Bosquejos Bíblicos
Bosquejos Bíblicos Prédica de Hoy: Compartir el evangelio | La Cosecha Está Lista, Pero ¿Dónde Están los Obreros?
Bosquejos Bíblicos Lectura Bíblica: “¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.” (Juan 4:35)
Introducción
Podemos convivir diariamente con personas que necesitan a Cristo y, sin embargo, estar tan ocupados con nuestros propios problemas que dejamos de reconocer la necesidad espiritual que existe delante de nosotros. Hablamos con familiares, compañeros de trabajo, vecinos y amigos acerca de muchas cosas, pero algunas veces pasan años sin que tengamos con ellos una conversación seria acerca de Jesucristo.
En Juan 4 encontramos a Jesús hablando con una mujer samaritana junto al pozo de Jacob, mientras sus discípulos habían ido a comprar alimentos. Aquella conversación produjo un resultado extraordinario, porque la mujer regresó a su ciudad anunciando lo que había experimentado, y muchos samaritanos comenzaron a acercarse a Jesús.
Cuando los discípulos regresaron preocupados porque Jesús comiera, Él dirigió su atención hacia una realidad mucho mayor: “Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.”
La palabra griega “θερίζω” (therizō), relacionada en este pasaje con “siega”, comunica la acción de cosechar o recoger aquello que ha llegado al momento de ser recogido (Blue Letter Bible Lexicon Strong’s G2325). Jesús utilizó una imagen agrícola conocida para enseñar a sus discípulos que delante de ellos existían personas preparadas para escuchar acerca de la salvación.
La iglesia necesita volver a levantar los ojos, porque podemos estar rodeados de una cosecha espiritual mientras permanecemos demasiado distraídos para reconocerla.
I. DEBEMOS APRENDER A VER A LAS PERSONAS COMO JESÚS LAS VEÍA
Los discípulos atravesaban Samaria pensando principalmente en conseguir alimentos, mientras Jesús veía personas necesitadas de salvación. La diferencia no estaba en lo que había delante de ellos, sino en la manera en que estaban mirando.
a. Jesús veía personas donde otros solamente veían diferencias
La mujer samaritana pertenecía a un pueblo despreciado por muchos judíos, pero Jesús no permitió que las barreras culturales impidieran aquella conversación.
- Jesús habló directamente con la mujer samaritana a pesar de las barreras existentes (Juan 4:7-9)
- Dios no hace acepción de personas al ofrecer salvación (Hechos 10:34-35)
- Cristo derribó las barreras que separaban a diferentes pueblos (Efesios 2:13-14)
- El evangelio debe anunciarse a todas las naciones (Mateo 28:19)
b. Jesús veía necesidades espirituales detrás de las necesidades visibles
La mujer había llegado buscando agua, pero Jesús sabía que su necesidad más profunda no podía resolverse con aquello que estaba dentro del pozo.
- Cristo ofreció agua viva que satisface la necesidad espiritual (Juan 4:13-14)
- Jesús vino a buscar y salvar lo que se había perdido (Lucas 19:10)
- El ser humano necesita más que alimento para vivir verdaderamente (Mateo 4:4)
- Solamente Cristo puede satisfacer definitivamente nuestra sed espiritual (Juan 7:37-38)
c. Jesús no permitió que el pecado impidiera acercarse a la persona
Cristo conocía perfectamente la vida de aquella mujer, pero utilizó la verdad para conducirla hacia la salvación y no simplemente para condenarla.
- Jesús expuso con verdad la situación de aquella mujer (Juan 4:16-18)
- Cristo vino al mundo para salvar pecadores (1 Timoteo 1:15)
- Dios demuestra su amor hacia nosotros aun siendo pecadores (Romanos 5:8)
- El evangelio ofrece perdón y transformación mediante Jesucristo (Hechos 10:43)
d. Nosotros también necesitamos levantar nuestros ojos
Jesús tuvo que decirles a sus discípulos que miraran, porque podían estar físicamente cerca de la cosecha sin reconocer su importancia espiritual.
- Jesús ordenó levantar los ojos y mirar los campos (Juan 4:35)
- Las multitudes despertaban compasión en Cristo porque estaban desamparadas (Mateo 9:36)
- Debemos aprovechar las oportunidades para hacer el bien (Gálatas 6:10)
- El creyente debe conducirse sabiamente aprovechando cada oportunidad (Colosenses 4:5)
II. COMPARTIR A CRISTO ES RESPONSABILIDAD DE TODO CREYENTE
La mujer samaritana no tenía preparación teológica avanzada, pero inmediatamente comenzó a contar a otros lo que había descubierto acerca de Jesús.
a. Nuestro testimonio puede comenzar con lo que Cristo hizo en nosotros
La mujer regresó diciendo: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho”.
- La mujer contó a otros su encuentro con Jesús (Juan 4:28-29)
- El hombre liberado debía contar las grandes cosas que Dios había hecho con él (Marcos 5:19)
- Los apóstoles hablaban de aquello que habían visto y oído (Hechos 4:20)
- Los redimidos son llamados a anunciar las virtudes de Dios (1 Pedro 2:9)
b. Nuestro mensaje debe conducir a las personas hacia Cristo
La mujer despertó interés, pero fueron los samaritanos quienes finalmente tuvieron que encontrarse personalmente con Jesús.
- Los samaritanos salieron de la ciudad para buscar a Cristo (Juan 4:30)
- Muchos creyeron después de escuchar personalmente a Jesús (Juan 4:41)
- La fe viene por oír la palabra de Dios (Romanos 10:17)
- El evangelio presenta a Jesucristo como Señor y Salvador (2 Corintios 4:5)
c. No necesitamos esperar condiciones perfectas para hablar
Jesús dijo que los campos ya estaban blancos para la siega, enseñando que existían oportunidades presentes que no debían posponerse.
- La cosecha ya estaba preparada delante de los discípulos (Juan 4:35)
- Debemos estar preparados para presentar defensa de nuestra esperanza (1 Pedro 3:15)
- Pablo aprovechaba oportunidades para persuadir acerca de Cristo (Hechos 17:22-34)
- El creyente debe aprovechar bien el tiempo que Dios le concede (Efesios 5:15-16)
d. Evangelizar requiere amor y respeto
Compartir el evangelio no significa presionar, humillar o discutir hasta vencer a alguien, sino presentar fielmente a Cristo con verdad y amor.
- Nuestra respuesta debe darse con mansedumbre y reverencia (1 Pedro 3:15)
- Nuestra conversación debe ser siempre con gracia (Colosenses 4:6)
- La verdad debe hablarse en amor (Efesios 4:15)
- El siervo del Señor debe corregir con mansedumbre (2 Timoteo 2:24-25)
III. DIOS PRODUCE LA COSECHA, PERO NOS LLAMA A PARTICIPAR
Jesús explicó que unos siembran y otros siegan, dejando claro que la obra pertenece finalmente a Dios, aunque Él decide utilizar personas para realizarla.
a. Algunas veces sembramos sin ver inmediatamente resultados
No todas las conversaciones acerca de Cristo producirán una respuesta inmediata, pero ninguna obediencia fiel delante de Dios es inútil.
- Uno siembra mientras otro puede recoger posteriormente (Juan 4:37)
- Pablo plantó y Apolos regó, pero Dios dio el crecimiento (1 Corintios 3:6)
- La Palabra de Dios cumple el propósito para el cual fue enviada (Isaías 55:11)
- Debemos sembrar sin cansarnos esperando el tiempo de Dios (Gálatas 6:9)
b. La conversión pertenece finalmente a Dios
Nuestra responsabilidad consiste en comunicar fielmente el evangelio, pero solamente Dios puede transformar verdaderamente el corazón.
- Dios es quien produce el crecimiento espiritual (1 Corintios 3:7)
- El Señor abrió el corazón de Lidia para recibir el mensaje (Hechos 16:14)
- La salvación pertenece a Jehová (Jonás 2:9)
- El evangelio es poder de Dios para salvación (Romanos 1:16)
c. Cada creyente puede participar en la obra
Jesús habló de sembradores y segadores participando juntos en una misma cosecha, porque el reino de Dios no depende de una sola persona.
- Cristo envió a sus discípulos a recoger una cosecha preparada por otros (Juan 4:38)
- Cada creyente recibe responsabilidad dentro del cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:18)
- Los dones deben utilizarse para servir a los demás (1 Pedro 4:10)
- Toda la iglesia está llamada a hacer discípulos (Mateo 28:19-20)
d. La cosecha produce gozo eterno
Jesús enseñó que quien siega recoge fruto para vida eterna, de manera que sembrador y segador finalmente pueden alegrarse juntos.
- El fruto de aquella cosecha permanece para vida eterna (Juan 4:36)
- Hay gozo en el cielo cuando un pecador se arrepiente (Lucas 15:7)
- Quienes conducen a muchos hacia la justicia resplandecerán eternamente (Daniel 12:3)
- Nuestra labor en el Señor nunca es en vano (1 Corintios 15:58)
Aplicación
Quizás nuestra cosecha está mucho más cerca de lo que imaginamos. Puede encontrarse sentada junto a nosotros durante el almuerzo, trabajando en el escritorio cercano, viviendo al otro lado de nuestra calle o formando parte de nuestra propia familia.
No necesitamos convertir cada conversación en un sermón, pero tampoco debemos permitir que el temor nos mantenga permanentemente callados. Podemos escuchar, mostrar compasión, compartir nuestro testimonio y explicar con sencillez quién es Jesucristo y lo que Él ha hecho por nosotros.
Nuestra responsabilidad no consiste en convertir a nadie, porque solamente Dios puede transformar el corazón; nuestra responsabilidad consiste en no esconder el evangelio que Dios nos mandó anunciar.
Conclusión
Los discípulos estaban pensando en comida cuando Jesús les dijo que levantaran los ojos. Delante de ellos venían samaritanos que habían escuchado el testimonio de una mujer y ahora querían conocer personalmente a Cristo.
La cosecha estaba caminando hacia ellos, pero primero necesitaban aprender a verla.
Quizás nosotros necesitamos hacer exactamente lo mismo. Mientras discutimos acerca de todo lo que está mal en nuestra sociedad, existen personas que todavía están haciendo preguntas acerca de Dios, buscando propósito y tratando de entender qué puede llenar el vacío de sus vidas.
No tenemos que tener todas las respuestas para señalar hacia Jesucristo, pero sí necesitamos levantar los ojos y dejar de vivir como si las personas que nos rodean no tuvieran una necesidad eterna.
Cristo continúa siendo Salvador, el evangelio continúa siendo poder de Dios para salvación y nuestra misión todavía no ha terminado.
Levantemos los ojos, miremos los campos y aprovechemos las oportunidades que Dios coloca delante de nosotros, porque quizás alguien que hoy parece estar lejos de Cristo solamente está esperando encontrar a un creyente dispuesto a mostrarle el camino hacia Él.
© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.






