Predicas Cristianas
Predicas Cristianas Predica de Hoy: Él nos espera
Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Salmos 18
INTRODUCCIÓN
El Salmo 18 habla del gran poder de Dios, y de como Dios nos capacita con su poder para luchar contra nuestros enemigos; estudiando sobre lo que significa ese arco de bronce encontré un par de explicaciones.
El arco de bronce vendría a ser un símbolo de victoria, un arma muy poderosa y temida que solo podría ser utilizada por hombres con brazos muy fuertes y diestros, el hombre que pudiera utilizar esta arma aseguraría la victoria del ejército.
La otra definición de “arco de bronce” puede significar un tipo de arco muy común en la época del Rey David, era un arco liviano y que tenía un gran rango de distancia para disparar, pero no por eso sencillo de usar ya que se necesitaba mucha instrucción para ello.
En cualquiera de los dos casos es “Dios es quien adiestra mis manos para la batalla, para poder usar con mis manos el arco y vencer a mis enemigos, estén donde estén”.
Él nos espera – Desarrollo
Leamos la Palabra de Dios en Salmos 18:34 “Quien adiestra mis manos para la batalla, Para entesar con mis brazos el arco de bronce”, verss. 37-39 “Perseguí a mis enemigos, y los alcancé, Y no volví hasta acabarlos. Los herí de modo que no se levantasen; Cayeron debajo de mis pies. Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea; Has humillado a mis enemigos debajo de mí”, vers. 42 “Y los molí como polvo delante del viento; Los eché fuera como lodo de las calles”.
Es bueno soñar pues muchos hemos visto que desde allí han comenzado varias cosas que hoy tenemos en nuestra vida, pero también debemos saber que hay sueños que provienen de Dios y hay sueños nuestros; los sueños nuestros se pueden alcanzar por medio de nuestra capacidad humana, de nuestros recursos e influencia, mientras que los sueños de Dios solamente pueden ser alcanzados a través del poder de Dios.
Dios le dijo a Zorobabel: “No es con ejercito, ni con fuerza, sino con mi espíritu…” Zacarías 4:6, y se lo dijo cuando la tarea que Zorobabel tenía que llevar adelante era tremendamente grande, y Dios le estaba advirtiendo que si descansaba en su habilidad no lograría el propósito, pues como el Señor decía y nos dice a cada uno de nosotros: “No es con fuerza”, no es con habilidad ni dinero.
En esto, la fuerza bien puede hacer referencia a un arco cuando está siendo estirado, y como dijimos al principio, el arco es un arma de guerra, un instrumento hecho de material que tiene un límite cuando se estira, pero además de las limitaciones en el arco, hay limitaciones en la fuerza de la persona que estira el arco, a lo que nos está diciendo el Señor que la fuerza humana o “instrumentos” humanos nunca serán suficientes para alcanzar los sueños de Dios.
Dios también le dice a Zorobabel, “No es con ejército”, y ejército se puede interpretar como recursos, influencias, capacidades o habilidades, pero nada de esto es suficiente le dice Dios a Zorobabel, necesitas el poder de Dios para llevar adelante tu tarea; es obviamente que el Señor utilizará nuestras habilidades y recursos pero nunca serán suficientes, por lo que siempre nos quedaremos cortos cuando solo dependamos de ellos.
Si en este momento haces un inventario de tus recursos, habilidades e influencia y decides que puedes lograr el sueño que hay en tu corazón, déjame decirte que ese es un sueño tuyo, y de ninguna manera quiere decir que el sueño sea malo ya que hay sueños buenos que pueden ser logrados solamente con nuestra habilidad y recursos.
Pero los sueños de Dios son aquellos que parecen imposibles de alcanzar con nuestra habilidad, y sucede que cuando logramos los sueños que Dios puso en nuestro corazón, nos damos cuenta que El es el único digno de la gloria, mientras que nosotros solo somos instrumentos en sus manos.
En esos sueños que parecen imposibles de alcanzar es donde seremos sorprendidos cuando El ponga sus manos sobre nuestro arco, y entonces no importa cuán grande sea nuestro talento o nuestra habilidad, pues los sueños de Dios se alcanzan con el poder de Dios, aunque el ser humano tiende a usar sus fuerzas e inteligencia para avanzar.
Son muchas las cargas que debemos sobrellevar en medio de las dificultades, y esto hace que a muchos les parece insuficiente lo que hacemos, piensan que ellos lo harían mejor que nosotros, y entonces, al trabajo se une la crítica y las comparaciones que hacen ver siempre mejor la otra iglesia, la otra familia, el otro pastor.
Muchas veces vivimos a nuestra manera y sumidos en nuestros propios sueños, y hasta puede que seamos cristianos, pero todo está delante de Dios, los judíos de los cuales habla Zacarías llevaban quince años sin poner una piedra en el templo, y te has preguntado ¿Cuánto llevas tú?
¿Cuánto tiempo hace que no hablas a alguien de Cristo? ¿Cuáles son tus dones y cómo los estás usando?; queremos que Dios nos bendiga, pero el recibirla está en nuestra mano, pues “Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. No seáis como vuestros padres, a los cuales clamaron los primeros profetas, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras; y no atendieron, ni me escucharon, dice Jehová” Zacarías 1:3-4.
Para muchos nunca es el tiempo de servir a Dios, y para otros muchos nunca es el tiempo de obedecer a Dios; es que me tengo que casar, le dijeron unos que no querían seguir a Jesús, es que yo estoy mejor que él así que no me puede guiar, el trabajo es necesario para sostener a mi familia y me ocupa todo el tiempo, ¿Cuál es tu excusa para no obedecer a Dios?, pueden ser muchas, pero nunca, “Es que no tengo fuerzas”.
Dios quiere que veamos a aquellas personas que necesitan a Cristo, y a veces nos cuesta mirar las cosas de Dios, y tú, ¿Qué ves cuando miras la vida?, ¿Alcanzas a ver algo más que tus propios deseos y anhelos?, ¿Alcanzas a ver las vidas y necesidades de otros además de la tuya?
Después de una noche de visiones, el ángel que se le aparecía a Zacarías siempre le preguntaba lo mismo: ¿Qué ves?, y eso me pregunto y te pregunto a ti, ¿Qué ves?, pues hay algo que está oculto para muchos pero que Dios nos ha revelado a sus hijos, y es la necesidad ajena, para verla antes que la nuestra, ya que debemos “recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” Hechos 20:35.
Hay tareas y responsabilidades que son asignados por Dios a una persona y deben ser atendidas sin objeciones ni buscar que otros la hagan, si vemos el llamado de Josué notamos que no cuestiona nada, no hay objeciones sino obediencia; no hay quejas por falta de capacidad o preparación; no hay desánimo o desinterés frente al llamado, Dios le dice “esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás la tierra…”, y cada creyente ha sido escogido para una tarea especial, en algunos casos esa tarea podrá ser muy grande, en otros menor; pero a cada uno Dios escoge para que haga el trabajo de “repartir”.
Hay trabajos para los que Dios está contando con nosotros y para esto demanda esfuerzo y valentía, recordando siempre que “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”, y la falta de esto es lo que hace que muchos creyentes no hagan el trabajo del Señor; en el caso de Josué, el trabajo incluía librar batallas que necesitaban del esfuerzo y el esfuerzo es lo contrario a la apatía, al conformismo y a la pereza, pues Dios no podrá usarnos si no ponemos la parte que nos corresponde.
Hay creyentes que viven la vida cristiana sin el menor esfuerzo, no se esfuerzan para ser constantes en la oración, en la palabra, en apoyar las actividades de su iglesia, en capacitarse para dar lo mejor; pero además de esforzarse hay que ser valientes, y esto es enfrentar los temores hasta vencerlos ya que Dios le gana las batallas a los enemigos usando los métodos más ilógicos tal es el caso de la toma de Jericó, por ejemplo.
Este mismo libro es un ejemplo de la forma cómo. Sobre el hacer uso del recurso de la palabra de Dios, le dice lo siguiente. Primero que cuide de hacer de ella como Moisés había hecho y aplicado. Pero sobre todo, que no se aparte de ella ni aun lado ni al otro, pues en la medida que haga tales cosas será prosperado en todo lo que emprenda. Aquí encontramos el gran secreto de toda conquista.
La vida espiritual es una lucha y una conquista diaria, y si perdemos las batallas es porque la palabra de Dios no ocupa el lugar que debiera tener en nuestras vidas; vivimos con tanto apuro y preocupaciones que ni buscamos tiempo para armarnos para la batalla con el estudio la Biblia; debemos entender que la palabra de Dios no podrá producir creyentes sólidos y maduros si tomamos la Biblia solamente los domingos para oír el mensaje.
El aceite de Zacarías era un aceite de oro, una unción dorada que viene de parte de Dios para un ungido, un ungido que ahora somos todo el cuerpo de Cristo porque el candelero es la iglesia; y el aceite solo es para el candelero y las lámparas de la iglesia, usted es parte del candelero, ahora, ¿Usted es una lámpara, una vela o una velita?, pues todo cristiano tiene una comisión en la que puede brillar, incluso hasta en lo secular.
CONCLUSIÓN
El Señor lo ha ungido a usted porque es un escogido, porque es parte del candelero y con la unción puede desarrollar su llamado y que se cumpla el propósito de Dios en su vida, que es por su Santo Espíritu, y aunque la obra sea difícil Dios no ve tu poder, habilidad o profesión, solo es por el poder del Señor, y por su Espíritu, para hacer “como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman” 1 Corintios 2:9.
Dios te va habilitar hoy para hacer cosas que nadie más puede hacer, pero es importante que descubras para que fuiste enviado y puedas desarrollar tu comisión con excelencia, amor y pasión; hay cosas que tú tienes y que nadie más posee, pues a cada uno Dios nos ha dado una habilitación para desarrollar una comisión en EL, puede ser para sanar enfermos, para predicar, para orar por liberación, para interceder, para alabar su nombre o tantas otras, pero recuerda que “No es por espada, ni por ejército, es por el espíritu, por SU SANTO ESPÍRITU”, y será Él quien te de la fuerza para entesar el arco de bronce y destruir todo aquello que se levante para impedir que cumplas tu misión.
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