Predicas Cristianas
Prédica de hoy: Vulnerables ante Dios
Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Mateo 5:3
Introducción
La debilidad y la fuerza en lo seres humanos, han sido de los temas más estudiados por la antropología y la biología a lo largo de la historia. Muchas de éstas teorías han dejado huellas en la manera en la qué actualmente percibimos nuestra humanidad. Una de ellas es cómo nos enfrentamos a nuestra fragilidad ¿cuán vulnerables debemos ser para poder sobrevivir a éste mundo?
Charles Darwin, biólogo de gran renombre, por ejemplo, afirmó en su teoría evolutiva qué los mas aptos/fuertes/inteligentes eran los que sobrevivían; es a lo qué llamamos selección natural. Sin embargo, hoy podemos pensarlo de otra manera, desde un lugar mas cristiano, desde la sensibilidad qué tantas veces parece ser ignorada.
Se dice qué somos lo qué somos porque la sociedad ha ido diseñando al mundo y sus necesidades. No obstante, ante que un producto del mundo, nosotros somos obra de Dios, él nos conoce de una manera mas noble y profunda. ¿Cómo debemos ser de vulnerables ante él? Mucho más de lo qué el mundo aprueba.
I. Vulnerables ante Dios – significado de vulnerabilidad
1. Es un acto sensible (Filipenses 2:1-2)
El concepto ha sido muchas veces despreciado porque parece evocar a los sentimientos a flor de piel, al drama y al descontrol. ¿Quién podría vivir así y estar bien al mismo tiempo?
Sí pensamos en un ser vulnerable quizá venga a nuestra mente un niño muy pequeño, pues suelen recoger estas características. Por esto Jesús ya nos enseñaba qué para entrar al Reino de los Cielos debemos volvernos niños de nuevo. (Mateo 18:3-4)
Ser vulnerable es abrir paso a la sensibilidad qué acomete nuestra experiencia humana. A lo largo de la vida se enseña qué el mas fuerte es el que no siente, pero Dios nos enseña todo lo contrario. Nos convoca a humillarnos y exaltar su nombre, a abrir nuestro corazón, a reconocernos frágiles instrumentos en sus manos.
Necesitamos rescatar ese acto sensible de los niños qué aún no conocen maldad. Ese tipo de humildad qué pareciera imposible recrear en la adultez, siendo conscientes de la corrupción y del pecado, pero qué con ayuda de Dios es totalmente posible.
2. Es un acto humilde (Filipenses 2:3)
Lograr abrir nuestro corazón, siendo vulnerables ante Dios, implica bajar la cabeza y aceptar qué no somos dignos de tantas bendiciones. Es poder dejar de lado la altivez y el ego qué no nos permite conocernos ni conocer la gloria qué hay para nosotros.
Cuando logramos desechar todo aquello en lo qué el mundo se regocija, para aceptar la sencillez del Padre, podremos realmente mostrarnos cómo somos. Aceptar esos pliegues de imperfecciones, nuestra mejor versión y también sobre la qué debemos actuar.
Ser vulnerable es también ser humilde para mirar al otro, aprender de él y sentir qué somos una gran familia.
La palabra de Dios no necesita de adornos y algarabías para ser poderosa. Ella se manifiesta en las pequeñas cosas, aumentando tanto cómo la busquemos. De igual manera nosotros debemos hacer todo con esa misma humildad, sin pretensiones ostentosas. Sabiendo qué solo nuestra fe inconmensurable necesaria.
3. Es entender la libertad (Gálatas 5:13)
El mundo nos hace ser esclavos de nuestro cuerpo, de los placeres de la carne y mas sintéticamente, del pecado. Cuando conocemos a Dios y en su presencia entramos en esa gracia qué nos muestra nuestra vulnerabilidad, empezamos a ser libres y a sanar.
Algunos se sienten libres “haciendo lo qué quieren”, pero en realidad nuestros deseos pueden estar tácitamente manipulados por el mundo. Ser vulnerables ante Dios, significa mantener la calma y escuchar lo qué en verdad él tiene para nuestras vidas.
Quién reconoce sus sentimientos, los considera y actúa sin dejarlos de lado, realmente puede sentir qué ha entendido la libertad de Jehová para sus hijos. Él no nos obliga a nada, sino qué amorosamente nos incluye y nos protege, porque nos conoce mejor de lo que nadie lo ha hecho.
II. Vulnerables ante Dios – Gozar la vulnerabilidad
1. Cuando soy débil, entonces soy fuerte (2 Corintios 12:10)
En éste pasaje, el apóstol Pablo anunció de una manera muy clara cómo debemos ser vulnerables ante Dios y cuanto repercute de ello en nosotros. Él se refiere a sufrir y padecer por su nombre, sabiendo qué solo en esa debilidad puede hacerse mas fuerte.
¿Cómo nos damos cuenta de qué algo es fuerte? Cuando resiste en el tiempo y las mareas. En ese desafío se encuentra el reconocimiento..
Parece un poco paradójico pensarlo de ésta manera, pero solo gozando esa apertura de sensaciones, podemos realmente conocernos. Aún mejor, conocer a Dios por medio de su manifestación en nuestra vida.
Entonces, para Jehová no sobrevive el más fuerte físicamente ó quién se adapte al mundo. Sino aquel qué esté dispuesto a seguir firme y vulnerable a través del tiempo, abriendo sus sentimientos para qué el espíritu Santo actúe en él.
2. Mantener la valentía (1 Corintios 16:13)
Para ser vulnerables ante Dios se necesita de mucha valentía. La realidad es qué es más mas fácil ignorar lo qué pasa dentro de nosotros y culpar al “destino” , qué encarar aquello qué nos conmueve.
Entender qué es necesario mirar hacia adentro, nos hace valientes y nos llena de coraje. Sí podemos enfrentar lo qué pasa dentro de nosotros, estamos preparados para ser fuertes ante el mundo, para atravesar caminos sin desviarnos, manteniendo siempre firme nuestra fe.
De esto se trata gozar la vulnerabilidad, de saber qué en lo mas profundo de nosotros reside la verdadera inteligencia, esa paz qué no puede verse pero sí sentirse y solo en ella encontramos la presencia de Dios.
3. El interior se renueva día a día (2 Corintios 4:16)
La vulnerabilidad es un tipo de desnudez muy especial y cuando lo somos para la honra de Dios, es muy probable qué vayamos a sufrir en su nombre. Ya qué estamos dejando qué invada con su espíritu hasta los rincones mas personales.
Jesús, por ejemplo fue el hombre mas vulnerable qué piso la tierra, y sin duda también el más fuerte. Mantenía una comunicación estrecha con el Padre y estaba entregado con creces a su voluntad. Mientras su cuerpo quizá se desgastaba por el gran sacrificio qué hacía, su interior iba armándose de valor para enfrentar lo venidero. Su esperanza era inagotable, pues estaba acompañado de una sensibilidad voraz.
Con cada día qué transcurre siendo vulnerables ante Dios, solo estamos preparando nuestros corazones para la vida eterna. Esa es la mejor ganancia.
Conclusión
Es posible ser fuertes y vulnerables al mismo tiempo. En realidad es mucho mas fácil descubrir nuestras fortalezas, sí reconocemos y entregamos nuestras debilidades ante Dios primero. De esto se trata conocernos y participar con nuestra vida de su obra maravillosa.
Cómo todo lo qué nos demanda Jehová, se requiere de valentía y voluntad, no ocurre de la noche a la mañana, pero trae cuando nos esforzamos, trae consigo mucha bendición.
No hay qué pretender nada para agradar su nombre.
Debemos ser nosotros mismos, aun con nuestros defectos pues a Dios nada podemos esconder.
Con nuestras imperfecciones, postrando nuestras rodillas y reconociendo qué solo de ésta manera podemos ser transformados y fortalecidos para seguir aprendiendo.
Un corazón vulnerable puede evangelizar de manera mas honesta. Encuentra la verdad y regocija en la justicia. Mantiene encuentros personales con Dios y sobre todo, goza de ser amigo del Rey.
© Raimundo Linares. Todos los derechos reservados.
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