora se encontraba alejándose de la voluntad de Dios, ahora se había dado por vencido, huía, y buscaba esconderse.

Fíjense bien como nos dice la Palabra aquí en 1 Reyes 19:8-9 cuando leemos: “Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. 9Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?”  Ahora la pregunta que debemos hacernos es: ¿sucede esto en nuestra vida?

Lo que le sucedió a Elías y sucede a muchos hoy en día

En realidad lo que le sucedió a Elías no es muy diferente a lo que le sucede a muchos.  Digo esto porque la gran mayoría de nosotros al encontrarnos en una situación difícil, lo primero que tendemos a hacer es retirarnos del campo de batalla, y acudir a nuestro refugio.  En el caso de Elías vemos que él acudió a una cueva donde él buscaba esconderse, pero para nosotros esa cueva de refugio pueden ser muchas otras cosas.

Para nosotros ese refugio puede ser una amistad muy cercana; para nosotros ese refugio puede ser un pariente muy querido; para nosotros ese refugio puede ser un grupo u organización.

En otras palabras, para nosotros esa cueva puede ser todo aquello que nos provee un sentir de seguridad, pero que no necesariamente caen o están dentro de la voluntad de Dios.

Éste ciertamente fue el caso con Elías,  él huyó por cuarenta días y cuarenta noches hasta llegar a éste lugar donde él pensaba que estaba salvo de la persecución de Jezabel, y se escondió. 

Pero ahora la pregunta que debemos hacernos es: ¿era aquí donde Dios le quería? 

La respuesta es no, y es por eso que Dios le pregunta: “¿Qué haces aquí, Elías?  Dile a la persona que tiene a tu lado, Dios no te quiere escondido.

Dios no quiere al creyente huyendo y escondido, Él nos quiere marchando, avanzando, y predicando el mensaje de salvación; pero desdichadamente esto es algo que muchos no escogen hacer. ¿Por qué no escogen hacerlo?  Una razón puede ser encontrada en la respuesta de Elías a Dios. 

Fíjense bien en la respuesta que éste siervo le dio a Jehová como encontramos aquí en 1 Reyes 19:14 cuando leemos: “El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.”

¿Cuántos alcanzan ver el dolor en su respuesta?  Digo que existía dolor en su respuesta porque él le estaba contestando con un corazón compungido.   Al ver de la manera que el resto del pueblo de Dios se comportaba, al ver como ellos abrazaban la maldad y rechazaban el bien, el profeta se sintió impotente.

Al ver de la manera que el resto del pueblo de Dios abrazaba la maldad y rechazaba el bien, el profeta se ahogaba en compasión propia.  En realidad esto es algo que la mayoría de nosotros sentimos en ocasiones. 

Digo esto porque en nuestros tiempos, al igual que en el tiempo de Elías, el hombre ha escogido irse tras las doctrinas del hombre y dioses paganos, (madre naturaleza, padre tiempo) en vez de aceptar y abrazar la verdad de Dios.

En ocasiones nos sentimos impotentes, nos sentimos que no podemos hacer nada para avanzar la obra de Dios, nos sentimos sin fuerzas, nos sentimos abandonados o rechazados, lo que nos conduce a encontrarnos en donde Dios no nos ha llamado. 

Dios no nos quiere ahogándonos en compasión propia

Dios no te quiere en sufrimiento y dolor; Dios no te quiere preocupado y atormentado. Recordemos lo que nos dice el Señor en Juan 10:10 cuando leemos: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”  Muchos mezclan la palabra abundancia usada aquí con los bienes materiales o el dinero, pero la realidad del caso es que esto no es así.

Digo esto porque el dinero no te puede comprar la felicidad, pero Cristo te la regala.  El dinero no te puede comprar amor, más Cristo te ama incondicionalmente.   El dinero no te puede comprar la salvación, más Cristo murió en la cruz para entregártela.  Así que examina hoy tu vida no sea que Dios te esté diciendo: ¿Qué haces ahí?

Cuando Elías le respondió a Dios, él no tenía una mala intención en su corazón.  Elías no se dio cuenta que al huir él se estaba apartando del propósito de Dios, y es por eso que Dios le contesto como encontramos en 1 Reyes 19:15-16 cuando leemos: “

Y le dijo Jehová: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria. 16A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar.”  Dile a la persona que tienes a tu lado, Elías tenía una misión que cumplir.

Una misión que cumplir

Quiero que notemos algo de suma importancia aquí; quiero que notemos que Dios le dijo a éste siervo: “Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto.”  Detengámonos aquí por un breve instante y exploremos el significado del desierto; ¿qué es un desierto?

Un desierto es un lugar desolado, un lugar caliente, un lugar donde vivir es algo casi imposible. Un lugar árido donde no existe sombra, donde no se encuentra agua para saciar la sed, un lugar que causa un gran sufrimiento.

¿Por qué les he llamado la atención a éste detalle que aparenta insignificante?  La razón por ello es para que todos estemos muy conscientes de que en ocasiones hacer la voluntad de Dios no será algo fácil.

Pero hacer la voluntad de Dios es el llamado de todo cristiano

Esto es algo que el Señor nos dice claramente en Mateo 7:21 cuando leemos: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.”

Elías tenía una misión que cumplir, y el camino no sería fácil; nosotros tenemos una misión también a cumplir, y el camino tampoco nos será nada fácil.  Tendremos que atravesar por un desierto, tendremos que atravesar por lugares difíciles donde no encontraremos quizás refugio en aquellos que amamos, pero no obstante esto, tenemos que perseverar y cumplir con la voluntad del Padre.

Para concluir

Regresemos ahora a la pregunta que hicimos al principio.  ¿Se ha olvidado Dios de nosotros o nos ha rechazado de Su lado?

La respuesta a nuestra pregunta la encontramos en la parte final de la respuesta de Dios a Elías como encontramos en 1 Reyes 19:18 cuando leemos: “Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron.” 

A pesar de que Elías había huido, a pesar de que éste siervo se había atemorizado y escondido, Dios no le había abandonado.

El plan de Dios no se había detenido.  Elías pensaba que estaba solo; él pensaba que nadie le ayudaría, pero Dios había seleccionado no a uno o a dos, sino a siete mil para que le ayúdasen.  Es verdad que en ocasiones tendremos que pasar por situaciones difíciles, pero no podemos permitir que llegue el enemigo y nos desvié de la voluntad de Dios.

Porque de algo que si podemos estar bien seguros es que llegara y tratara de desviarnos.  Tratara de angustiarnos y atormentarnos.  Tratara de herirnos y matar nuestra fe.  Tratara de hacernos sentir solo e impotente.  Y es por eso que tenemos que fortalecernos en la Palabra de Dios en todo momento.

Ahora pregunto; ¿te encuentras en un lugar desolado?  ¿Te encuentras en un lugar de dolor?  ¿Te encuentras huyendo de la voluntad de Dios?  Escucha que Dios te pregunta hoy: ¿Qué haces ahí?

Predicado: 30 noviembre 2008

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José R. Hernández
Autor

José R. Hernández

Pastor jubilado de la iglesia El Nuevo Pacto, en Hialeah, FL. Graduado de Summit Bible College. Licenciatura en Estudios Pastorales, y Maestría en Teología.

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