Perdonando y perdonado

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Prédica de Hoy: El Perdón: Perdonando y perdonado

Bosquejos para Predicar Lectura Bíblica de hoy: Mateo 18:15-16, Miqueas 7:18-19

El perdón – Introducción:

Dios nos enseña a través de su Palabra, lo importante acerca del perdón, cuán necesario es perdonar, y perdonarnos a nosotros mismos; no se puede estar en paz, en tranquilidad cuando no hemos perdonado o no hemos pedido perdón.

Dios nos exhorta en este pasaje de forma muy directa, a su vez, veremos en cada una de las cosas como seres humanos fallamos o nos domina nuestro orgullo, afectando también a otras personas.

Desarrollo:

I. El perdón- El NO perdonar en nuestros hogares destruye por completo los lazos familiares.

a. A diario nos encontramos con situaciones adversas en nuestros hogares, sean con nuestros padres, hermanos, o alguien de nuestra familia, y me refiero a cualquier problema o indiferencia de cualquier índole.

b. Seamos o NO adolescentes siempre vamos a tener indiferencias con nuestros padres

c. Nos llenamos de mucho orgullo, egoísmo y falta humildad cuando nos creemos capaces de solventar u llevar a cabo una responsabilidad grande en nuestros hogares.

II. El perdón -Dios Jamás te recordara tu pasado

a. Es cierto que en muchas ocasiones nos equivocamos, y nos sentimos mal, tristes y muchas veces solo gracias a nuestros pecados (Todo lo que nos aleja de Dios) 1 Pedro 2:24.

b. Otro Gran problema, nos gusta jugar a ser buzo, colocarnos el traje de buceo y bajar a lo más profundo del mar y buscar, y aún más, encontrar todo aquello que Dios arrojo al fondo del mar (Miqueas 7:18-19).

c. Tienes que comprender que Dios NO nos va a lastimar, No nos va a decir cosas para que estemos angustiados ni mucho tristes, Dios sabe y va a encontrar la manera adecuada y perfecta para decirnos algo.

III. El perdón – Si Dios te perdono ya, ¿Por qué te cuesta tanto Perdonar a otros? (Romanos 3:23-24)

a. Comúnmente decimos: bueno yo no soy Dios, Él no me ha pedido perdón, no eh tenido tiempo y muchas otras excusas o argumentos que utilizamos gracias a nuestro orgullo.

b. Cuando nuestro corazón está “Como” una piedra difícilmente notamos que estamos haciendo o a quien lastimamos

IV. La falta de perdón, y el humillar a quien nos humillo

Que grafíticamente y satisfactorio es ver que la persona que más daño nos hizo le va mal, nos pudimos vengar, hacer justicia o en el caso más fuerte, verlos morir pero al aceptar las reglas y condiciones que Dios nos demanda, nos vamos a dar cuenta que todo eso, que mencione anteriormente no estaba bien, que no podemos pensar, hacer o hasta decir todas esas cosas perjudiciales para aquellas personas que también como tu necesitan de Dios y necesitan cambiar su forma de actuar y de pensar.

Conclusión:

Si Dios te perdonó, y se ha mostrado a ti con mucha paciencia y mucho amor, ¿Por qué te cuesta aceptar tus errores? No has pensado que algún día morirás, que puedes necesitar de esa persona en tu peor día, que puedes tenderle la mano a esa persona que tanto odias y que algún día dijiste: NUNCA LO PERDONARÉ, pues, la cruda realidad es Cristo también murió por ti, por mí y también por él.

No permitas que el tiempo te consuma, y no dejes para el último instante para pedir perdón y perdonar, deja ese viejo hombre atrás y empieza a crecer como buen árbol que da buen fruto. (Mateo 7:17-18)

¡Practica el perdón y enseña a otros!

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