En esta poderosa predica cristiana, descubre cómo reconstruir tu vida después de la liberación en Cristo. Aprende a dejar atrás el conformismo, a enfrentar los desafíos con valentía, y a reclamar las bendiciones completas que Dios tiene preparadas para ti. Es el momento de levantar tu vida en el poder del Señor.
Predicas Cristianas
Predicas Cristianas Prédica de Hoy: Reconstruye tu vida
Introducción
Cuando una persona que ha permanecido por años en la cárcel sale de la prisión, lógicamente está gozosa por haber sido liberado, la alegría es la primera reacción pero luego debe enfrentarse con una nueva realidad puesto que si bien es cierto que está libre, no es menos cierto que nada está como era al momento en que sufrió el problema.
Posiblemente la familia y sus amigos ya no sienten lo mismo por él a causa de las heridas ocasionadas por el hecho traumático que le llevara a la cárcel, por otra parte no le resultará fácil conseguir quien ponga su confianza en él nuevamente conociendo su vida de errores, lo que seguramente le ocasionará problemas para conseguir un empleo; y así habrá seguramente una importante lista de situaciones que deberá enfrentar, aún cuando está libre y ha solucionado su problema con la sociedad.
Lo mismo sucede cuando una persona recibe una liberación por parte del Señor, si bien es cierto que es hecho libre de la prisión de Satanás, deberá enfrentarse a la realidad de su vida actual, deberá enfrentarse a los daños que causara, pero todo esto lo debe hacer olvidando la posición anterior, asumiendo sus culpas pero con la convicción de que adelante le espera la tierra prometida; a partir de la liberación, el hijo de Dios debe comenzar a ver sus necesidades, pero con su mirada puesta en la forma de darle una solución a ellas conforme a la voluntad del Señor.
Leamos la Palabra de Dios en Nehemías 1:1-9 “Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. Aconteció en el mes de Quisleu, ………… y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén. Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, ……, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. Cuando oí estas palabras me senté y lloré, ….., y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, ……, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, ……., por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; ………… En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo. Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés ……: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos; pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, ……….., de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre”.
Reconstruye tu vida
Esta palabra es para todos aquellos que están dispuestos a vivir esa vida nueva que el Señor les otorgara el domingo pasado; esta palabra es para aquellos que, no siendo conformistas, están dispuestos a vivir esa vida de libertad en Cristo a pesar de todos los problemas y las luchas que se le plantean luego de su liberación de esa cárcel en que Satanás los había mantenido prisionero durante años, quizás durante toda la vida.
Quiero decirles que el conformismo no es parte de la vida en Cristo; el conformista es aquél que acomoda su vida a lo que el enemigo quiere y no pelea por las bendiciones que el Señor tiene preparadas para él; el conformista es aquél que asume como normal una vida de pruebas y no piensa que de ninguna manera puede ser el deseo de Dios que sus hijos vivan en un constante sufrimiento, “aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” 1 Pedro 1:6-7.
Cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador personal, es cuando debemos también comenzar a decir ¡¡NO!! al conformismo; cuando nos convertimos en hijos de Dios debemos comenzar a decir ¡¡NO!! a la vida de miseria, no a trabajos inestables y mal remunerados, ¡¡NO!! a la vida de dolor y enfermedad, ¡¡NO!! a la familia destruida; en Cristo debemos aprender a decir ¡¡NO!! a todo aquello que no sean las bendiciones de ese Dios Todopoderoso que nos ama tanto como para entregar a su Hijo en sacrificio por nosotros, Juan 3:16.
Ha pasado ya una semana desde que el Señor nos anunciara su obra libertadora para nuestra vida, ya pasó el momento de la alegría provocada por el emocionalismo; ha llegado el momento de abandonar las cuestiones almáticas para enfrentarnos con las realidades de hoy, es el momento en que debemos comenzar a ver todo el mal en que estamos, pero desde un punto de vista disconformista, asumiendo que ya hemos sido hechos libres y que ahora debemos poner nuestra mirada en las necesidades que tenemos en esta nueva vida que nos entregara el Señor.
En el 2:2 vemos a Nehemías diciendo: “Me dijo el rey: ¿Por qué está triste tu rostro? pues no estás enfermo. No es esto sino quebranto de corazón”, y hoy el Rey, nuestro Señor te dice: “Por qué estás triste si no estás enfermo ni encarcelado”, ahora eres libre y debes enfrentarte a la realidad de tu vida pero de ninguna manera someterte nuevamente al yugo del enemigo; Nehemías era conciente de que el muro de protección de su ciudad se hallaba destruido, tan destruido como puede ahora estar tu vida, tu salud, tu economía o tu familia, pero lo importante es no conformarte con esta situación sino que debes ser conciente de que el Señor te está brindando otra oportunidad, una nueva oportunidad para que puedas reconstruir tu vida, pero esta vez conforme a la voluntad de Dios.
Reconstruir la vida
Algo importante que hallamos en Nehemías es su deseo de preservar la ciudad al reconstruir los muros que la rodeaban, y ese es el deseo que debe primar en todo cristiano que ha sido liberado de la cárcel del pecado, el anhelo ferviente de preservar la felicidad en Cristo, reconstruyendo su vida, no dejando de mirar los problemas, ni ocultándolos, ni conformándose con convivir con ellos; el deseo de reconstruir la vida comienza por enfrentar los problemas para poder luego buscarle soluciones en la comunión íntima con el Señor, “No conformándonos a este momento, sino transformándonos por medio de la renovación de nuestro entendimiento, para comprobar cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”, Romanos 12:2.
Otra cosa importante que podemos ver en Nehemías es que no era como aquellos que cubren su escaso deseo de cambiar, o su conformismo con las circunstancias que los rodean, diciendo: “Es que todavía no es el tiempo”, o “Ya vendrá el tiempo del Señor”, por cuando esto no es más que otro engaño de Satanás, pues “Quien esto hace es el engañador y el anticristo. pero Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo” 2 Juan 2:7-8; cuando un hijo de Dios basa sus fracasos en estos dichos, lo único que está haciendo es asumir la derrota, es entregarse al conformismo y no manteniendo la esperanza cierta de que el Señor les ha liberado para que tengan una nueva vida, ahora conforme a su voluntad.
Reconstruye tu vida
Nehemías anhelaba reconstruir el muro de la ciudad tanto como tu quieres reconstruir tu vida, pero no era un conformista de las circunstancias ni de los tiempos, leemos en Nehemías 2:6 “Y agradó al rey enviarme, después que yo le señalé tiempo”.
Dios se agrada de aquellos que no se conforman con lo que están viviendo, se agrada de aquellos que desean más, de quienes tienen sanas ambiciones y proyectos para su vida y la de su familia.
Pero que tampoco se conforman diciendo que no es el tiempo sino que ellos mismos se fijan un tiempo concreto para realizar su parte de la tarea, con la fe puesta en que el Señor completará la obra ya que “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” Hebreos 11:1, por lo que como pastores hacemos nuestra la Palabra de Hebreos 6:11-12 y “deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”.
Es nuestro deseo que no sean perezosos en su clamor a Dios por todo aquello que anhelan, ahora que han sido liberados es tiempo de dejar el conformismo, debes comprender que con lo que tienes no te es suficiente, no es el deseo de Dios que tengas medias bendiciones y medias miserias.
No es el deseo de Dios que sanes a medias, ni que tu familia sea restaurada a medias, o que dejes el vicio a medias; “Y me lo concedió el rey, según la benéfica mano de mi Dios sobre mí” Nehemías 2:8, es tiempo de que los cristianos dejen de conformarse con las obras a medias y comiencen a clamar por las obras completas pues el Rey está dispuesto a darte todo lo que necesites cuando camines conforme a la guía de Su Palabra, “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén” Efesios 3:20-21.
Ahora eres libre, es tiempo de que te sacudas la modorra del conformismo para comenzar a hacer proezas en Cristo, pero haremos proezas quienes en Él confiamos y sabemos que lo mejor siempre está por venir cuando estamos en Cristo; los que llevan a cabo las acciones heroicas en Cristo no son aquellos que dicen ser y se conforman con lo que son, sino aquellos que son aunque no lo digan, pero no se conforman con lo que son sino que siempre están buscando más en el Señor.
CONCLUSIÓN
Si quieres gozar de la plena libertad que Cristo te ha dado, no te conformes con lo que eres; revélate contra la voz interior que te dice que no es el tiempo y pon manos a la obra con tu parte de la obra aunque haya quienes se levanten para detenerte porque no les agrada lo que piensas hacer para el Señor o cuando esfuerzas tus manos en ello, pues también Nehemías tuvo oposición, Nehemías 2:19.
Pero a todos aquellos dale una respuesta similar, diles: “El Dios de los cielos, él me prosperará, y yo su siervo me levantare y edificare, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en vida”, y ahora, en libertad y con la guía del Señor, reconstruiré mi vida, reconstruiré mi economía, reconstruiré mi salud, reconstruiré mi familia; ahora díselo al enemigo que te quiere hacer retroceder, “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará” Santiago 4:7-10.
© Luis Alberto Coria. Todos los derechos reservados.







Aleluya aleluya exelente predica pastor Coria como siempre sus predicas están llenas de fuego del Espíritu Santo y nos transforman de adentro hacia afuera con poder, el mundo necesita sus predicas para ser libres en Cristo pues sus predicas han transformado muchas vidas aquí donde vivo y me incluyo