Predicas Cristianas
Predicación de Hoy: Ser hijos obedientes
Predicas Cristianas Texto Bíblico: “Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará y vendremos a él, y haremos morada con él” Juan 14:23
Tema: La obediencia que Dios espera de sus hijos
Introducción
En una clase de etiqueta y protocolo, la primera lección enseñada fue “hacer caso”. Ser obedientes, la más sencilla y al mismo tiempo la menos practicada. El profesor explicaba que ésta era la manera mas inteligente de conservar un trabajo. Las personas están pendientes de ser innovadoras y en ocasiones se olvidan de lo primitivo: hacer lo que se les ordena.
Algunas veces no necesitamos de grandes habilidades, sino de gran disposición para obedecer.
Para conservar el amor de Dios, debemos ser obedientes. Esto significa atender a su palabra, pues ante él somos hijos y como tales debemos respetar sus mandamientos.
¿Es difícil? Sabemos que con su fuerza nada es imposible, necesitamos fe y compromiso.
Ser obedientes con su Palabra (Santiago 1:22)
Nuestro Padre se encargó de dejar muy claras sus leyes y preceptos. Él espera de nosotros que seamos obedientes a su voz. No nos pide aprenderlas y dejarlas en el olvido. Tienen una función maravillosa y es que podamos ser parte de su amor, estar más cerca de él.
Su carácter hacia nosotros es semejante al de un padre. ¿Los padres esperan que sus hijos hagan su propia voluntad? Les dan la libertad para hacerlo cuando crecen, pero les enseñan lo posible para que no caigan.
Así Jehová nos da su palabra con el fin de que sea nuestro refugio y arma. ¿Qué tienen en común estas dos cosas? Se utilizan. Nos ayuda para que no caigamos. Debemos empezar a obedecer la palabra de Dios y en tanto, practicarla, para eso nos la dio.
Jesús enseña a ser obedientes (Lucas 6:47-48)
Jesús enseña que quién es obediente y practica sus palabras, está firme para cuando vengan las atribulaciones. En cambio aquel que prefiere hacer su propia voluntad, termina en ruina pues no tiene nada que le proteja.
Los discípulos de Jesús aprendieron a ser obedientes. Se maravillaban de las obras que él hacía. Su fe aumentaba y pudieron convertirse en sus amigos. Cuando somos amigos con alguien establecemos cierta intimidad. Procuremos ser amigos de Jesús a través de la obediencia.
Obstáculos para ser obedientes (1 Juan 2:17)
Lo que impide que seamos obedientes son los deseos de el mundo. En las Escrituras se nos advierte que éstos pasan, mientras que nuestra relación con Dios es eterna.
Pensemos en un niño que se queda solo con una bolsa de caramelos. El padre le advierte que no puede comer de ellos porque son peligrosos para su salud. Los caramelos son atractivos al niño, y sin pensar en las consecuencias, es desobediente.
Esos caramelos se terminan, dejan dolor y contaminación. Su padre está allí para cuidarlo, pero también para reprenderlo por no haber obedecido.
Aunque el pecado este cerca, debemos ser más fuertes. Dios nos asegura que él nos da espíritu de dominio propio. Cuando se hace su voluntad, ser obedientes deja de ser un problema y se convierte en un alivio. Él nos ayuda para que así sea.
Conclusión
Un buen hijo es aquel que destaca por su obediencia. Dios espera que seamos esa clase de hijos. Puesto que resulta muy sencillo aprender de memoria los preceptos, pero el verdadero desafío es llevarlo a la practica.
Hacemos lo que creemos. Vamos a empezar a obedecer la palabra del Padre, cuando creamos fielmente en ella. Los discípulos de Jesús obedecían y creían, gracias a ese compromiso se hicieron tan cercanos a él.
Jehová nos recompensa cuando somos obedientes. Pero nuestras intenciones no deben ser por esa recompensa. Debemos entender que hacer lo que él nos dice además de innumerables beneficios, trae consigo su amor eterno. Esto debe ser mas fuerte que los deseos carnales. Él promete que con aquellos hijos obedientes hará su morada ¿estás preparado para obedecer?
© Pedro Blanco. Todos los derechos reservados.
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