Por tus palabras

Pastor Jose R. Hernandez

Por tus palabras.. Predicas Cristianas

Sermones Cristianos Escritos

Sermones Cristianos Escritos Predica de Hoy: Por tus palabras

Predicas Cristianas Texto Biblico:Pero yo les digo que en el día del juicio los hombres darán cuenta de toda palabra ociosa que hablen. 37 Porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado.” Mateo 12:36-38 (RVA-2015)

Introducción

No sé cuantos de ustedes se han dado cuenta, pero cuando estamos alrededor de los niños hablamos de manera diferente. Hablamos con cuidado. Es decir, medimos nuestras palabras, y pensamos en lo que vamos a decir. ¿Por qué nos comportamos de esta manera? Bueno, nos comportamos de esta manera porque no queremos ser un mal ejemplo.

En otras palabras, no queremos que ellos aprendan palabras incorrectas. Palabras que puedan causarnos bochorno en un momento determinado. Digo esto porque como sabemos, los niños repiten con facilidad lo que escuchan. ¿Cuantos han escuchado palabras groseras salir de la boca de un niño que te dejan atónito?

Para los que viven en el mundo, este tipo de conducta es visto como algo cómico. Y en muchos casos es fomentado por los propios padres. Evidencia clara de esto, es fácilmente encontrada en numerosos videos en el Internet.

En esos videos podemos ver como algunos padres incitan a sus hijos a decir cosas completamente inapropiadas. Como especie de chiste, algunos padres incitan y animan a sus hijos a decir palabras que nos dejan en shock. Estamos hablando de palabras groseras y/o inapropiadas que no deberían salir de nuestra boca, pero que lamentablemente en ocasiones pronunciamos [1]. ¿Por qué he usado este ejemplo?

Nuestras palabras

La razón por la que he usado el ejemplo de los niños es porque contiene dos puntos. Número uno; las palabras tienen el poder de edificar o herir [2]; especialmente en relaciones matrimonial o familiar. Nunca podemos ignorar u olvidar, que una vez que esa palabra sale de nuestra boca, no hay forma de recuperarla.

Una vez que esas palabras salen de nuestra boca, esas palabras no pueden ser inauditas. Si hemos ofendido o herido a una persona, lo único que podemos hacer es pedir disculpa. Lo único que podemos hacer, eso es, si nuestro orgullo no nos detiene, es pedir perdón. Pero el daño y la herida, ya está hecho. Y a pesar de que con el tiempo toda herida sana, la cicatriz es algo que permanece para siempre.

Número dos; como podemos apreciar en los versículo que estamos explorando hoy, las palabras que decimos nos justificaran o condenaran. Es por esta razón que pensar, antes de hablar, es algo esencial en la vida de todo cristiano. En otras palabras, no podemos permitir que los impulsos de la carne dominen nuestros pensamientos y nuestra boca.

La realidad es que todos aquí somos seres humanos, y todos aquí tenemos momentos de debilidad. Pero lo que no podemos permitir es que esas debilidades e imperfecciones dominen quienes somos. Recordemos que Dios, por medio de Su amado hijo Jesucristo, nos ha entregado la victoria sobre todas estas cosas [3].

Las palabras tendrán consecuencias (vers. 36)

Lo primero que debemos, y tenemos que hacer, es entender lo que las palabras son, y el poder que contienen. Digo esto porque cuando comenzamos a entender estas cosas, entonces comenzaremos a ver cambios drásticos ocurrir en nuestra vida.

Fíjense bien en lo que encontramos en Efesios 4:29 para que entiendan bien lo que les estoy diciendo. Aquí encontramos que el apóstol dice: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

Cuando mantenemos en mente este versículo, y aplicamos este principio a nuestra vida, comenzamos a ver cambios. Comenzando por la forma como nos tratamos a nosotros mismos, y después en la forma como tratamos a otras personas. Especialmente a nuestros seres queridos. Reflexiona en esto por un momento, se honesto contigo mismo y pregúntate.

¿Cuántas veces has hablado de una persona a otra, con la intención de hacer que esa persona piense de la manera en que piensas de quién estás hablando? Como les dije y repito, ninguno de nosotros somos perfectos. Creo que cuando somos honestos con nosotros mismos, todos aquí somos culpable de esta acción.

En otras palabras, todos aquí en un momento u otro hemos tratado de implantar nuestra opinión de una persona, o situación en la mente de otros. Pero es solo tu opinión, y no necesariamente la verdad absoluta. Y tu opinión origina de tus creencias, de tu ego y de tu propia convicción.

La palabra es lo más poderoso que tenemos para crear situaciones

La realidad es que con nuestras palabras, nosotros podemos mover montañas (problemas, dificultades, situaciones que aparentan imposible de superar) [4]. Con nuestras palabras nosotros podemos hacer el bien, pero también podemos causar destrucción [5]. Cuando meditamos bien en este tema, pronto nos damos cuenta de que nuestros anhelos, lo que sentimos, y quien realmente somos, es manifestado a través de nuestras palabras.

Es decir, con nuestras palabras podemos guiar a que otros tomen decisiones correctas, cambien su actitud, e incluso, hacerles creer algo imposible, tanto bueno como malo.

Nuestras palabras ejercen gran poder, y a través de las eras han existido hombres y mujeres que las han utilizado para el mal. Con solo recordar algunos acontecimientos históricos, encontramos que a través de las eras han existido, y existen aun, tiranos que con sus palabras han causado la muerte de miles, sino millones de inocentes.

Una gran realidad es que desde que tenemos el uso de razonamiento, todos aquí hemos sido educados por la sociedad. En otras palabras, todos los que nos rodean, especialmente nuestros padres y familiares. Otra cosa a considerar es que desde muy temprana edad, todos aquí comenzamos a asistir a escuela. Y en las escuelas hemos aprendido muchas cosas vitales, aprendimos a leer y escribir, aprendimos ciencia, matemática, historia, geografía, etc.

En las escuelas aprendimos muchas cosas, que han servido para edificarnos según vamos creciendo y madurando. Pero de algo que muchos no se han dado cuenta, es que además de las escuelas, existe un sistema de educación que lentamente está conduciendo a muchos a la perdición. ¿De qué sistema de educación les estoy hablando? Les estoy hablando acerca de los medios de entretenimiento y comunicación. ¿Por qué digo que los medios de entretenimiento y comunicación forman parte del sistema escolar?

Mensajes aparentemente inocentes

La razón por la que digo que los medios de entretenimiento y comunicación forman parte del sistema escolar, es porque estos transmiten mensajes que pueden aparentar inocentes o benignos, pero que como el cáncer, se metastatiza a otras partes del cuerpo, esto es la iglesia y los cristianos, y terminan causando la muerte espiritual de muchos. Es decir, terminan alejándonos de la presencia de Dios.

Un gran ejemplo de esto es el adoctrinamiento social que está tomando lugar en este mismo momento, para obligar a las personas a aceptar lo que la palabra de Dios nos deja saber claramente que es abominación [6].

Hermanos, presten atención a lo que está siendo enseñado en las escuelas de sus hijos. Presten atención a las programaciones de televisión, las películas, e incluso los mismos comerciales. Nuestra juventud, nuestros hijos, están siendo adoctrinados de manera muy sutil, para que vean el mal como bien, y el bien como mal. Ahora la pregunta que queda es, ¿qué tenemos que hacer para que nuestras palabras sean la diferencia?

Alimentar nuestro vocabulario

La respuesta a nuestra pregunta es simple. Lo que debemos y tenemos que hacer para que nuestras palabras sean la diferencia es reeducar, alimentar, y ampliar nuestro vocabulario. Digo esto porque la gran realidad es que a medida que vamos creciendo y madurando, vamos perdiendo la inocencia.

En otras palabras, ya no hablamos como niños, y en muchas ocasiones, para ser aceptados, tendemos a hablar como aquellos que nos rodean. Según crecemos y maduramos, nuestro vocabulario cambia, pero lamentablemente, no siempre cambia para bien.

Algo más acerca de perder la inocencia, es que en muchas ocasiones esto conduce a muchos a dudar. Empezamos a dudar no solamente de Dios, al no recibir una respuesta inmediata de nuestras oraciones [7], sino que también comenzamos a dudar de nosotros mismos. Comenzamos a ver solo lo negativo, en vez de lo positivo. Comenzamos a desconfiar antes de conocer.

Nuestras palabras tienen la fuerza más poderosa de la humanidad

Como les he venido diciendo, nuestras palabras tienen la fuerza más poderosa de la humanidad. Esto quiere decir que como cristianos fieles, debemos, y tenemos, que elegir usar esa fuerza constructivamente. Es decir, con palabras de aliento, y no palabras destructivas y/o negativas.

Por ejemplo, cuando decimos, ¿no hay comida? O ¿Hay comida? Para muchos estas dos preguntas son prácticamente iguales. Pero la realidad es que no lo son. Digo esto porque en la primera pregunta ya estamos condicionando a que NO hay. Y muchos están completamente condicionados a esta manera de pensar. Es por eso que cuando se les pide que obren para Dios, muchos dicen: no puedo, no tengo, no sé, etc. ¿Qué les quiero decir con esto? Lo que les estoy diciendo es que el NO al que estamos condicionado, nos detiene de intentar hacer algo para la obra de Dios.

No intentaremos porque nosotros mismos nos hemos convencido de que NO podemos. En otras palabras, descartamos por completo lo que la palabra de Dios nos dice en Filipenses 4:13 cuando leemos: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Y deseo que presten mucha atención a esto aquí. Quiero que presten atención a que aquí NO dice que podremos hacer algunas cosas, o que podemos hacer algo de vez en cuando. Aquí se nos dice claramente que “TODO lo puedo en Cristo que me fortalece.” Pero si no tenemos convicción de estas palabras, nunca, pero nunca, obraremos para Dios.

Convicción de nuestra fe

En este mundo solo existen dos cosas que marcan la diferencia entre el que vive su vida, y el que solamente sobrevive. Y la diferencia es la relación con uno mismo y con Dios. Es por eso que nunca podemos olvidar que Cristo no vino al mundo para que podamos simplemente sobrevivir. Cristo vino al mundo para entregarnos la salvación, y para entregarnos una vida de abundancia [8]. ¿Qué les estoy tratando de decir con todo esto?

Lo que les estoy diciendo es que cuando tenemos convicción de la palabra de Dios, cuando confiamos en Él en todo momento, entonces nuestra relación con Dios funcionara correctamente. Y si nuestra relación con Dios funciona correctamente, entonces nuestra relación con los demás funcionara correctamente. ¿Por qué digo esto?

Lo digo porque cuando nuestra relación con Dios funciona correctamente, entonces estamos cumpliendo a lo que estamos llamados. ¿A qué se nos ha llamado? Escucha bien lo que el Señor te dice en el día de hoy: “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.Mateo 5:14. Hermanos, estamos llamados a ser la luz del mundo. Y ser la luz en medio de este mundo de tinieblas es algo que podemos lograr, a través de nuestras palabras, y nuestra confianza absoluta en Dios.

¿Quién somos?

Algo que todos nosotros debemos, y tenemos que hacer es reflexionar en quien somos. Lo mejor es darnos cuenta de nuestra propia realidad, arrepentirnos, y cambiar. Pero lamentablemente, en muchas ocasiones a muchos se les hace un poco difícil elegir el camino correcto. En otras palabras, muchos han sido condicionados de tal manera, que hablar de un cambio es algo que les causa dolor, ya que tendrán que abandonar esa zona de confort a la que están tan acostumbrados.

Una de las razones por las que tantos se quedan dentro de esa zona de confort son nuestros propios temores y dudas. Ambas son cosas que nos limitan para que no obremos para Dios, y que realmente no son de nosotros. Digo esto “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” (2 Timoteo 1:7).

Recordar siempre quiénes somos

Hermanos, tenemos que siempre recordar quienes somos. ¿Quiénes somos nosotros? Esta es una pregunta que el apóstol Pedro contesta claramente en 1 Pedro 2:9 cuando nos dice: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable“.

Nunca nos podemos olvidar de que nosotros somos “pueblo adquirido por Dios”. Nunca se nos puede olvidar que se nos ha escogido “para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable“. Y es por esto que les digo en esta noche que como fieles servidores del Señor, tenemos que brillar en todo momento.

No podemos permitirle al enemigo que nos detenga de brillar. No permitamos que el condicionamiento y/o adoctrinamiento al que fuimos, y estamos siendo expuestos acerca de la familia, el matrimonio, la educación de nuestros hijos, y la moral, nos desvíen de la presencia de Dios. No podemos permitir que la inmoralidad, depravación, y la falta de valor que se le está dando a la vida apague la luz del Espíritu Santo que mora en nosotros.

Para concluir.

Como nos dice el Señor en los versículos claves de esta predicación, “por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado” (vers. 38). Nuestro futuro depende de nuestras palabras, así que cambiemos nuestras vidas, comportamiento, y manera de hablar. Cuidemos las palabras que decimos y nuestro vocabulario. Una vez que comenzamos a hacer esto, entonces nuestra vida se dirigirá por ese camino en el cual todos queremos estar.

Recordemos que nuestras propias palabras son las que nos permitirán romper nuestra zona de confort para salir de la caja, y tomar las riendas de la vida junto a Cristo. Dejemos de creer que todo lo que necesitamos es estabilidad, dinero, trabajo, y aceptación social. La realidad es que a pesar de que tengamos todas esas cosas, sin Cristo en nuestro corazón siempre nos sentiremos vacíos e insatisfechos.

Si verdaderamente queremos ser libres, si verdaderamente deseamos ser felices, si verdaderamente queremos cumplir con el propósito de Dios para nuestra vida, lo primero que tenemos que hacer es cambiar nuestra manera de hablar. El uso correcto de nuestras palabras es lo que les demostrara a otros que en nuestra vida ha sucedido un cambió, y que el Espíritu Santo mora en nosotros.

Recordemos que si nuestro vocabulario es derrotista, y pesimista, así será nuestra vida. Así que antes de hablar, nunca nos olvidemos de las palabras de apóstol Pablo que nos dice: “Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan.” [9] (NVI).

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[1] Romanos 3:23
[2] Proverbios 18:21
[3] 1 Corintios 15:57; 1 Juan 5:4
[4] Marcos 11:23
[5] Santiago 3:5
[6] Levítico 18:22; Deuteronomio 22:5; 27:15; Lucas 16:15
[7] Job 30:20
[8] Juan 10:10
[9] Efesios 4:22

José R. Hernández
Autor

José R. Hernández

Pastor jubilado de la iglesia El Nuevo Pacto, en Hialeah, FL. Graduado de Summit Bible College. Licenciatura en Estudios Pastorales, y Maestría en Teología.

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