Bosquejos Bíblicos
Prédica de hoy: Decisiones para el futuro
Texto Bíblico Principal: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” Jeremías 29:11
Introducción
Decidir qué vamos a hacer por el resto de nuestras vidas puede ser un tema muy agobiante. Debemos hacernos cargo del futuro desde temprana edad y la realidad es que no siempre el camino es claro. Algunos lo encuentran jóvenes y otros llegan a ancianos sin saberlo.
Cuando hemos decidido seguir a Cristo tenemos otras preocupaciones, pues Jehová es quien planea nuestro mañana. Sin embargo elegir a qué y a quién vamos a dedicar nuestro aliento es algo muy importante.
Todos los días que despertamos con vida es porque Dios los permite. Él en su infinito amor nos da la oportunidad de desarrollarnos y decidir. Sí aún no sabemos o creemos habernos equivocado, él amorosamente nos enseña en su Palabra cómo debemos escoger.
I. Dios nos conoce. No temamos al futuro (Salmos 139)
En nuestra humanidad concebimos el futuro como una incógnita constante. Nos tomamos la decisión tan en serio que nos olvidamos de vivir el presente.
Debemos aprender a confiar en que Dios nos conoce, somos creación suya. Quizá hoy parezca que no sabemos que nos apasiona, no lo hemos encontrado. Pero él nos afirma que sabe de nosotros más de lo que imaginamos.
Alguien una vez me dijo que el saber mucho sobre otro es peligroso, porque esa persona tiene poder sobre ti. Cuando se trata de Dios sucede el efecto contrario. Sí el nos conoce tanto, corresponde que el ejerza poder sobre nuestro futuro, pues el siempre querrá el nuestro bien.
II. Todos tenemos dones para el futuro
“Cada uno según el don que ha recibido , minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios ” 1 Pedro 4:10
Como creyentes, no es sensato desconfiar del futuro sí nuestro presente está entregado a Dios.
¿Nuestra incertidumbre pasa por el miedo de no saber en qué somos buenos? estemos tranquilos. La Escritura nos afirma que todos hemos sido dotados de algún don. El pueblo de Dios no es insípido, él no quiso eso para su Creación.
Habitamos éste mundo con múltiples propósitos y empezamos a realizarlos desde que nacemos. No debemos dejar contaminar nuestro sentir con ansiedades que vienen del mundo y no de Dios.
III. Propósitos para el futuro (Filipenses 2)
En éste capítulo se nos recuerda el propósito de la vida de Jesús y debemos tomarlo cómo propio. Él nunca se preocupó por su futuro pues Dios tenía un plan en su vida.
Pensemos que no estamos en este mundo para alimentar nuestro ego y ser servidos. Dios nos llama a entregar nuestros dones al prójimo. Debemos ser un cuerpo que en conjunto enaltece su Santidad.
Esto es lo primero que debemos recordar cuando nos enfrentamos al futuro. No es para nosotros y si así fuera hacemos mal. Debe ser para exaltar la obra de Dios.
IV. Búsqueda del futuro
“Pedid, y se os dará, buscad y hallaréis ; llamad y se os abrirá ” Mateo 7:7
Por sí solos no vamos a conseguir certezas sobre nuestro futuro. Siempre antes de cualquier decisión busquemos la voz de Dios. Ya sea para escoger una carrera universitaria, un trabajo o simplemente dirección, busquemos que sea él nuestra guía.
El mundo nos presenta opciones que son conformes a los deseos mundanos. Seamos sabios. No busquemos que decisiones tan importantes seas dominadas por los deseos de la carne. La inspiración de nuestros oficios debe ser la obra de Dios.
V. Soltar el afán por el futuro. (Mateo 6:25–34)
Jesús enseña a rechazar el afán por el futuro y lo superfluo del mundo. Sí tenemos la fe que Dios nos pide, nuestra preocupación debe ser agradarlo, lo demás nos lo da por añadidura.
Es un error planear ansiosamente nuestras vidas, pues los planes de Dios no son los mismos que los nuestros. Confiemos en que los suyos son mejores y llegan cuando deben hacerlo.
El aprendizaje jamás se detiene, algunas veces Jehová nos muestra el camino después de darnos lecciones importantes. ¿Es casualidad que encontremos dirección después de monumentos difíciles? No, el crecimiento algunas veces es doloroso, pero el resultado merece la pena.
Conclusión
En esta tierra debemos tomar muchas decisiones, lo importante es que no estamos solos para hacerlo. Todo cristiano debe pedir a Dios dirección para el presente y futuro. Él es quien más conoce y sabe mejor que nosotros lo que nos conviene.
Para elegir sabiamente necesitamos pedirle sabiduría y propósito. Jehová nos ayudará en nuestra búsqueda, pero debemos ser atentos para escucharlo y obedecer.
Nuestra existencia está hecha con el fin de exaltar su nombre. Procuremos que nuestro futuro también. No vinimos para servirnos a nosotros mismos sino a nuestros hermanos. Jesús nos enseña que ser cristianos se trata de confiar y compartir, así que ese debe ser el parámetro de nuestras decisiones.
© Julio Torres. Todos los derechos reservados.
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