Mensajes Cristianos
Lectura de la Biblia: “Fiel es Dios, por medio de quien fuisteis llamados a la comunión de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor“. 1 Corintios 1:9
Introducción
Podríamos hablar bastante acerca de algunas de las cosas que hacen que las personas sean cristianas, fundamentalmente de los temas importantes de nuestra fe cristiana como es el hecho de que han recibido a Cristo por fe y por gracia, que han comenzado una nueva vida y han sido enriquecidos por Él tanto en lo espiritual como en lo material, “porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis” Mateo 6:8.
Hay muchos motivos por los que se debe alabar a la iglesia del Señor como congregación de los santos. Especialmente porque permite que estemos unidos quienes profesamos una misma fe. Qe compartamos la obra que el Señor hace para alentar a quienes estén caídos, orando unos por otros, por lo tanto, “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!” Salmo 133:1.
Lo fundamental en la vida cristiana
Algo que es fundamental en la vida cristiana, y que hallamos en este versículo, es el hecho de que hemos sido llamados a compartir la vida del Hijo de Dios. Es en eso que consiste la fraternidad, en compartir. La fraternidad o comunión con otros es el tiempo dedicado a compartir, y es aquello para lo cual Dios nos ha llamado. Y Pablo llama la atención de los cristianos en su experiencia, ya que estaban tan ocupados de sus propias cosas, que le quitaban importancia a la comunión fraternal.
Cuando hablamos de carnalidad, lo normal es pensar en las cosas del mundo y en aquellos que no siguen la doctrina cristiana. Pero lo cierto es que lo relacionado con lo carnal incluye también todo lo que esta mal en esta iglesia. Mientras que lo espiritual es lo que necesitamos para corregirlo.
También nosotros padecemos de los mismos problemas carnales, al menos en principio. Y lo que necesitamos con desesperación para enderezar nuestras vidas es todo lo espiritual. Puesto que vivimos en un ambiente saturado de sexualidad, de amantes de la sabiduría y del dinero. Por lo que son muchos los que están intentando vivir como cristianos, rodeados de las presiones que se producen constantemente en estos aspectos.
La iglesia de Corinto
La iglesia de Corinto estaba sometida por todos estos problemas, y hay aspectos fundamentales de los cuales habla Pablo. Para comenzar está el problema de las divisiones, luego estaba el problema de los escándalos en la iglesia. Y finalmente, habla de ciertas cosas que les preocupaban. Pero todo se encuentra bajo un común denominador: “Lo carnal, es decir, las cosas que inquietan a la iglesia”.
“Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos. Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu. Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios” Judas :17-21.
Los problemas
El primer problema es el asunto de las divisiones. Este problema que aqueja a la iglesia de todos los tiempos, es siempre ocasionado porque el espíritu del mundo se va introduciendo en la iglesia de la mano de aquellos que dicen que lo que la iglesia necesita actualmente es captar el espíritu del tiempo en que vivimos.
Pero nada podría estar más lejos de la verdad. Ya que precisamente lo que no debe de hacer nunca la iglesia es adaptarse al espíritu de la época. Pues la época es del mundo mientras que las verdades de Dios son eternas. Por lo que la labor de la iglesia consiste precisamente en corregir el espíritu del mundo.
En el mismo momento en que una iglesia comienza a reflejar el espíritu de su tiempo, pierde de inmediato su poder y eso era exactamente lo que le había sucedido a la iglesia de Corinto cuando Pablo les escribe.
Lo que estaba sucediendo a la iglesia
Lo que esta sucediendo con una gran cantidad de iglesias es que se van alineando tras las supuestas nuevas revelaciones, espíritu de visión, gobiernos apostólicos, etc. Dejando de lado los verdaderos lineamientos que el Señor nos dejará en Su Palabra establecidos de una vez y para siempre.
Estaban permitiendo que todas las divisiones causadas por las filosofías de los hombres se introdujesen en la iglesia, y habían escogido a ciertos dirigentes religiosos alrededor de los cuales se unían para formar pequeñas fracciones diciendo que tal o cual persona era mejor y que los puntos de vista de un hombre eran mejor que los de otro.
Se estaban formando pequeñas sectas dentro de la iglesia. Estas divisiones se producían principalmente por ciertas opiniones con las que creían que contribuían estos hombres y Pablo menciona ciertos nombres para aclarar lo que quiere decir.
Es así que algunos seguían a Pedro, otros a Apolo mientras que otros se reunían en nombre de Pablo, y había un pequeño grupo que afirmaban ser los más puros porque seguían a Cristo y solo a Cristo, pero que eran en realidad los más perturbadores de todos, 1 Corintios 1:10-17.
Pero el problema consistía en que cada uno de estos grupos estaba convencido de que los puntos de vista de sus dirigentes era superior al de los otros. Entonces estaban haciendo exactamente lo que hacía la gente del mundo, dividiéndose por causa de las opiniones de los hombres.
En la actualidad
Eso sigue así en la actualidad. La iglesia no resolverá nunca sus problemas mientras se dedique a seguir a tal o cual profeta, a un hombre o a un orador determinado, creyendo que conseguirá gracias a los esfuerzos y los puntos de vista de los hombres los conocimientos que necesita para entender sus problemas, porque falta algo vital.
El elemento que falta es la vida del Espíritu en el hombre, y sin esto no podrá resolver nunca los problemas de la vida, siendo necesario que se enfrenten con la Palabra que presenta a la cruz de Cristo, que es el instrumento mediante el cual Dios elimina toda sabiduría humana, no como si fuese algo sin valor, sino como algo inútil para resolver los principales problemas que tiene el hombre.
Jesucristo
Dios tomó a su propio Hijo, que se había hecho hombre como nosotros y le clavó en la cruz para que muriese como si fuese inútil en cuanto a resolver los problemas de la humanidad. “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios” 1 Corintios 1:18.
Al hombre natural le parece una locura porque sigue un principio totalmente diferente al de la sabiduría del mundo. Y una vez que hemos aceptado eso, recién empezamos a descubrir la sabiduría verdadera que brinda poco a poco las respuestas a los problemas de la vida, comenzando a entendernos a nosotros mismos y a darnos cuenta de por qué este mundo es como es y a dónde se dirige, comprendiendo “que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno” 1 Pedro 5:19.
Pablo expone que la verdadera razón por la que se ha producido la división no era lo que ellos creían que era.
Es decir, las diferencias en los puntos de vista humanos, sino que era la carnalidad, el amor a lo carnal y a su deseo de ser orgullosos, de saberse idolatrados y tener seguidores. Ese era su problema que mantienen muchos en el corazón, aún sin darse cuenta o reconocerlo.
Frente a esto, Pablo dice que mientras siga vigente ese principio, seguirán siendo como bebés y no crecerán nunca. Siendo necesario que se introduzca la palabra de la cruz en el corazón y que acabe con la carne antes de que las personas puedan empezar a desarrollarse ya que mientras se mantenga, las personas estarán continuamente metidas en discusiones, luchas y divisiones, pudiendo vivir toda la vida cristiana sobre esa base.
Pero uno de estos días nos encontraremos ante el fin de los tiempos, de las pruebas, y de los análisis de nuestras vidas, y en ese día nos daremos cuenta si hemos estado viviendo conforme a la carne, no siendo más que madera, paja y rastrojo para ser quemado, no teniendo valor alguno. Entonces, nuestras vidas, a excepción del hecho de haber recibido a Jesucristo como Señor y Salvador, habrán sido una vida perdida.
Es posible, incluso dentro del ámbito espiritual, obtener la aprobación de los hombres y ser aceptados como personas importantes en la iglesia, gozar del favor y el prestigio que viene por el puesto ocupado. Pero al llegar al final descubrir tan solo el juicio absoluto de Dios, que no se ha dejado impresionar por nada que no tenga su origen en la obra del Espíritu de Dios en nosotros, pues ha de ser el Espíritu y no la carne.
Escándalos en la iglesia
Pablo también trata el tema de los escándalos en esta iglesia y que eran otra de las causas de estas divisiones. Había un caso de inmoralidad sexual en la iglesia que estaba siendo abiertamente considerado con un cierto grado de aceptación y tolerancia.
Siempre que aparece abiertamente un pecado así y no hay arrepentimiento, es necesario que la iglesia intervenga y actúe con disciplina. Es por lo que Pablo reprende a estos dirigentes por no haber presentado el caso para que fuese juzgado por la iglesia, y para eliminar la iniquidad que estaba destruyendo sus filas.
Aquí hay otro parecido con la iglesia actual. Donde casi da miedo ver cómo dirigentes de algunas iglesias están abiertamente a favor de las inmoralidades sexuales como son las uniones homosexuales, o como algunos pastores y líderes de los jóvenes en ciertas iglesias están animando a los jóvenes a mantener relaciones pre-matrimoniales, y a vivir juntos aunque no hayan cumplido con las leyes humanas ni divinas del matrimonio.
Conclusión
En la época en que fue escrita esta carta, la inmoralidad sexual tenía una amplia aceptación, convirtiéndose entonces en una forma de vida normal. Sin embargo, dentro de la iglesia se debe desechar totalmente, considerándola como algo que resulta de todo punto de vista incompatible con la vida cristiana porque es una trasgresión de la carnalidad de la persona involucrada.
Así también el apóstol hace notar que la defensa del cristiano frente a un mundo lleno de corrupción de todo tipo no debe basarse en los niveles morales fuera de él mismo. Es decir que no se trata de que “harás o no harás lo que hacen que los jóvenes o los mayores se vean libres de problemas y presiones sexuales”. Los cristianos deben reconocer que sus cuerpos son templos del Espíritu Santo. El Hijo de Dios mora en nosotros y nunca estamos alejados de su presencia.
A dondequiera que vayamos, Él va con nosotros y está en nosotros, por lo tanto, todo lo que hacemos lo estamos realmente haciendo ante la presencia del Hijo de Dios y eso es lo que hace precisamente que el cristiano, joven o adulto, se sienta libre de las presiones ejercidas sobre él por un mundo sometido al poder del diablo.
© Miguel Angel Robles. Todos los derechos reservados.