Un año nuevo: Cultivar con propósito

Pastor Jose R. Hernandez

Un año nuevo: Cultivar con propósito

Predicas Cristianas

Prédica de hoy: Un año nuevo: cultivar con propósito

Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Jeremías 29:11-13

Introducción

El futuro abriendo paso siempre es un evento importante. Un año nuevo es signo de seguir viviendo, de que Dios sigue confiando sus planes en nosotros y de que aún hay mucho por hacer.

Sin embargo, no todos recibimos el año nuevo de la misma manera. Algunos en estas fechas tienden a la nostalgia, al miedo, al dolor; otros a la celebración, el afán y el estrés.

¿Qué debemos hacer nosotros como cristianos frente a un año nuevo?

Antes que nada, buscar la paz confiando en que a través de ella podemos mirar mejor el horizonte. Preferir siempre la senda de la tranquilidad y aún así vivir nuestra fiesta de amor con Jesús. Esa es la mejor manera en la que podemos agradecer, expresando aquello que nos conmueve.

Debemos aprender a mirar el año nuevo cómo la oportunidad maravillosa que representa. Es un buen momento para llevar a cabo proyectos dirigidos por Dios, para encaminar con más fuerza que nunca nuestras vidas y para seguir compartiendo. Fundamentalmente un año nuevo es esperanza, capaz de trascendernos por el resto de nuestras vidas.

I. Un año nuevo – Mantener la calma

1. Soltar el afán (Filipenses 4:6-7)

En el año nuevo a muchas personas las suele atacar la preocupación y el afán, cómo si de un problema se tratara. Si bien es una oportunidad para celebrar de manera sana y conmemorar con alegría, no debemos dejar que los problemas del mundo se vuelvan los nuestros.

Sí hay algo que la palabra de Dios nos enseña es que debemos ser tan diligentes como calmados. Es prudente que seamos capaces de mantener un equilibrio entre ambos y que nos preocupemos más por servir nuestro corazón a Jesús, siendo él nuestra máxima prioridad.

El afán puede venir de muchas preguntas, desde algunas más sencillas cómo “¿con que me visto? ¿qué comeremos?” Hasta otras más profundas tales cómo “¿qué haré con mi vida a partir de ahora? ¿Cuáles serán mis propósitos?” Y para cada una de ellas, Jehová tiene una respuesta, pero debemos saber escucharla.

2. Jehová nos cuida (1 Pedro 5:7)

El mejor antídoto para el afán, tanto en año nuevo cómo en los demás días, es saber que somos hijos del dueño ¿cómo podríamos turbarnos después de eso? Él nos asegura de manera constante que todo va a estar bien desde que empezemos a creerlo.

En ésta primera epístola de Pedro se nos explica amorosamente que todos nuestras preocupaciones y ansiedades son aliviadas en manos del Padre ¿Por qué? Porque él nos cuida. Solo ese amor es capaz de calmar las mas temibles mareas. Ni siquiera seríamos capaces de entenderlo pues sobrepasa los límites que conocemos, pero sí podemos experimentarlos gracias a que Dios lo hace posible.

El año nuevo tiende a poner peso sobre nuestros hombros.

Pero debemos saber que ese peso puede ser usado cómo impulso, cómo disciplina, para que avancemos en lugar de detenernos. Mientras que el mundo confunde el significado del año nuevo con fiestas descontroladas que terminan en desesperación, nosotros debemos mantener la iglesia, la oración y la fe firmes y unificadas.

3. La vida es más que esto (Lucas 12:22-23)

El mundo hace que la vida parezca superficial y es allí cuando la palabra de Dios nos da esperanza de que hay mucho más. Éste es un pasaje que lo explica de manera hermosa y que nos recuerda que al final del día, es Jehová quién se encarga de todos.

El año nuevo es más que una fiesta, un vestido elegante ó una cena.

A todos nos toma en momentos distintos de nuestras vidas y sí por casualidad no estás en tú mejor momento, ten paz. La vida es más que esto y Dios nos lo recuerda todos los días.

Mientras qué éstas fechas pasan, lo que realmente se queda y nos acompaña por el resto del año, es lo que cultivamos en nuestros corazones. Lo que conservamos son los momentos en lo sentimos paz y eso es algo que nadie puede quitarnos y que solo podemos experimentar cuando tenemos el Evangelio en nuestras acciones.

II. Un año nuevo – Cultivar un año con propósito

1. Somos hechura de Dios (Efesios 2:10)

Un año nuevo es un lienzo para trazar las obras de Dios en él. Somos hechura suya y podemos confiar en que antes de que naciéramos, él ya tenía nuestro propósito preparado.

Nuestra misión es hacer que crezca y se expanda dentro nuestro mediante su voluntad. Recordemos que esos propósitos no se sostienen por sí solos, debemos compartirlos y permitir que Jehová se manifieste en ellos.

Es probable que los nuevos comienzos vengan contrariados y llenos de dudas, pero Dios siempre actúa aclarando nuestro camino. Sí tenemos oportunidades, ideas y miedos, lo mejor que podemos hacer es confiar en que continúamos aquí para hacer buenas obras y seguir honrando a Dios con nuestro temor.

2. En el año nuevo planifiquemos para llegar a la meta (Lucas 14:28)

De la misma manera en que un árbol no da fruto sin un proceso previo, nuestros propósitos de año nuevo no se cumplirá simplemente escribiéndolos en un papel.
Es necesario realmente involucrar nuestra fe en aquello que deseamos cumplir.

Para ello debemos ser constantes y atravesar distintas etapas fundamentales, necesitamos de la ayuda de Dios, de mucha disciplina y determinación.

Un pilar primordial para cumplir aquello que nos hemos propuesto es la planificación. Debemos tener metas a corto y largo plazo, confíando en que los imposibles no existen para el Padre, pero que es nuestra responsabilidad buscarlo con dedicación.

3.Cosechar frutos (1 Corintios 15:58)

Todo cultivo hecho con amor y siguiendo los procesos correspondientes, tiene cómo repercusión buenos frutos. De la misma manera, debemos transitar nuestro año sabiendo que todo esa entrega a Dios no es en vano.

Él se ha encargado de compartir promesas que siempre cumple, pues su manera de actuar es honesta y misericordiosa. Aunque no somos merecedores ó dignos de ese gran amor, él lo entrega a nosotros por gracia.

En la medida en que vamos desarrollando nuestra disciplina y fe, siendo diligentes, Jehová nos recompensa y nos enseña que tomamos la mejor decisión. Esto no significa que no vendrán pruebas, tentaciones y conflictos, pero sí que tendremos la ayuda para resolverlos y salir victoriosos de ellas. Eso es lo que nos diferencia y nos reivindica como hijos de Dios.

Conclusión

Estos tiempos no han sido fáciles para ninguno, pero si algo podemos asegurar es que no estamos solos. Hoy más que nunca Jehová cuida a los que le temen, y ésta es una gracia de la que debemos apropiarnos para recibir el año nuevo con esperanza y alegría.

Todos nuestros planes deben ser encomendados al Padre, sabiendo que solo él tiene el poder de hacerlos realidad. Todos nuestra existencia debe ser puesta en ofrenda para seguir honrando su nombre, siendo ésta la mayor muestra de agradecimiento que podemos expresar.

Es grato aprovechar ésta oportunidad para seguir compartiendo el amor del Evangelio, buscando la salvación, sosteniendo la santidad y confiando en que el año venidero tendrá frutos que vienen de lo alto para recompensar nuestro esfuerzo.

¿Qué traerá el futuro? Solo podemos tener fe en que todas las promesas que Jehová ha hecho para nosotros estarán allí, listas para quienes hayan entregado por completo su corazón, ¿estamos preparados?

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José R. Hernández
Autor

José R. Hernández

Pastor jubilado de la iglesia El Nuevo Pacto, en Hialeah, FL. Graduado de Summit Bible College. Licenciatura en Estudios Pastorales, y Maestría en Teología.

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