Bosquejos Bíblicos
Bosquejos Bíblicos: ¿Raíces de Amargura o Frutos de Libertad?
Bosquejos Bíblicos Lectura Bíblica: Efesios 6:2-4
Tema: Sanando el Árbol: El Poder del Perdón a los Padres
Introducción
Yo no sé a cuántos de nosotros nos ha pasado, que a veces vemos un árbol que se está secando y pensamos que es por falta de agua, ¿verdad? Pero resulta ser que el problema está en la raíz, allá abajo donde nadie ve. Así mismo pasa con muchos cristianos hoy; están secos espiritualmente porque tienen una raíz de dolor causada por sus padres. Quizás hubo maltrato, abandono o simplemente falta de amor. Entonces pregunto con sinceridad: ¿Cómo vamos a dar fruto para Dios si todavía estamos peleados con nuestro pasado?
Miren, la Biblia no ignora nuestra familia. Dios puso el mandamiento de honrar a los padres como el primero con promesa, pero también le habló a los padres sobre cómo tratar a sus hijos. La Biblia dice: “Honra a tu padre y a tu madre… Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos,” (Efesios 6:2-4).
Pablo escribió esto a la iglesia en Éfeso porque sabía que si la familia está rota, la iglesia también sufre. La palabra griega para “honra” es timao (τιμάω) que significa “fijar un valor, valorar altamente o reverenciar” [Strong’s G5091]. O sea, que honrar no significa aplaudir el pecado de los padres, sino darles el valor que Dios les dio, aunque nos hayan fallado. Perdonar a los padres es dejar de oler a amargura para empezar a oler a Cristo.
I. El Peligro de Cargar con el Saco de las Heridas
Muchos de nosotros vamos por la vida cargando un saco pesado de recuerdos tristes y rencores contra nuestros viejos. Resulta ser que ese peso no nos deja correr la carrera que Dios nos puso por delante. Por eso, es necesario que todos nosotros entendamos que el rencor es como un veneno que uno se toma esperando que el otro se muera.
a. La amargura es una raíz que contamina todo lo que tocamos. (Hebreos 12:15).
b. El que no perdona, se entrega a sí mismo a los verdugos del alma. (Mateo 18:34-35).
c. Dios quiere que nos despojemos de toda malicia y gritería del pasado. (Efesios 4:31).
II. Honrar no es Justificar, es Liberar
Cuando la Biblia nos manda a honrar, no nos está diciendo que lo que nos hicieron estuvo bien. Jesús sabe que hubo padres que “provocaron a ira” a sus hijos, como dice el ver. 4. Pero honrar es decidir que el error de ellos no va a controlar más nuestra vida. Así pues, debemos aprender que el perdón es una decisión de la voluntad, no un sentimiento, porque la Verdad de Dios nos hace libres de las cadenas generacionales.
a. Debemos perdonar así como Cristo nos perdonó a nosotros, sin que lo mereciéramos. (Colosenses 3:13).
b. El amor de Dios cubre una multitud de pecados en nuestra familia. (1 Pedro 4:8).
c. No paguemos mal por mal; dejemos que Dios sea el que juzgue las intenciones. (Romanos 12:17-19).
Seamos honestos. A veces nos duele solo recordar. Por eso, hay que orar por los que hoy sienten que el corazón se les aprieta al hablar de sus padres.
III. Cortando la Maldición para Bendecir a tus Hijos
La meta de todos nosotros debe ser que el dolor se detenga en nuestra generación. Cristo tomó el control de nuestra vida para que no repitamos los mismos errores que vimos en casa. Si tú perdonas a tus padres hoy, le estás regalando a tus hijos un padre o una madre que está sano y que puede amar de verdad.
a. Dios puede restaurar los años que se comió la langosta del dolor familiar. (Joel 2:25).
b. Nuestra verdadera identidad no viene de nuestro apellido terrenal, sino de ser hijos de Dios. (Juan 1:12).
c. Debemos buscar y buscar la paz con todos para poder ver al Señor. (Hebreos 12:14).
Hermanos, aquí no hay atajos. Hay que buscar y buscar la presencia del Espíritu Santo para que Él arranque esa raíz vieja y ponga un corazón de carne. No dejes que el árbol de tu familia se siga secando por falta de perdón.
Aplicación
Hoy el mundo te dice que te alejes y que odies a los que te fallaron. Pero si tú haces eso, te quedas preso tú mismo. Nosotros decidimos otra cosa: sanar el árbol a través del perdón que solo Jesús da.
- Número uno; si tienes algo contra tus padres, no te acuestes hoy sin pedirle a Dios la fuerza para perdonar.
- Número dos; si tus padres ya murieron y te quedaste con ese nudo, entrégaselo al Señor hoy y descansa.
- Número tres; rinde tu hogar al Señor y busca y buscar ser el padre o la madre que tú siempre quisiste tener.
Conclusión
Nuestra esperanza no depende de si tuvimos una familia perfecta o no. Está en el Dios que es Padre de huérfanos y defensor de viudas. Si hoy tú sientes que tu raíz está amargada, no tengas miedo. Jesús murió para que tú no seas esclavo de tu pasado.
Si quieres que el Señor sane tu corazón y te dé la capacidad de perdonar, y quieres que Él sea tu Salvador, haz esta oración conmigo:
“Señor Jesús, hoy te entrego mi dolor y mis heridas. Perdóname por cargar tanto tiempo con este rencor. Decido perdonar a mis padres y te pido que sanes mi raíz. Sé mi Salvador y el dueño de mi familia. Amén.”
© José Rodriguez. Todos los derechos reservados.






